{"id":1123,"date":"2015-11-10T11:57:59","date_gmt":"2015-11-10T11:57:59","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1123"},"modified":"2015-11-10T11:57:59","modified_gmt":"2015-11-10T11:57:59","slug":"que-nadie-los-engane","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/que-nadie-los-engane\/","title":{"rendered":"\u201cQue nadie los enga\u00f1e\u201d"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><h3 style=\"text-align: justify;\"><em>&iquest;Qu&eacute; est&aacute; en juego en la comprensi&oacute;n de cu&aacute;ndo y c&oacute;mo Cristo vendr&aacute; por segunda vez?<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos que pueden entender c&oacute;mo los jud&iacute;os fallaron en identificar a Cristo como el Mes&iacute;as prometido tienen poca raz&oacute;n para alimentar sentimientos de superioridad. Incluso antes de la muerte de los ap&oacute;stoles, los cristianos primitivos interpretaron incorrectamente las profec&iacute;as acerca de la segunda venida de Jes&uacute;s y, a lo largo de los siglos, muchos cristianos han promovido un gran n&uacute;mero de falsos conceptos acerca de este tema. En este art&iacute;culo, analizaremos brevemente las ideas m&aacute;s prominentes. No son presentadas como hechos hist&oacute;ricos que, sencillamente, deban ser recolectados y examinados acad&eacute;micamente. Est&aacute; a punto de seguir una senda de enga&ntilde;o que tiene, en su final, una farsa mortal de magnitud c&oacute;smica. Entonces, avance en oraci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Primer siglo <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te&oacute;logos comprendieron muy bien la queja de Pedro acerca de &ldquo;nuestro amado hermano Pablo&rdquo;, que escribi&oacute; cartas &ldquo;entre las cuales hay algunas dif&iacute;ciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen&rdquo; (2 Ped. 3:15, 16). En los cristianos tesalonicenses encontramos un buen ejemplo acerca del tiempo de la segunda venida de Cristo. Ellos cre&iacute;an que los eventos finales mencionados por el ap&oacute;stol Pablo ya hab&iacute;an llegado, y as&iacute; esperaban que la segunda venida de Jes&uacute;s ocurriese en sus d&iacute;as. De hecho, algunos citaban palabras de Pablo &ldquo;en el sentido de que el d&iacute;a del Se&ntilde;or est&aacute; cerca&rdquo; (2 Tes. 2:2). Para evidenciar eso, algunos compart&iacute;an supuestas &ldquo;revelaciones&rdquo; dadas por el Esp&iacute;ritu Santo; otros, hac&iacute;an circular una carta imaginariamente escrita por Pablo, a fin de confirmar las visiones de ellos.1 A partir de all&iacute;, &iexcl;es suficiente referirnos a los eventos que precedieron a 1844, para imaginar los resultados!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confusi&oacute;n entre los tesalonicenses oblig&oacute; al ap&oacute;stol a aclarar lo que &eacute;l realmente quiso decir. En la segunda carta, escribi&oacute;: &ldquo;Nadie os enga&ntilde;e en ninguna manera; porque no vendr&aacute; sin que antes venga la apostas&iacute;a, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdici&oacute;n, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haci&eacute;ndose pasar por Dios. &iquest;No os acord&aacute;is que cuando yo estaba todav&iacute;a con vosotros, os dec&iacute;a esto?