El Diamante del Evangelismo: Modelo para un Evangelismo de Éxito

El Diamante del Evangelismo: Modelo para un Evangelismo de Éxito

EL DIAMANTE DEL EVANGELISMO: MODELO PARA UN EVANGELISMO DE ÉXITO

Ron E. M. Clouzet

 

El secreto del éxito es encontrar una necesidad y llenarla, encontrar una herida y curarla, encontrar a alguien con un problema y ofrecerse para ayudar a resolverlo”1. Esa frase bien conocida, aplicada a muchos aspectos de la vida, incluyendo los negocios, también puede aplicarse al evangelismo. Jesús vivió ese principio, diciendo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). Él hizo por nosotros lo que nosotros no podríamos hacer por nosotros mismos.

¿Qué desean las personas? ¿Cuáles son sus necesidades básicas, independientemente de la cultura, la geografía, la edad y la educación? Creo que hay cuatro necesidades: orientación, ayuda práctica, amistad y Dios. Eso es lo que nosotros, como iglesia, debemos ofrecer a las personas. Ellas responderán a ese ofrecimiento porque atenderá los anhelos humanos básicos. Para usar una analogía con los deportes, podemos entender las cuatro necesidades como las cuatro bases de un diamante de béisbol (la forma de un campo de béisbol)2, siendo home plate, la última base, la ausencia definitiva en sus vidas:  el propio Dios. Vamos a conocer el diamante del evangelismo.

  1. LAS PERSONAS NECESITAN ORIENTACIÓN

Al trabajar en el norte de Asia noté que muchas personas se preguntan por qué es necesario un Dios todo amoroso y omnipotente. Con seguridad, un porcentaje relativamente pequeño del mundo es estrictamente ateo. Aun así, muchos otros asociaron la creencia en el naturalismo (como la evolución) con la confianza en espíritus y poderes que son semejantes a dioses, pero son completamente diferentes a nuestro Padre celestial. En verdad, de acuerdo con el Proyecto Josué, un impresionante 42,5% de la población mundial no tiene idea de quién sea el Dios de la Biblia3.

Por lo tanto, antes que cualquier otra cosa pueda suceder en su jornada hacia un Dios que ellos no conocen, lo que necesitan es orientación y dirección. Deben ser guiados por el Espíritu Santo. Pero esa necesidad no se limita a poblaciones desprovistas de valores cristianos. Incluye muchas personas seculares y hasta religiosas en las llamadas naciones cristianas4. La gran cuestión es: ¿qué podemos hacer nosotros como adventistas del séptimo día al respecto?

Podemos orar. La oración fiel, enfocada y estratégica es la primera base del diamante evangelístico. No podemos ir a la próxima etapa antes de llegar a esta. Muchos pueden sentirse tentados a dejar de leer, pues consideran eso como un cliché religioso. Pero no estoy hablando sobre oraciones casuales. Muchos adventistas que conozco son sinceros, pero todavía no saben cómo orar, confiando plenamente en las promesas de Dios e intercediendo con convicción diaria delante del trono de Dios para que las personas sean salvas.

Considere, por ejemplo, que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1Tim. 2:3, 4). Jesús sabe que muchas personas más están listas para responder de lo que esperamos, porque “los campos ya están blancos para la siega (Juan 4:35). Juan nos garantiza que, si oramos en nombre de los que todavía no cometieron el pecado imperdonable, los pedidos que le hacemos serán atendidos (1 Juan 5:14-16). Cristo nos exhorta a pedir, buscar y golpear porque Dios con seguridad responderá, especialmente por nuestra necesidad del Espíritu Santo (Luc. 11:9, 13). Él también dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13), y “si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat. 18:19). Aunque sean promesas maravillosas, Cristo tenía una preocupación acerca de ellas: “Cuando venga el Hijo de Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (ver Luc 18:8).

La oración intercesora por los incrédulos es un área ampliamente inexplorada del ministerio de la iglesia, ¡pero absolutamente esencial! La iglesia necesita desesperadamente intercesores de oración enfocados, serios, llenos de fe y sistemáticos, aun para grandes iniciativas de base amplia. Cada congregación debe tener equipos para la oración de misión estratégica. Ya no es un complemento de la misión, la oración debe ocupar el centro del escenario. De lo contrario, relativamente pocas personas continuarán avanzando a lo largo del diamante de evangelismo en dirección a la base principal5.

  1. LAS PERSONAS DESEAN AYUDA PRÁCTICA

Los que no creen necesitan notar que el cristianismo es diferente, que funciona en la vida real. Hechos prácticos y desinteresados de bondad contribuirán mucho para suavizar el corazón de los que buscan a un Dios que todavía no conocen. Aquí es donde nuestros variados ministerios comunitarios y de salud entran en la ecuación. Cursos de cocina, cursos para dejar de fumar, escuela de padres, seminarios financieros, seminarios de control del estrés y programas de ayuda a los pobres y los no favorecidos, serán de gran ayuda. Pero tan necesario como eso es la disposición personal de ayudar al amigo y vecino. “El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable”6.

