{"id":1197,"date":"2015-12-02T06:26:56","date_gmt":"2015-12-02T06:26:56","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1197"},"modified":"2015-11-30T14:32:00","modified_gmt":"2015-11-30T14:32:00","slug":"atmosfera-celestial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/atmosfera-celestial\/","title":{"rendered":"Atm\u00f3sfera celestial"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><h3 style=\"text-align: justify;\"><em>&iquest;Qu&eacute; podemos aprender sobre el reavivamiento, a partir de lo que sucedi&oacute; en South Lancaster? &iquest;C&oacute;mo podemos nuevamente experimentar y reproducir lo que ocurri&oacute; all&iacute;?<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la Iglesia Adventista del S&eacute;ptimo D&iacute;a ha enfatizado el reavivamiento, en consonancia con la declaraci&oacute;n realizada por Elena de White alrededor de 1887: &ldquo;Un reavivamiento de la verdad piedad entre nosotros es la mayor y m&aacute;s urgente necesidad&rdquo;.[1] Pero &iquest;qu&eacute; es realmente ese reavivamiento? &iquest;C&oacute;mo identificar los frutos del reavivamiento? Y, lo m&aacute;s importante: &iquest;qu&eacute; debe ocurrir para que podamos, finalmente, percibir el reavivamiento que Dios desea que experimentemos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia vivida por Elena de White puede ayudarnos a comprender y evaluar los movimientos actuales de reavivamiento. Aproximadamente dos a&ntilde;os despu&eacute;s de instar para que hubiera un genuino reavivamiento entre el pueblo de Dios, ella coment&oacute; sobre uno de los m&aacute;s gloriosos eventos, que la dej&oacute; euf&oacute;rica a punto tal que exclam&oacute;: &ldquo;Nos parec&iacute;a estar respirando la propia atm&oacute;sfera del cielo&rdquo;.[2] En realidad, ella ni siquiera logr&oacute; dormir aquella noche, regocij&aacute;ndose por el hecho de que &ldquo;Dios hab&iacute;a visitado a su pueblo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque ese reavivamiento no hab&iacute;a sido el &uacute;ltimo del que ella participara, tal vez el an&aacute;lisis de su testimonio pueda ayudarnos a redescubrir su experiencia, y a pedir por aquello que sucedi&oacute; aquel d&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REUNIONES EN SOUTH LANCASTER <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu&eacute;s del controvertido Congreso de la Asociaci&oacute;n General realizado en Minneapolis en 1888, Elena de White se uni&oacute; a A. T. Jones y a E. J. Waggoner, a fin de ayudarlos a divulgar el mensaje que hab&iacute;an presentado. Seg&uacute;n ella, &ldquo;la luz que deber&iacute;a iluminar toda la Tierra con su resplandor fue rechazada&rdquo; en Minneapolis, y &ldquo;por la actitud de nuestros propios hermanos se ha conservado, en gran medida, apartada de todo el mundo&rdquo;.[3] El mensaje que ella llevaba estaba &ldquo;en estrecha armon&iacute;a con el propio mensaje&rdquo; que Jones y Waggoner presentaban.[4] El primer lugar en el que ellos predicaron fue South Lancaster, Estado de Massachusetts, Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reuniones, iniciadas el 11 de enero de 1888, estaban previstas para durar tres d&iacute;as. Sin embargo, el Esp&iacute;ritu Santo ten&iacute;a otros planes. &ldquo;La poderosa actuaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu de Dios estaba all&aacute;&rdquo;, coment&oacute; la mensajera del Se&ntilde;or.[5] &ldquo;Cada uno deseaba [&hellip;] testificar&rdquo;, agreg&oacute;.[6] Eso llev&oacute; a que los administradores cerraran el colegio durante el per&iacute;odo en que se extendieron las presentaciones. &ldquo;Los alumnos fueron involucrados por una atm&oacute;sfera celestial tan intensa que los testimonios dados superaron hasta incluso las declaraciones de 1844 antes del Gran Chasco. Aprendieron lo que significa rendir el coraz&oacute;n a Dios y estar convertido&rdquo;.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esa manera, la conferencia prevista para durar tres d&iacute;as fue transformada en un evento de diez d&iacute;as. Los participantes quedaban reunidos desde las primeras horas de la ma&ntilde;ana hasta tarde por la noche. A. T. Jones present&oacute; sus mensajes dos o tres veces por d&iacute;a.