&rdquo; (2 Tes. 2:3-5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tercer siglo <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or&iacute;genes, el famoso te&oacute;logo, es m&aacute;s conocido por la mayor&iacute;a de los adventistas por las teor&iacute;as que desarroll&oacute; acerca de la adoraci&oacute;n en domingo que por su espiritualizaci&oacute;n de la segunda venida de Jes&uacute;s. La venida de Cristo, ense&ntilde;&oacute;, ocurre cuando &eacute;l entra en el alma del cristiano, uniendo, as&iacute;, al fiel consigo mismo. La iluminaci&oacute;n del cristiano, por intermedio de los profetas y los ap&oacute;stoles, constituye la segunda venida de Cristo. Seg&uacute;n Or&iacute;genes, es en este sentido que el cristiano entra en el Reino de Dios.2 Esa espiritualizaci&oacute;n teol&oacute;gica distorsion&oacute; su comprensi&oacute;n general de las Sagradas Escrituras. &Eacute;l cre&iacute;a que la Palabra de Dios constaba de tres facetas: cuerpo, alma y esp&iacute;ritu. Cada una representaba un nivel diferente de interpretaci&oacute;n. El significado literal estaba relacionado con el cuerpo. El alma de las Escrituras estaba constituida por su ense&ntilde;anza moral. El tercer nivel, que solo los &ldquo;perfectos&rdquo; pod&iacute;an comprender, era las ense&ntilde;anzas espirituales de la Biblia.3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute;, Or&iacute;genes hablaba sobre la segunda venida de Cristo en las &ldquo;nubes prof&eacute;ticas&rdquo;, y del fin de los tiempos como la crucifixi&oacute;n del mundo en el coraz&oacute;n de los cristianos, dando a entender que, para ellos, el mundo estaba muerto.4 Eso nos hace recordar que la manera por la cual alguien interpreta la Biblia es muy importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglo V <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi&oacute;n de Agust&iacute;n sobre la segunda venida de Jesucristo influenci&oacute; sobre la iglesia cristiana durante siglos. Siendo uno de los padres de la iglesia latina, &eacute;l cre&iacute;a que la segunda venida de Jes&uacute;s ocurr&iacute;a cuando &eacute;l entra en el coraz&oacute;n de quien lo acepta. Pero Agust&iacute;n no exclu&iacute;a, como lo hac&iacute;a Or&iacute;genes, la venida literal de Cristo. &Eacute;l ense&ntilde;aba que el reino milenial de Cristo comenz&oacute; cuando &eacute;l estuvo aqu&iacute;, y que continuar&iacute;a por mil a&ntilde;os antes de la segunda venida. Agust&iacute;n cre&iacute;a que ese evento ocurre poco a poco y por partes, por medio de la presencia de Cristo en la iglesia. Cuando la iglesia toda est&eacute; colmada de su presencia f&iacute;sica, entonces el Se&ntilde;or vendr&aacute; personalmente.5<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco antes de Agust&iacute;n, el Imperio Romano, bajo Constantino, se hab&iacute;a convertido nominalmente al cristianismo. As&iacute;,&nbsp;este imperio ya no era la sede del mal, que todav&iacute;a reinaba en el coraz&oacute;n de los paganos. De acuerdo con Agust&iacute;n, ellos constitu&iacute;an el abismo milenial; que, seg&uacute;n el libro de Apocalipsis, es atribuido a Satan&aacute;s. En ese sentido, el gran conflicto entre el bien y el mal pasa a ser entre la &ldquo;ciudad de Dios&rdquo; y la &ldquo;ciudad del diablo&rdquo;.6<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los elegidos componen la ciudad de Dios, y la iglesia es el Reino de los cielos, habitada por los santos. Por otro lado, la ciudad de Dios, visible y organizada jer&aacute;rquicamente, debe gobernar m&aacute;s y m&aacute;s sobre el mundo. Este estatus se alcanza por medio de la &iacute;ntima relaci&oacute;n con el estado cristiano, que debe promover la verdadera adoraci&oacute;n a Dios por el castigo y la supresi&oacute;n de la herej&iacute;a. As&iacute;, la ciudad de Dios superar&aacute; la ciudad del diablo.7 Con algunas modificaciones, esta es todav&iacute;a la comprensi&oacute;n de muchos cat&oacute;licos hasta