{"id":1038,"date":"2015-10-09T06:29:25","date_gmt":"2015-10-09T06:29:25","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1038"},"modified":"2015-10-07T13:31:15","modified_gmt":"2015-10-07T13:31:15","slug":"el-milagro-del-aguijon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/el-milagro-del-aguijon\/","title":{"rendered":"El milagro del aguijo\u0301n"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><em>Lecciones de la experiencia de un hombre apasionado por la misio&#769;n.<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo pastor ministra en el contexto de un problema. Incluso el apo&#769;stol Pablo, que dejaba boquiabiertos a los eruditos de su tiempo y cuya poderosa proclamacio&#769;n era impresionante, teni&#769;a un problema. Solo una vez lo escuchamos hablar de este asunto, como si no fuera importante. Pero, esa u&#769;nica mencio&#769;n es muy semejante a nuestra pra&#769;ctica actual de minimizar nuestras luchas. Muchos predicadores viven fuera de la realidad de sus propios problemas, porque son especialistas en ayudar a otras personas a resolver los problemas de ellas.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Escribiendo a los cristianos corintios, Pablo revelo&#769; su doloroso problema: &ldquo;Me fue dado un aguijo&#769;n en mi carne&rdquo; (1 Cor. 12:7). Se ha interpretado que ese &ldquo;aguijo&#769;n&rdquo; era de naturaleza fi&#769;sica, y que le causaba gran incomodidad y sufrimiento. &iquest;Co&#769;mo puede alguien liderar y predicar en medio del sufrimiento?<\/p>\n<p>Todos los pastores llevan consigo alguna clase de sufrimiento. A veces, se ven tentados a atribuir a las personas la fuente de ese sufrimiento. Algunos creen que un traslado hacia un nuevo lugar u otra funcio&#769;n podri&#769;an disipar el problema. Pero, ese sufrimiento no puede ser evitado de ese modo porque se halla en la carne, es personal. Pablo agrego&#769;, adema&#769;s, que era persistente. Dijo haber pedido tres veces que Dios se lo quitara, pero el Sen&#771;or no atendio&#769; su deseo. &iquest;Co&#769;mo puede un pastor, exitoso en la oracio&#769;n intercesora en favor de muchas personas, manejar el hecho de que su propio sufrimiento deba persistir, aun cuando haya orado por su remocio&#769;n?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"column\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Todos podemos experimentar etapas de incomodidad y de sufrimiento, pero el estado de Pablo era cro&#769;nico; inclusive peor: era permitido por el mismo Dios que lo habi&#769;a llamado a predicar el evangelio. Pablo obedecio&#769;, y se ocupo&#769; en hacer avanzar el Reino de Dios. Asi&#769;, tal vez, uno de los beneficios de ese trabajo debi&#769;a ser la seguridad contra el sufrimiento. Entretanto, e&#769;l teni&#769;a que hablar a las personas acerca de un Dios que le permiti&#769;a sufrir personalmente y persistentemente.<\/p>\n<p><strong>El verdadero problema<\/strong><\/p>\n<p>Podemos ser llevados a creer que el dolor del aguijo&#769;n de Pablo era un problema; pero, esa no era la verdadera dificultad del apo&#769;stol, al igual que no es nuestro problema hoy. En verdad, el dolor era el anti&#769;doto para el verdadero problema. El problema potencial que todo pastor enfrenta es el e&#769;xito de su ministerio. Es decir, parado&#769;jicamente, nuestro mayor peligro puede provenir del hecho de ser poderosamente usados por Dios. Ese peligro puede surgir de los sentimientos que nutrimos al presentar un inspirador mensaje, ser el invitado especial para algu&#769;n evento o ser nombrados para una destacada funcio&#769;n administrativa. El verdadero problema que Pablo enfrentaba, y que todo pastor enfrenta, es el orgullo. Todo pastor debe luchar decididamente en contra de la tentacio&#769;n de sentirse superior que la grandeza del mensaje.<\/p>\n<p>Como pastor, debo admitir que ese es mi problema. En mi corto ministerio como pastor ordenado, he tenido la oportunidad de predicar en diversos pai&#769;ses; y hay ocasiones en que la Deidad ha brillado por sobre mis pobres bosquejos, e inflamado el lugar con celebracio&#769;n y conviccio&#769;n. Frecuentemente, he sido testigo del milagro de ver a personas pecadoras que prestan atencio&#769;n al llamado de la Palabra de Dios, en respuesta a lo que el Espi&#769;ritu Santo hace por mi intermedio. Reconozco que toda la alabanza y el loor pertenecen a Dios, y que todo es resultado del trabajo del Espi&#769;ritu Santo en el corazo&#769;n y la mente de los oyentes. Por otro lado, en muchos de esos momentos de &ldquo;gloria homile&#769;tica&rdquo;, me he visto tentado a robar o, por lo menos, compartir la gloria que pertenece u&#769;nicamente a Dios. Me he visto tentado a creer que el poder que fluye a trave&#769;s de mi&#769; es originado en mi&#769;.