Sin embargo, ¿cómo expresa la iglesia local el amor consistente por otros? La verdad es que los seres humanos, inclusive los cristianos, son inherentemente egoístas. La mayoría dará su tiempo y esfuerzo para beneficio de otros, pero dentro de ciertos límites. Pero, cuando leemos el Sermón del Monte, encontramos a Jesús rechazando esos límites (Mat. 5:13-16, 38-48). ¿Cómo podemos reflejar el amor pródigo e incondicional de Dios día tras día? Elena de White nos ayuda: “Cualquiera que sea la profesión que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita es que esté el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente”.7

La única manera de amar y compartir consistentemente el tiempo y esfuerzo con otros es yendo a la Fuente del amor día tras día y llenar el corazón con él. Lo que funciona es el amor de Cristo por mi intermedio, no mi capacidad inherente de amar. Ayudar a otros de manera práctica lleva a los incrédulos a la segunda base en el camino a casa.

  1. LAS PERSONAS QUIEREN AMIGOS

Hacer amistad con los no creyentes, por supuesto, está íntimamente relacionado a nuestro punto anterior. Ser siempre amable y generoso con otros inevitablemente creará amistades. Y todo el mundo necesita amigos. Los estudios sobre la soledad muestran que las personas se deterioran y mueren antes sin relaciones significativas8.  Sin embargo, en este punto, muchos adventistas cometen un error. Valoran sus amistades humanas por encima de aquella que sus amigos pueden desarrollar con Jesucristo.

Conocí adventistas bien intencionados que hicieron amistades sólidas con no creyentes por motivos de asociaciones de trabajo, lazos familiares o de hobbies de los que ambos gustaban. Encontraron alguna afinidad que los une y aprecian hacer cosas juntos. Sin embargo, se volvieron egoístamente protectores de esas amistades al punto de “proteger” a sus amigos de una asociación más cercana con la iglesia.

Por ejemplo, no invitaban a las personas a participar de los cultos de la iglesia porque temían que las fallas de los miembros apartaran a sus amigos. O no los invitaban para asistir a las reuniones de evangelismo porque “saben” que sus amigos no están listos para oír sermones sobre profecías bíblicas. Pero eso puede indicar más falta de confianza en que Dios está trabajando con sus amigos que una preocupación real por ellos. Todas nuestras congregaciones tienen fallas y nuestros métodos, aunque bien intencionados, pueden incluir riesgos. Pero debemos observar lo que Dios está realizando con nuestros amigos, no lo que estamos haciendo con ellos.

Por lo tanto, invitar a otros a nuestros Grupos pequeños, nuestras clases de Escuela Sabática y nuestras reuniones de evangelismo y pasar tiempo valioso con ellos mientras los conectamos con otros en la iglesia es la clave para el desarrollo espiritual de los no creyentes. Integrarlos en los aspectos sociales y espirituales de cómo es seguir a Jesús. Esta es la tercera base9. Ahora estamos listos para llevarlos a la base principal.

  1. LAS PERSONAS NECESITAN DEL SEÑOR

El objetivo más importante al trabajar con los perdidos es llevarlos a la casa, guiarlos a Jesús. Dejar a las personas en la tercera base sin llevarlas a la casa termina siendo una cruel decepción. Lo que más necesitan las personas no es nuestra amistad, bondad u oraciones, aunque sean importantes para ganar almas. Lo que más necesitan las personas es a Jesús. Sin él, estamos solo ayudando a generar una sed que nuca será saciada.

¿Cómo los llevaremos a la última base? La respuesta más obvia es la exposición de la Palabra de Dios. Habiendo trabajado muchos años en el evangelismo, he visto a innumerables personas venir a Cristo. Estoy convencido de que nada es tan crítico al hacer evangelismo como exponer a las personas la Palabra de Dios. Es cuando el Espíritu Santo puede trabajar más libremente en la vida de las personas. Repetidas veces, he observado a las personas desarrollar una convicción profunda de lo que deben o no hacer al comprender el plan de Dios registrado en su Palabra. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12).

¿Cómo sucede esto? Principalmente por medio de dos factores: los estudios bíblicos personales y las reuniones de evangelismo de cosecha. Los evangelistas profesionales aprendieron que las personas deben conocer cierta cantidad de enseñanza bíblica si queremos que tomen decisiones por Cristo, sus enseñanzas y su iglesia de los últimos días. Pocos de nuestros miembros tienen experiencia y capacidad de llevar a las personas a decisiones solo por medio de estudios bíblicos personales. Ofrecer una serie de sermones bíblicos evangelizadores sobre las distintas enseñanzas adventistas atiende una necesidad crítica hoy. Mientras una persona está escuchando una exposición de la Biblia, el Espíritu Santo tiene la mejor oportunidad de hacer brotar la convicción. En todo el mundo, con muy pocas excepciones, a mayoría de los recién convertidos al adventismo vinieron por medio de las reuniones de evangelismo públicas10.  Las iglesias que realizan una o más de esas reuniones cada año verán a las personas “yendo a casa”. Pero es mucho mejor ofrecer una serie completa de enseñanzas bíblicas, veinte y treinta sermones, que una versión abreviada de seis a diez sermones. Tener una visión general es importante para que el Espíritu Santo conduzca cada aspecto de la voluntad de Dios.