la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglo XV <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta la Reforma, nadie hab&iacute;a desafiado la equiparaci&oacute;n del milenio y la segunda venida de Cristo con el triunfo de la iglesia romana, postulada por Agust&iacute;n. La Reforma trajo no solo un cambio en la doctrina de la salvaci&oacute;n al enfatizar la justificaci&oacute;n por la fe, sino tambi&eacute;n posibilit&oacute; un reestudio de la segunda venida de Cristo. Lutero y Calvino enfatizaron que los cristianos deben acelerar y prepararse para ese evento. No obstante, Lutero, incluso observando sucesos en Europa que &eacute;l entend&iacute;a como se&ntilde;ales del fin, varias veces dijo que la segunda venida de Cristo todav&iacute;a demorar&iacute;a cien, doscientos o trescientos a&ntilde;os.8<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, Calvino, sencillamente, amonest&oacute; a los cristianos a velar y estar listos. Lejos de equiparar la Iglesia Cat&oacute;lica con el Reino de Dios en la Tierra, ambos cre&iacute;an que el papa era el anticristo. Ambos reformadores afirmaban que la batalla final entre la iglesia verdadera y la falsa, aun cuando ya hab&iacute;a comenzado, terminar&iacute;a con la segunda venida de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglo XVIII <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Timothy Dwight, presidente de la Universidad de Yale, predic&oacute; su serm&oacute;n el 4 de julio de 1978, habl&oacute; entusiastamente de la venida de Jes&uacute;s como si estuviera a las puertas. Por otro lado, lo que &eacute;l ten&iacute;a en mente no era una venida literal, como algunos han afirmado. En verdad, &eacute;l preve&iacute;a un advenimiento espiritual, a semejanza del que hab&iacute;a sido popularizado por Daniel Whitby, comentarista brit&aacute;nico. Su teor&iacute;a era la siguiente: antes de la segunda venida, el mundo ser&iacute;a convertido por el poder del Esp&iacute;ritu Santo, y los mil a&ntilde;os de paz culminar&iacute;an con el retorno personal de Jes&uacute;s.10 Whitby no tom&oacute; en cuenta que Jes&uacute;s no hab&iacute;a dicho que todo el mundo se convertir&iacute;a antes de su venida, sino que el evangelio del Reino ser&iacute;a predicado en el mundo entero para testimonio a todas las naciones, y entonces vendr&aacute; el fin. Pero, en la &eacute;poca en que el serm&oacute;n de Dwight fue presentado, el concepto de un milenio temporal hab&iacute;a sido aceptado por la mayor&iacute;a de los pastores evang&eacute;licos. Esa &ldquo;espiritualizaci&oacute;n&rdquo; de la segunda venida de Jes&uacute;s caus&oacute; un profundo impacto en la iglesia protestante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anticipando mil a&ntilde;os de justicia y de paz, la mayor&iacute;a de los feligreses ya no esperaba la inminente segunda venida de Jes&uacute;s.11 La correcci&oacute;n doctrinal provino de una fuente jam&aacute;s pensada: Manuel Lacunza, sacerdote y misionero jesuita. Lacunza escribi&oacute; un libro titulado <em>La venida del Mes&iacute;as en gloria y majestad<\/em>, en el&nbsp;que afirm&oacute; que Cristo vendr&iacute;a a comienzos del milenio. Sus escritos despertaron a muchos al concepto de la inminente y literal venida de Cristo, y motivaron el reestudio de las profec&iacute;as, incluyendo los 2.300 d&iacute;as prof&eacute;ticos de Daniel 8:14, lo que tambi&eacute;n ser&iacute;a el tema de predicaci&oacute;n de Guillermo Miller.