[8] Elena de White qued&oacute; encargada de la presentaci&oacute;n de los mensajes devocionales de cada ma&ntilde;ana, y predic&oacute; el serm&oacute;n del s&aacute;bado. &ldquo;Yo nunca vi una obra de reavivamiento avanzar con tama&ntilde;a profundidad&rdquo;, record&oacute;.[9]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero &iquest;qu&eacute; hizo que las reuniones fuesen tan eficaces, a punto tal que los administradores cerraran la escuela? &iquest;Qu&eacute; mensaje fue compartido, que llev&oacute; a los participantes a declarar que ellos hab&iacute;an &ldquo;obtenido una experiencia m&aacute;s all&aacute; de cualquier cosa que hab&iacute;an visto antes?&rdquo;[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LECCIONES APRENDIDAS <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena de White comparti&oacute; en varias ocasiones comentarios en relaci&oacute;n con la experiencia vivida en South Lancaster; obviamente, con el deseo de que tal evento se repitiera en otros lugares tambi&eacute;n. Cada uno de los presentes pudo sentir que &ldquo;los &aacute;ngeles del Se&ntilde;or circulaban alrededor de aquel ambiente&rdquo;.[11] Teniendo como base una serie de art&iacute;culos que ella y S. N. Haskell escribieron relatando el evento y los sermones que ella predic&oacute; durante aquellas reuniones, podemos unir algunas piezas para reconstruir un cuadro de lo que&nbsp;se present&oacute;.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se examina la evidencia de South Lancaster, el segmento principal presentado a lo largo de las varias reflexiones de Elena de White es el gran &eacute;nfasis que fue colocado en el amor, el perd&oacute;n, y la misericordia y la gracia de Dios. &ldquo;El conocimiento del amor de Dios es el conocimiento m&aacute;s eficaz que se debe obtener&rdquo;.[13] Con esas palabras, ella inici&oacute; su serm&oacute;n del s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana el d&iacute;a 19 de enero. Y continu&oacute;: &ldquo;Estoy ansiosa para que todos disfruten de la misericordia y del amor de Jes&uacute;s. Cuanto&nbsp;m&aacute;s hablemos de su amor y su poder, m&aacute;s tendremos para decir de su ternura, su compasi&oacute;n y su verdad&rdquo;. A continuaci&oacute;n, pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nuestro coraz&oacute;n ha sido tan insensible al amor de Dios? &iquest;Por qu&eacute; hacemos tan duro el juicio de nuestro Padre celestial? Seg&uacute;n la luz que me fue dada, s&eacute; que Satan&aacute;s ha distorsionado el car&aacute;cter de Dios de todas las maneras posibles. Lanz&oacute; su sombra infernal atravesando nuestro camino, haciendo imposible que veamos a Dios como a un Ser pleno de misericordia, compasi&oacute;n y verdad&rdquo;. Entonces, apel&oacute;: &ldquo;&iquest;Existe alg&uacute;n coraz&oacute;n aqu&iacute; que no se rendir&aacute; al amor de Jes&uacute;s?&rdquo;[14]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas nuevas fueron como m&uacute;sica a los o&iacute;dos de los participantes. &ldquo;Ellos vieron a Cristo como un Salvador que no est&aacute; lejos, sino que est&aacute; al alcance de todo aquel que lo busca&rdquo;.[15] Muchos &ldquo;testificaron sobre la alegr&iacute;a porque Cristo hab&iacute;a perdonado sus pecados [&hellip;] y sintieron que pod&iacute;an descansar en el amor de Dios&rdquo;.[16]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer s&aacute;bado, a la tarde, 12 de enero, Elena de White qued&oacute; feliz por haber tenido la libertad de hablar sobre &ldquo;la necesidad de obedecer la Ley de Dios&rdquo; y la importancia que tiene la &ldquo;fe genuina que opera por amor&rdquo;.[17] Ella destac&oacute; la Ley como la perfecta norma de justicia, y convenci&oacute; a muchos participantes de que eran transgresores de esa Ley. &ldquo;Muchos han confiado en su propia justicia&rdquo;, coment&oacute;. &ldquo;Ahora, ellos la ven como trapos de inmundicia, en comparaci&oacute;n con la justicia de Cristo, la &uacute;nica aceptable delante de Dios&rdquo;.[18]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conjunci&oacute;n de la Ley con el amor de Dios es lo que Elena de White frecuentemente mencion&oacute; como &ldquo;la Ley y el evangelio caminando lado a lado&rdquo;.