FINALMENTE, EN CASA

En el béisbol se marca un home run cuando la pelota es rebatida de modo que el bateador sea capaz de hacer un circuito completo por las cuatro bases y llegar a la base principal con seguridad en una sola jugada. Cada persona en el mundo necesita de las cuatro bases: orientación, ayuda, amigos y Dios. Eso sucede más o menos secuencialmente. Cuanto más la iglesia mantiene esto en mente y trabaja de acuerdo con esto, más fructífera será la cosecha y más personas irán a casa.

 

Notas

  1. Robert H. Schuller, Life Changers (Old Tappan, NJ, MI: F. H. Revell, 1981), p. 33.
  2. Básicamente, el béisbol involucra un equipo que usa un bastón para intentar acertar una pelota lanzada por el bateador del equipo adversario y ese equipo agarra la pelota alcanzada por el bateador. Si el bateador alcanza la primera base antes que el equipo en el campo coloque la pelota en ella, se marca un punto. El equipo marca una carrera cuando un jugador logra llegar a la cuarta base, home plate, sin ser marcado por el equipo opuesto con una pelota que él colocó en el campo. El equipo con más carreras después de nueve entradas, secuencias, gana el juego.
  3. “Resumen Global”, Proyecto Josué, ingresado el 12 de mayo de 2020, https://joshuaproject.net/. El Proyecto Josué es una organización de investigación que cuantifica el desafío de las misiones cristianas en el mundo.
  4. Históricamente, la nación cristiana por excelencia ha sido los Estados Unidos. Sin embargo, a semejanza de lo sucedido en Europa occidental, el cristianismo está declinando tan rápido en los Estados Unidos como el ateísmo, agnosticismo y secularismo están aumentando. Ver “In U.S., Decline of Christianity Continues at Rapid Pace,” Pew Research Center, 17 de octubre de 2019, en https://www.pewforum.org/2019/10/17/in-u-s-decline-of-christianity-continues-at-rapid-pace/. Algunas evidencias, sin embargo, indican que el cristianismo conservador continúa floreciendo. Ver Glenn T. Stanton, The Myth of the Dying Church: How Christianity Is Actually Thriving in America and the World (New York, NY: Worthy Publishing, 2019).
  5. Terminé de completar un libro de 17 capítulos sobre este asunto. Aunque se pueda decir mucho más, lo principal es ocuparse y orar sistemáticamente por otros, creyendo que Dios oirá y responderá.
  6. Elena de White, El Ministerio de curación, p. 372.
  7. Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 316 énfasis en el original.
  8. Vea, por ejemplo, el estudio de la Universidad de Harvard sobre felicidad llamado Harvard Study on Adult Development mencionado en Liz Mineo, “Good Genes Are Nice, but Joy Is Better: Harvard Study, Almost 80 Years Old, Has Proved That Embracing Community Helps Us Live Longer, and Be Happier,” Harvard Gazette, 11 de abril de 2017, https://news.harvard.edu/gazette/story/2017/04/over-nearly-80-years-harvard-study-has-been-showing-how-to-live-a-healthy-and-happy-life/.
  9. Algunos lectores pueden estar preguntándose dónde está la famosa declaración de Elena de White sobre “el método de Cristo” que puede encajarse en este esquema. Ella escribió que Jesús se mezclaba con la gente, deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: “Seguidme” (El ministerio de curación, p. 102). Esas etapas son básicamente parte de la segunda y tercera bases de nuestra estructura. Mezclarse con ellos y ganar su confianza se encaja bien con el factor amistad, y tener compasión y atender sus necesidades se encaja bien con el factor de ayuda práctica.
  10. Aunque yo no tenga conocimiento de investigaciones empíricas sobre este punto, las experiencias personales y conversaciones con muchos evangelistas y pastores de iglesias con orientación sobre evangelismo validan esa creencia. Ya realicé cerca de 30 eventos de evangelismo público, con decenas de iglesias, en cuatro continentes. Muchas veces pregunté las mañanas de sábado, antes de iniciar las reuniones de evangelismo, cuántos no habían sido criados en hogares adventistas y se unieron a la iglesia gracias a las reuniones públicas. Infaliblemente, el número está entre 60 y 80 por ciento. Muchos frecuentan a las iglesias adventistas debido a las amistades hechas con los miembros, sin embargo, un porcentaje significativo de esos no se afilia a la iglesia. Unirse a la iglesia, para la mayoría de las personas, parece ser una respuesta a una serie de reuniones bíblicas dirigidas por el Espíritu.

 

 

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