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los milleritas, al igual que otros premilenialistas, cre&iacute;an que el Reino de Cristo ser&iacute;a establecido en la Tierra. Por otro lado, ellos difer&iacute;an en cuanto a la creencia de que el tiempo de prueba ser&iacute;a cerrado primero, y que solo los redimidos habitar&iacute;an la Tierra durante los mil a&ntilde;os. Pero, los adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a luego definieron que los santos estar&iacute;an en el cielo durante el milenio, con dos resurrecciones generales que marcaban el inicio y el final de este per&iacute;odo. Los justos resucitar&iacute;an en la primera resurrecci&oacute;n y los imp&iacute;os resucitar&iacute;an en la segunda. Posteriormente, enfrentar&iacute;an las consecuencias de sus pecados, antes de que el Se&ntilde;or cree nuevos cielos y tierra nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglo XX <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el nuevo siglo, tambi&eacute;n sobrevinieron nuevos y m&aacute;s sofisticados ataques a las Escrituras. Ya a mediados del siglo XIX, el abordaje de la Alta Cr&iacute;tica hacia la Biblia hab&iacute;a comenzado a ejercer su impacto en el mundo tecnol&oacute;gico. En 1900, aproximadamente, hab&iacute;a causado un impacto devastador en la doctrina de la segunda venida de Cristo. Ejemplo de esto son los escritos de Albert Schweitzer, famoso m&uacute;sico, te&oacute;logo y f&iacute;sico, y su influyente trabajo <em>The Quest of the Historical Jesus<\/em> [La b&uacute;squeda del Jes&uacute;s hist&oacute;rico], publicado primeramente en 1906. &Eacute;l restring&iacute;a la llegada del Reino de los cielos solo a la &eacute;poca de Cristo. Por medio de su predicaci&oacute;n, por intermedio de sus disc&iacute;pulos y, finalmente, mediante su propio sacrificio, ense&ntilde;aba Schweitzer, Jes&uacute;s busc&oacute; establecer el Reino de Dios. Dado que ninguno de esos intentos alcanz&oacute; el &eacute;xito, Jes&uacute;s muri&oacute; como un hombre desilusionado. Este abordaje de la parous&iacute;a, centrado solo en el pasado, es llamado &ldquo;Escatolog&iacute;a consistente&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reaccionando a la interpretaci&oacute;n de Schweitzer, el te&oacute;logo C. H. Dodd propuso la &ldquo;Escatolog&iacute;a realizada&rdquo;, fundamentada en los textos b&iacute;blicos que enfatizan que el Reino de Dios ya hab&iacute;a venido. &Eacute;l quiso demostrar que Jes&uacute;s no fracas&oacute; y que el Reino de Dios ya est&aacute; presente. El ministerio de Cristo es una realidad atemporal y exitosa. El Reino de Dios ya est&aacute; aqu&iacute;; solo debemos decidir aceptarlo.12<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tercer ejemplo de interpretaci&oacute;n err&oacute;nea de las Escrituras es la llamada &ldquo;Escatolog&iacute;a inaugurada&rdquo;, propuesta por J. A. Robinson, alumno de Dodd. Robinson consideraba que la parous&iacute;a de Jes&uacute;s suced&iacute;a siempre que &eacute;l surge en amor y poder, mostrando se&ntilde;ales de su presencia. Inaugurada por la muerte y la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, esa nueva fase del Reino de Dios todav&iacute;a est&aacute; por ser completamente terminada; sin embargo, ya estamos viviendo la anticipaci&oacute;n de lo que ser&aacute; realizado. As&iacute;, Robinson puso el &eacute;nfasis de la segunda venida en el futuro, no sobre la venida inminente y literal en aquellos d&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, el rapto secreto, o arrebatamiento, es una ense&ntilde;anza com&uacute;n entre los evang&eacute;licos, teniendo como base particularmente la mala comprensi&oacute;n de pasajes como Mateo 24:40 al 44 y 1 Tesalonicenses 4:13 al 18. La expresi&oacute;n usada por Mateo: &ldquo;el