[19] Siendo que la Ley de Dios es el patr&oacute;n perfecto por el cual la humanidad es juzgada, la obediencia meramente humana no es aceptada por Dios, y los seres humanos est&aacute;n condenados por sus pecados; de esa manera, est&aacute;n preparados para recibir la justicia de Cristo. El coraz&oacute;n es transformado por el amor, por el perd&oacute;n y por la gracia de Dios, y entra en comuni&oacute;n con &eacute;l. Al estar el coraz&oacute;n ya transformado, Cristo puede entonces vivir su vida en el pecador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso no era un paradigma tan dif&iacute;cil de experimentar. Sin embargo, Elena de White, A. T. Jones y E. J. Waggoner no promovieron tal entendimiento. Elena de White, por ejemplo, mencion&oacute; en su serm&oacute;n del &uacute;ltimo s&aacute;bado de aquellas reuniones: &ldquo;Hay quienes creen que deben ser un poco mejores antes de ir a Jes&uacute;s. [&hellip;] Pero no podemos hacer eso. Nuestra &uacute;nica esperanza es mirar, y vivir&rdquo;.[20] Reflexionando sobre aquellas reuniones, ella coment&oacute; respecto de los participantes: &ldquo;Ellos estaban luchando para abstenerse del pecado, pero confiaban en su propia fuerza&rdquo;. Tales intentos eran in&uacute;tiles. Por lo tanto, ella invit&oacute; a todos a &ldquo;ir a Jes&uacute;s as&iacute; como estaban, confesar sus pecados y lanzarse desamparados sobre nuestro compasivo Redentor&rdquo;.[21] Cuando vamos a Jes&uacute;s, enseguida &ldquo;podemos quedan en paz, creyendo en que lo que Dios prometi&oacute; &eacute;l es capaz de cumplir&rdquo;.[22]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LOS FRUTOS <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repetidamente, Elena de White habl&oacute; del &ldquo;poder de Dios [que] asistir&aacute; el mensaje dondequiera que sea predicado&rdquo;.[23] En vez de ser apenas un poder sentimental que &ldquo;hac&iacute;a cosquillas&rdquo; en las emociones de las personas, muchos eran convertidos y se reconciliaban unos con otros. &ldquo;Ellos fueron transformados, reflejando ese cambio a trav&eacute;s de su propia imagen&rdquo;.[24] Se realizaron varias confesiones, fueron solucionados errores y el yo fue crucificado; corazones que estaban separados volvieron a la mutua armon&iacute;a. Eso ocurri&oacute; porque &ldquo;el plan de salvaci&oacute;n qued&oacute; tan claro que incluso un ni&ntilde;o, en su simplicidad, podr&iacute;a entenderlo&rdquo;.[25] Elena de White dijo: &ldquo;No se podr&iacute;a convencer a aquellas personas en South Lancaster de que aquel no era un mensaje de luz que hab&iacute;a venido directamente para ellos&rdquo;.[26]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente, esos resultados no eran forzados. Las reuniones transcurrieron &ldquo;libres de toda euforia indebida. No hubo ninguna exhortaci&oacute;n ni llamado. Las personas no fueron llamadas para que fueran al frente&rdquo;.[27]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas semanas despu&eacute;s, escribiendo para la Review and Herald, S. N. Haskell destac&oacute; el mismo hecho, en una de las m&aacute;s profundas reflexiones sobre aquellas reuniones. Mencion&oacute; lo siguiente: &ldquo;El gran deseo manifiesto era por la pureza de coraz&oacute;n. Todos parec&iacute;an comprender que est&aacute;bamos bajo el juicio investigativo, y que todo deb&iacute;a estar bien con Dios y entre los hermanos. La obra fue profunda y completa. Hubo una gran espontaneidad en las confesiones presentadas, lo que raramente es testificado, y nada era forzado. Ninguna&nbsp;presi&oacute;n fue ejercida sobre los participantes. Cuando los pecados fueron confesados, c&aacute;nticos de alabanza y acciones de gracias se desarrollaban de manera revivificadora. Fueron escuchadas expresiones tales como: &lsquo;Nunca hab&iacute;a experimentado nada parecido a esto&rsquo;. &lsquo;Parece que tenemos un nuevo evangelio&rsquo;. &lsquo;Nunca hab&iacute;a entendido el amor de Dios as&iacute; como fue presentado aqu&iacute;&rsquo;, entre otras. La impresi&oacute;n solemne que qued&oacute; para muchos era que aquello era apenas algunas gotas de lo que ser&aacute; experimentado por aquellos que desempe&ntilde;en su papel en el cierre de la obra de Dios; el fuerte preg&oacute;n del tercer mensaje ang&eacute;lico, que madurar&aacute; el grano para la cosecha&rdquo;.