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese enemigo interno frecuentemente esta&#769; conmigo en el pu&#769;lpito. Hay ocasiones en que se traba una lucha invisible, cuando mi orgullo lucha con el deseo que Dios tiene de hablar claramente a su pueblo. En esas ocasiones, siento que Dios me esta&#769; pidiendo que me aparte de las anotaciones estudiadas y ensayadas; pero, me niego a obedecer, porque quiero terminar mis frases cuidadosamente pulidas. A veces, siento que Dios me esta&#769; diciendo que termine mi sermo&#769;n ma&#769;s temprano. Pero, argumento que todavi&#769;a hay algunas &ldquo;perlas&rdquo; inteligentes para compartir. Asi&#769;, tristemente debo admitir que algunas veces mi egoi&#769;smo termina venciendo. Tambie&#769;n tengo un aguijo&#769;n, e imagino que todo predicador lo tiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ego del predicador es fra&#769;gil, fa&#769;cilmente alimentado por la oportunidad que tenemos de ejercer el ministerio. La proclamacio&#769;n pu&#769;blica coloca al mensajero en una situacio&#769;n inestable porque, si bien toda la alabanza pertenece a Dios, que le otorga el mensaje para ser transmitido, las personas no pueden ver ni tocar a Dios: ven y tocan al predicador. Responden al mensaje divinamente inspirado, pero muestran apreciacio&#769;n por un imperfecto y fra&#769;gil mensajero humano. Eso representa, para el predicador, una seductora tentacio&#769;n al narcisismo. Como resultado, muchos sufren heridas emocionales y psicolo&#769;gicas que turban la visio&#769;n y la pra&#769;ctica su ministerio.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Desdichadamente, por causa de las expectativas sobrehumanas que tenemos en relacio&#769;n con nosotros mismos o por nuestra aceptacio&#769;n de parte de los oyentes, descuidamos el verdadero quebrantamiento de nosotros mismos, y comenzamos a curar nuestra fra&#769;gil y despedazada autoestima con &ldquo;paliativos ministeriales&rdquo;. Eso nos permite predicar y liderar con la profesa intencio&#769;n de glorificar a Cristo cuando, en realidad, estamos alimentando nuestro orgullo y nuestra autoestima en un esfuerzo inconsciente por tratar con nuestros problemas emocionales y psicolo&#769;gicos.<\/p>\n<p><strong>Comparar y competir<\/strong><\/p>\n<p>Lamentablemente, la pra&#769;ctica de comparar y de competir, a veces, tambie&#769;n es usada en el ministerio con el fin de alimentar nuestro orgullo. Hemos creado maneras de medir nuestro e&#769;xito ministerial. El nu&#769;mero de bautismos parece ser el punto de partida; los edificios son vistos como expansio&#769;n del portfolio de la iglesia, adema&#769;s de otros criterios estadi&#769;sticos. Usamos esas medidas para compararnos con otras iglesias &laquo;competidoras&raquo;.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, esos instrumentos son inadecuados e incongruentes con los principios bi&#769;blicos. Si bien tenemos que trabajar por el crecimiento nume&#769;rico y en la mayordomi&#769;a cristiana de la iglesia, no debemos olvidar el criterio empleado por Dios, segu&#769;n las palabras del apo&#769;stol Pablo en 2 Corintios 11:23 al 30: &ldquo;&iquest;Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo ma&#769;s; en trabajos ma&#769;s abundante; en azotes sin nu&#769;mero; en ca&#769;rceles ma&#769;s; en peligros de muerte muchas veces&rdquo; (vers. 23). Pablo define su ministerio por el servicio prestado a Cristo, por los desafi&#769;os y los sufrimientos enfrentados por causa de su fidelidad al llamado. E&#769;l enumera estos desafi&#769;os y peligros: &ldquo;De los judi&#769;os cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un di&#769;a he estado como na&#769;ufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ri&#769;os, peligros de ladrones, peligros de los de mi nacio&#769;n, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en fri&#769;o y en desnudez&rdquo; (vers. 24-27).