uno ser&aacute; tomado, y el otro ser&aacute; dejado&rdquo;, es la de Pablo en la Ep&iacute;stola a los Tesalonicenses: &ldquo;Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes&rdquo;, y son interpretadas en el sentido de que los santos ser&aacute;n arrebatados secretamente, en un evento que puede tener lugar en cualquier momento, dado que estamos viviendo en el tiempo del fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglo XXI <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo la ense&ntilde;anza del rapto secreto, sino tambi&eacute;n las creencias fundamentales de las teor&iacute;as del segundo advenimiento mencionadas aqu&iacute;, de alguna forma, est&aacute;n de moda en los d&iacute;as actuales. En el &eacute;nfasis sobre &ldquo;el Cristo dentro de nosotros&rdquo;, preconizado por el movimiento de la Nueva Era, podemos detectar elementos de la teor&iacute;a iluminista espiritual de Or&iacute;genes.13 La Iglesia Cat&oacute;lica no ha descartado la teor&iacute;a seg&uacute;n la cual el mundo llegar&aacute; a ser cat&oacute;lico antes de la segunda venida de Jes&uacute;s. La Alta Cr&iacute;tica contin&uacute;a ideando la segunda venida dentro de un molde extrab&iacute;blico. La comunidad evang&eacute;lica alimenta la idea &ldquo;whitbiana&rdquo; de la esperada era dorada de mil a&ntilde;os de paz, donde las espadas ser&aacute;n transformadas en arados y el le&oacute;n convivir&aacute; con el cordero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&iquest;Ser&iacute;a realmente Cristo? <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ense&ntilde;ar sobre la segunda venida de Jes&uacute;s, en una clase de nuevos conversos en la Escuela Sab&aacute;tica, cierto profesor intent&oacute; ense&ntilde;ar c&oacute;mo podr&iacute;a ser el enga&ntilde;o sat&aacute;nico que falsificar&aacute; la segunda venida. Inicialmente, mencion&oacute; el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y los disc&iacute;pulos cuando le preguntaron: &ldquo;Dinos, &iquest;cu&aacute;ndo ser&aacute;n estas cosas, y qu&eacute; se&ntilde;al habr&aacute; de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jes&uacute;s, les dijo: Mirad que nadie os enga&ntilde;e&rdquo; (Mat. 24:14). Despu&eacute;s, el profesor cit&oacute; a Pablo: &ldquo;Porque el mismo Satan&aacute;s se disfraza como &aacute;ngel de luz&rdquo; (2 Cor. 11:14). &ldquo;Nadie os enga&ntilde;e en ninguna manera; porque no vendr&aacute; sin que antes venga la apostas&iacute;a, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdici&oacute;n, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haci&eacute;ndose pasar por Dios. &iquest;No os acord&aacute;is que cuando yo estaba todav&iacute;a con vosotros, os dec&iacute;a esto?&rdquo; (2 Tes. 2:3-5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Cuando Jes&uacute;s venga por segunda vez &ndash;continu&oacute; el profesor en su escenificaci&oacute;n del enga&ntilde;o sat&aacute;nico, citando la Biblia&ndash; &lsquo;el Se&ntilde;or mismo con voz de mando, con voz de arc&aacute;ngel, y con trompeta de Dios, descender&aacute; del cielo; y los muertos en Cristo resucitar&aacute;n primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Se&ntilde;or en el aire, y as&iacute; estaremos siempre con el Se&ntilde;or. