La Critica


Los que ocupan posiciones de responsabilidad y tienen menos escrúpulos de conciencia con respecto a su propio curso de acción, son los que más celosamente vigilan para descubrir los errores de otros. El cargo no hace al hombre. Sólo mediante una conexión viva con Dios es implantado en el corazón el Espíritu Santo. Los que tienen esta conexión son fieles y leales y no traicionarán la sagrada confianza» Carta 77, 189 , pág 4 (Agosto 25, 1898 a los esposos Waggoner)

Sembrando Semillas de Dudas e Incredulidad. «En el pasado hubo obreros que ejercieron sus capacidades y poderes haciendo una obra, con la ayuda del Espíritu Santo, que los constituyó en obreros juntamente con Dios. Pero también hubo algunos que criticaron su obra, y rechazaron el mensaje que llevaban. Lo mismo sucede hoy, hay personas en posiciones de responsabilidad que  por sus palabras y acciones, siembran semillas de duda e incredulidad. Estas semillas el Señor las llama cizaña; y los que las siembran están bajo la dirección de ángeles malos. Trabajan en forma abierta y secreta, tratando de contrarrestar la obra que Dios ha señalado a sus agencias divinas que realicen por medio de instrumentos humanos. Todos los que hacen esta obra están mirando con una vista defectuosa y pervertida. Su imaginación está inspirada por agencias satánicas, y ven muchas cosas a una luz falsa. A menos que se arrepientan, pronto les pesará como a Esaú; no encontrarán lugar para el arrepentimiento, aunque lo busquen con afán y lágrimas» 0-87-1896, pág. 6 (Agosto 25, 1896 a 0. A. Olsen).

El Ridículo Degrada el Alma. «Cavilación, ridículo y tergiversación, son cosas que se pueden practicar sólo a expensas de sus propias almas. El uso de tales armas no les produce preciosas victorias, pero vulgarizan la mente, y separan el alma de Dios. (https://www.sanjaytaxpro.com/) Lo sagrado se rebaja al nivel de lo común, y se crea una situación que complace al príncipe de las tinieblas, y aleja el Espíritu de Dios. La cavilación y la crítica dejan el alma tan desprovista del rocío de la gracia, como desprovistas de lluvia estaban las colinas de Gilboa.

No se puede tener confianza en el juicio de aquellos que se dedican a ridiculizar y tergiversar. No se puede dar peso a sus consejos y resoluciones. Ustedes deben llevar las credenciales divinas antes de hacer movimientos decisivos para amoldar los trabajos de la causa de Dios» (Life Sketches, pág 325).

La Crítica Invita la Crítica. “La obra de juzgar a su hermano no ha sido encomendada a ningún hombre —‘No juzguéis’, dice el Salvador, ‘para que no seáis juzgados, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir’.—

El que toma sobre sí el trabajo de juzgar y criticar a otros, se expone a sí mismo para que lo juzguen y critiquen en la misma medida. Los que están listos a condenar a sus hermanos, harían bien si examinaran sus propias obras y carácter. Hecho honestamente, un examen de esta clase, revelará que ellos también tienen defectos de carácter, y que han cometido graves desatinos en su trabajo. Si el gran Juez los tratara como ellos tratan a sus compañeros lo considerarían falto de misericordia y bondad.

‘Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás a tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano’ Mateo 7:3-5 Advent Review and Sabbath Herald, Septiembre 14, 1905.