[28]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este autoexamen profundo y aquellas confesiones solamente pudieron verificarse porque esas personas tuvieron la certeza del perd&oacute;n divino para sus pecados. Haskell concluy&oacute; su art&iacute;culo con las siguientes preguntas para reflexionar: &ldquo;&iquest;Ser&aacute; realmente verdad que estamos recibiendo el derramamiento del Esp&iacute;ritu Santo, lo que va a crecer en poder y extensi&oacute;n hasta que alcance el fuerte preg&oacute;n del mensaje del tercer &aacute;ngel? &iquest;Ser&aacute; que comprendemos que estamos en el l&iacute;mite del tiempo de prueba y de las escenas del mundo eterno?&rdquo; Casi sin creer en &eacute;l mismo, exclam&oacute;: &ldquo;&iexcl;Estas cosas son verdaderas!&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cierre de aquellas reuniones, fueron bautizadas 17 personas y muchas otras salieron de all&iacute; con ese mismo deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REAVIVAMIENTO HOY <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos podr&iacute;an argumentar que el contexto en que se encontraba el adventismo m&aacute;s de 120 a&ntilde;os atr&aacute;s fue totalmente modificado, y lo que fue relevante para nuestros hermanos en South Lancaster no es importante para nosotros hoy. Sin embargo, creo que Elena de White no estar&iacute;a de acuerdo con esta idea. Ellos difundieron el mensaje del amor de Jes&uacute;s y de la justificaci&oacute;n por la fe en Cristo no solamente en South Lancaster, sino tambi&eacute;n en innumerables ciudades durante los meses siguientes a este reavivamiento. Ese doble &eacute;nfasis los protegi&oacute; contra los extremos del legalismo (intentar establecer su justicia propia, y merecer as&iacute; el amor divino); y del liberalismo (proclamar que Dios nos ama tanto que no da importancia a lo que hacemos). Tal equilibrio todav&iacute;a es necesario y relevante para nosotros hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a&ntilde;o despu&eacute;s de las reuniones en South Lancaster, Elena de White comparti&oacute; la siguiente reflexi&oacute;n: &ldquo;Este mensaje, as&iacute; como fue presentado, deber&iacute;a estar en cada iglesia que afirma creer en la verdad, y llevar a nuestros hermanos a alcanzar un nivel m&aacute;s elevado&rdquo;.[29] Lamentablemente, su deseo todav&iacute;a no hab&iacute;a sido realizado completamente.[30]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qu&eacute; podemos aprender sobre el reavivamiento a partir de lo que sucedi&oacute; en South Lancaster? &iquest;C&oacute;mo podemos nuevamente experimentar y reproducir ese suceso? Para comenzar, pensando en el refr&aacute;n popular: &ldquo;No podemos dar lo que no tenemos&rdquo;. Por lo tanto, nosotros mismos necesitamos estar &iacute;ntimamente familiarizados con el verdadero evangelio que toc&oacute; el coraz&oacute;n de Elena de White. Para que eso ocurra, podemos leer, por ejemplo: The Glad Tidings y Christ and His Righteouness, de E. J. Waggoner;[31] o, con m&aacute;s frecuencia, el libro El camino a Cristo, de la propia Elena de White. Adem&aacute;s, estudiando la Biblia y, en sus p&aacute;ginas, buscar a Cristo y a &ldquo;este crucificado&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando seamos contagiados por el mensaje del ilimitado amor de Cristo y de su poderosa gracia, eso ser&aacute; reflejado en nuestra predicaci&oacute;n. Encontraremos maneras de predicar sobre todos los asuntos: mayordom&iacute;a cristiana, profec&iacute;as, salud o cualquier tema que sea, a trav&eacute;s de las lentes de este evangelio motivador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a si en nuestros concilios pastorales y nuestras asambleas dedic&aacute;ramos m&aacute;s tiempo al estudio de estos temas? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si realiz&aacute;ramos un retiro espiritual de dos o tres d&iacute;as, dedicado a profundizar nuestro conocimiento sobre ese asunto; que, como bien lo expres&oacute; Elena de White, &ldquo;va a absorber todos los otros&rdquo;?