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras&rsquo; (1 Tes. 4:16-18). Eso ocurrir&aacute; despu&eacute;s del milenio &ndash;ense&ntilde;&oacute; ficticiamente el profesor, citando Apocalipsis 20 al 22&ndash; cuando Dios establezca su reino eterno en la Tierra restaurada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Toda la Tierra parece envuelta en un espiral, negro de inimaginables tinieblas y terror. Las monedas internacionales son in&uacute;tiles. La guerra y la enfermedad est&aacute;n convulsionando continentes enteros. Entonces, cuando el exterminio de la humanidad parece inminente, un ser alto y brillante aparece en las capitales de la Tierra. La gloria que lo rodea supera toda imaginaci&oacute;n, y los l&iacute;deres de las naciones caen de rodillas ante &eacute;l. En pocas horas, emisoras de televisi&oacute;n transmiten escenas alrededor del mundo, de cada esquina de la Tierra, donde resuena un grito de triunfo: &lsquo;&iexcl;Cristo regres&oacute;! &iexcl;Cristo regres&oacute;!&rsquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Durante las siguientes semanas, el visitante de la Tierra promete un nuevo orden de cosas: la reconstrucci&oacute;n de una sociedad en la que no habr&aacute; m&aacute;s injusticia, pobreza, enfermedad ni muerte. De sus labios salen palabras del Serm&oacute;n del Monte; palabras que millones y millones de cristianos memorizar&aacute;n en las clases dominicales. Y, a semejanza de un peque&ntilde;o ni&ntilde;o, el mundo se deleita&rdquo;, describi&oacute; el profesor, concluyendo la escenificaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Podr&aacute; ser as&iacute;? &iquest;Ser&aacute; ese el verdadero Cristo? Evidentemente, no. &iquest;No deber&iacute;amos preguntarnos por qu&eacute; es tan importante para nosotros no solo creer en la segunda venida de Cristo, sino tambi&eacute;n comprender los acontecimientos relacionados con ella? &iquest;Acaso necesitamos de argumentos m&aacute;s fuertes, que nos motiven a intensificar nuestra predicaci&oacute;n y nuestra ense&ntilde;anza acerca de la bendita esperanza en la venida de Jes&uacute;s?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 W. J. Conybeare y J. S. Howson, The Life and Epistles of St. Paul (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1957) p. 315.<br>\n2 Norskov V. Olsen, ed., The Advent Hope in Scripture and History (Washington, DC: Review and Herald, 1987), p. 78.<br>\n3 Bernard Ramm, Protestant Biblical Interpretation (Boston: W. A. Company, 1956), pp. 32, 33. Ver tambi&eacute;n The Oxford Dictionary of the Christian Church (Londres: Oxford University Peress, 1958), pp. 991-993.<br>\n4 Le Roy Edwin Froom, The Prophetic Faith of Our Fathers (Washington, DC: Review and Herald, 1950), t. 1, pp. 315-318.<br>\n5 Olsen, p. 87.<br>\n6 Ib&iacute;d.<br>\n7 Williston Walker, A History of the Christian (Edinburgh: T &amp; T Clark, 1959), p. 167. Ver tambi&eacute;n Froom, t. 1, pp. 479-491; Oxford Dictionary of the Christian Church, pp. 106-108.<br>\n8 Don F. Neufeld y Julia Neuffer, ed., Seventh-day Adventist Bible Student&rsquo;s Source Book (Washington, DC: Review and Herald, 1962), pp. 919, 920. Ver tambi&eacute;n Froom, t. 2, p. 278.<br>\n9 Olsen, pp. 115-117.<br>\n10 Froom, t. 2, p. 651.<br>\n11 R. W. Schwarz, Light Bearers to the Remnant (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing, 1979), p. 654.<br>\n12 Ib&iacute;d., pp. 26, 27.<br>\n13 Jack J. Blanco, &ldquo;Mysticism&rsquo;s New Challenge to Adventist Christians&rdquo;, Adventist Perspectives 2, n&ordm; 3 (1988), pp. 27-34.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qu&eacute; est&aacute; en juego en la comprensi&oacute;n de cu&aacute;ndo y c&oacute;mo Cristo vendr&aacute; por segunda vez? Los cristianos que pueden entender c&oacute;mo los jud&iacute;os fallaron en identificar a Cristo como el Mes&iacute;as prometido tienen poca raz&oacute;n para alimentar sentimientos de superioridad. 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