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluye la sombri&#769;a lista con estas palabras: &ldquo;Si es necesario gloriarse, me gloriare&#769; en lo que es de mi debilidad&rdquo; (vers. 30). Pablo medi&#769;a su e&#769;xito pastoral por las heridas, mientras que nosotros nos medimos por nuestras estrellas conquistadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las experiencias actuales parecen estar en oposicio&#769;n directa con la experiencia de Pablo y de muchos otros predicadores del Nuevo Testamento, que frecuentemente eran amenazados de muerte. A diferencia de lo que ocurre en el contexto actual de celebridad, la popularidad y la aceptacio&#769;n del mensajero no estaban en la mira. La definicio&#769;n de desempen&#771;o pastoral debe ser la fidelidad a la comisio&#769;n que el Sen&#771;or nos lego&#769;. Para eso, Dios puede, incluso, hasta permitir que seamos alcanzados por dolorosos aguijones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con Pablo, el aguijo&#769;n es descrito como &ldquo;mensajero de Satana&#769;s&rdquo; (2 Cor. 12:7); lo que suscita una intrigante cuestio&#769;n: &iquest;quie&#769;n es el responsable por el aguijo&#769;n? Pareciera que el apo&#769;stol Pablo culpa a Satana&#769;s por atormentarlo con ese aguijo&#769;n. Por otro lado, e&#769;l mismo dice que el aguijo&#769;n es necesario para mantenerlo humilde. &iquest;Es ese aguijo&#769;n un agente de Satana&#769;s o de Dios? Tanto Dios como Satana&#769;s pueden usar aguijones. En la vida de todo predicador, existen dolorosas realidades que el enemigo usa para desanimarlo y silenciarlo. El aguijo&#769;n representa algo que nos causa gran ansiedad y dolor, al igual que un sentimiento de insuficiencia.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>El enemigo utiliza esos aguijones para convencernos de que no somos lo suficientemente buenos; los usa para decirnos que somos inu&#769;tiles. En 2 Corintios 12:7, la palabra traducida como &ldquo;atormentar&rdquo; es kolaphizo. Esa palabra trasmite la idea de recibir un golpe en el rostro. Eso puede convertirse en un sentimiento persistente y acuciante en nuestra mente; nos puede hacer sangrar internamente con dudas mientras estamos en el pu&#769;lpito o conduciendo juntas. Los persistentes pensamientos de duda pueden hacer que el predicador se sienta incapaz de cumplir con sus tareas ministeriales. Jama&#769;s seremos lo suficientemente buenos o dignos de nuestro llamado. Eso es verdad, pero necesitamos permanecer alertas. El enemigo puede usar ese pensamiento para lograr desanimarnos y llevarnos a renunciar a nuestra vocacio&#769;n.<\/p>\n<p><strong>&iquest;Por que&#769;?<\/strong><\/p>\n<p>Dios permite ese aguijo&#769;n en nuestra carne a fin de mostrarnos nuestras flaquezas y debilidades. La pretensio&#769;n que el enemigo tiene de desanimarnos conlleva el potencial de humillarnos. La humildad es la verdadera disposicio&#769;n de poder. Cuando la experimentamos, las barreras del egoi&#769;smo y de las proposiciones humanas son derribadas y se abre el camino para que Dios sea revelado en nosotros. La verdadera grandeza siempre es alcanzada por las personas que no buscan la gloria personal. Por esa razo&#769;n Jesu&#769;s hablo&#769; con frecuencia sobre la humildad, y la ejemplifico&#769; con su propia vida. E&#769;l sabi&#769;a que el orgullo fue el pecado original en el cielo, y la cura u&#769;nica para ese problema es la humildad.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Jesucristo permite los aguijones a fin de poner a Pablo y a todos los dema&#769;s predicadores en la posicio&#769;n del poder espiritual. Charles Spurgeon es conocido como uno de los mayores predicadores de su generacio&#769;n. Su aguijo&#769;n fue una dolorosa enfermedad que lo mantuvo depresivo. Martin Luther King Jr. fue uno de los hombres ma&#769;s influyentes del siglo XX; pero, fue constantemente incomprendido por personas de su propia raza y por muchos otros estadounidenses. El aguijo&#769;n parece ser la &ldquo;marca registrada&rdquo; de todo predicador que busca transformar el mundo por medio de la Palabra. Todos los predicadores de Dios tienen aguijones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe resoluta del apo&#769;stol Pablo, mantenida aun despue&#769;s de suplicar