[32] Hemos experimentado esta realidad durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os en nuestra Asociaci&oacute;n (Nordeste de Nueva Inglaterra, Estados Unidos). Como pastores, hemos pasado algunos d&iacute;as en nuestro campamento durante el oto&ntilde;o, simplemente orando y estudiando juntos la Biblia. Para nosotros, estos han sido dulces y emocionantes momentos de comuni&oacute;n que nos dejaron reavivados, revigorizados y mejor preparados para presentar el Pan de vida a los miembros de nuestras iglesias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando cada uno de nosotros experimente un reavivamiento por medio de estas experiencias, contagiaremos a los hermanos en nuestras iglesias y avanzaremos hacia la victoria, disfrutando del reavivamiento pleno y final que Dios ansiosamente desea que experimentemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Elena de White, Review and Herald (22 de marzo de 1887), p. 177.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 ___________, ib&iacute;d. (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 The Ellen G. White 1888 Materials (Washington, DC: Ellen G. White Estate, 1987), t. 4, p. 1.575.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Ib&iacute;d., t. 2, p. 542.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Ib&iacute;d., p. 543.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 White, Review and Herald (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 _____, &ldquo;Draw Nigh to God&rdquo;, Review and Herald (4 de marzo de 1890).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Sobre la base de los datos disponibles, no me parece que E. J. Waggoner estuviera presente en las reuniones en South Lancaster.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 White, Review and Herald (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Para material auxiliar sobre el asunto, acceda a http:\/\/www.adventistarchives.org\/docsRH\/RH18890129- V66-05_B\/index.djvu<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 White, Review and Herald (5 de marzo de 1889), p. 145.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 _____, ib&iacute;d. (26 de febrero de 1889), p. 129.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Ib&iacute;d. (5 de marzo de 1889), p. 145.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Ib&iacute;d., p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Ib&iacute;d., p. 145.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 Ib&iacute;d., p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Ver 1888 Materials, t.1, p. 217.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 White, Review and Herald (26 de febrero de 1889), p. 130.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 Ib&iacute;d. (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 Ib&iacute;d., p. 145.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Ib&iacute;d. (18 de marzo de 1890), p. 161.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 Ib&iacute;d. (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 1888 Materials, t.1, p. 371.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 White, Review and Herald (18 de marzo de 1890), p. 161.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Ib&iacute;d. (5 de marzo de 1889), p. 146.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 S. N. Haskell, Review and Herald (29 de enero de 1889), p. 73.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 White, ib&iacute;d. (18 de marzo de 1890), p. 161.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 Ver Ron Duffield, The Return of the Latter Rain: A Historical Review of Seventh-day Adventist History From 1844 Through 1891 (n.p.: 4th Angel, 2010).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 E. J. Waggoner, The Glad Tidings (Oakland, CA: Pacific Press Publishing Association, 1900); Christ and His Rightneousnes (Oakland, CA: Pacific Press Publishing Association, 1890).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 White, Review and Herald Extra (23 de diciembre de 1890), p. 2.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qu&eacute; podemos aprender sobre el reavivamiento, a partir de lo que sucedi&oacute; en South Lancaster? &iquest;C&oacute;mo podemos nuevamente experimentar y reproducir lo que ocurri&oacute; all&iacute;? 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