Administracion

Debilitado por la Mala Administración. «Pero el corazón, el gran ¿entro de la obra, ha Sido debilitado por el mal manejo de hombres que no se mantienen al paso de su Líder. Satanás ha desviado por canales equivocados sus recursos y capacidades. Su precioso tiempo ha estado pasando a la eternidad. El fervoroso trabajo que se está haciendo ahora, la lucha agresiva que se ha esta do llevando a cabo, se podría haber llevado a cabo en la misma forma vigorosa hace mucho tiempo en obediencia a la luz de Dios.

Todo el cuerpo está enfermo por mala administración y cálculos errados. El pueblo al cual el Señor ha confiado los intereses eternos, los depositarios de la verdad llena de resultados imperecederos, los custodios de la luz que debe iluminar el mundo entero, han perdido sus conexiones» (Carta 8, pág 6, Feb. 6, 1896).

Resultados de los Hábitos Financieros Descuidados. «El resultado es que la causa de Dios cae en perplejidades y dificultades, y se echa una gran carga sobre los que han sido designados para llevar pesadas responsabilidades. Si se permite que continúe esta manera floja de atender los asuntos comerciales, no solamente se permitirá un drenaje de medios de la tesorería, sino que se cortarán los fondos que provienen de los hermanos. Esto destruirá su confianza en los que están encabezando la obra y que tienen a su cargo el manejo de los fondos, e inducirá a muchos a cesar en sus donaciones y ofrendas» (El Colportor Evangélico, págs. 104, 105).

Los Obreros Descuidados son una Carga. «La conducta de estos obreros descuidados ha impuesto a los hombres que están actuando como dirigentes, una carga que les oprime el corazón. Están perplejos por saber cómo preservar a la causa de Dios de toda especie de robo, y al mismo tiempo salvar las almas de los que albergan esas ideas torcidas acerca de la verdadera honradez» (El Colportor Evangélico, pág. 105, Edición 1956).

. . . «Como resultado, la mayor obra jamás confiada a los mortales ha sido estropeada por la mala administración de hombres imperfectos» (Testimonies, Vol. 5, pág. 550).