la remocio&#769;n del aguijo&#769;n, puede ser atribuida a su comprensio&#769;n del uso de la palabra &ldquo;aguijo&#769;n&rdquo; en el griego cla&#769;sico. La palabra skolops, traducida como &ldquo;aguijo&#769;n&rdquo;, es utilizada solo una vez en toda la Biblia. Por otro lado, en el griego cla&#769;sico, esa palabra significa una estaca usada para asegurar una tienda o carpa al suelo. El hecho de que Pablo haya sido un fabricante de tiendas no es coincidencia: uso&#769; esa palabra para darnos la idea del propo&#769;sito del aguijo&#769;n en nuestro ministerio; es decir, que sirva como estaca, para mantener al predicador en su lugar. Pablo sabi&#769;a que, sin la estaca, la tienda podi&#769;a ser lanzada por los aires por fuertes vientos o tempestades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asi&#769;, el aguijo&#769;n actu&#769;a como estaca, afirma&#769;ndonos en nuestro lugar, de modo que no seamos removidos por los inesperados problemas del ministerio. Dios sabe que, si no fuera por mi aguijo&#769;n, habri&#769;a dejado que las demandas del trabajo arruinaran mi matrimonio. Si no fuera por mi aguijo&#769;n, habri&#769;a dejado el ministerio bajo la amargura del trato injusto. Pero, el aguijo&#769;n me mantiene en el lugar en que debo estar.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Me conduce al terreno de la ferverosa y constante oracio&#769;n, y me recuerda que nada soy ma&#769;s que polvo. El aguijo&#769;n me invita a permanecer calmo, y me hace saber que e&#769;l es Dios (Sal. 46:10). El milagro del aguijo&#769;n es que justamente aquello que pido que Dios remueva es el instrumento que e&#769;l usa para salvar mi ministerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, existen dos realidades que salvan de la destruccio&#769;n el ministerio del predicador: aguijo&#769;n y gracia. El aguijo&#769;n nos humilla; la gracia nos anima. La respuesta a nuestro orgullo ministerial es el aguijo&#769;n representado por las limitaciones y las situaciones dolorosas que enfrentamos. Dios responde a Pablo dicie&#769;ndole que lo que e&#769;l ma&#769;s necesitaba no era la remocio&#769;n del aguijo&#769;n, sino el cambio del centro de su atencio&#769;n; es decir, quitar la atencio&#769;n del sufrimiento del predicador y centrarla en el propo&#769;sito de Dios. Las debilidades pastorales tienen el potencial de revelar el poder divino. La verdad es que los predicadores no tenemos que ser superhombres; no tenemos que estar ciento por ciento bien todo el tiempo. Tambie&#769;n podemos sentirnos mal, luchar y llorar. Nuestro aguijo&#769;n nos revela la gracia de Dios. Asi&#769;, existe un llamado inherente a que todos los predicadores acepten su ministerio con &ldquo;aguijones&rdquo;. Dijo Pablo: &ldquo;Porque cuando soy de&#769;bil, entonces soy fuerte&rdquo; (2 Cor. 12:10). Nuestra fortaleza no proviene de esconder nuestras inseguridades, nuestras aflicciones y nuestros chascos, sino de confesarlos. Las congregaciones y la comunidad necesitan comprender que somos seres humanos; predicamos y lideramos entre nuestros aguijones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta de Pablo a los corintios es un acto de confesio&#769;n pu&#769;blica. E&#769;l sabi&#769;a que jama&#769;s subyugaremos lo que no confesamos. Su ejemplo, para todo predicador, es vivir en la autenticidad de las propias limitaciones humanas. Asi&#769;, debemos confesar el orgullo que busca minar nuestra predicacio&#769;n; aceptar el hecho de que nuestro ministerio debe, meramente y tan solo, revelar la gloria de Dios. Nos recuerda que la fidelidad es la verdadera medida del e&#769;xito ministerial; dejar de lado la fachada y ser conductos, imperfectos, de la gracia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, prediquemos, ministremos y lideremos con nuestros aguijones. Al hacerlo asi&#769;, en humildad y con la gracia de Dios, &iexcl;nuestro problema se convertira&#769; en poder!<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lecciones de la experiencia de un hombre apasionado por la misio&#769;n. Todo pastor ministra en el contexto de un problema. Incluso el apo&#769;stol Pablo, que dejaba boquiabiertos a los eruditos de su tiempo y cuya poderosa proclamacio&#769;n era impresionante, teni&#769;a un problema. 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