{"id":1203,"date":"2015-12-03T06:16:15","date_gmt":"2015-12-03T06:16:15","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1203"},"modified":"2015-11-30T18:19:13","modified_gmt":"2015-11-30T18:19:13","slug":"enganos-espirituales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/enganos-espirituales\/","title":{"rendered":"Enga\u00f1os espirituales"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><h3 style=\"text-align: justify;\"><em>Est&eacute; atento a algunos de los enga&ntilde;os espirituales m&aacute;s comunes, a fin de proteger a su iglesia y su ministerio.<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por muchos siglos, devotos cristianos y creyentes de otras religiones han buscado cercan&iacute;a espiritual con el Creador a trav&eacute;s de penitencias, meditaci&oacute;n, aislamiento, o clausura; e, incluso, mediante sacrificios. Los seres humanos han identificado su espiritualidad basados en criterios personales, que no siempre respetan la teolog&iacute;a b&iacute;blica. En d&iacute;as del Antiguo Testamento, repetidamente Jehov&aacute; reprendi&oacute; a personas que sacrificaban a sus propios hijos para granjearse la aceptaci&oacute;n de sus dioses (Deut. 12:2; 1 Rey. 3:2; 12:31).[1] Este tipo de devoci&oacute;n espiritual no es aceptable para el Dios de la Biblia; pertenece a un g&eacute;nero de enga&ntilde;os espirituales que hist&oacute;ricamente ha confundido a muchos adoradores.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra &ldquo;enga&ntilde;o&rdquo; es definida como &ldquo;Falta de verdad en lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre&rdquo;.[3] Un enga&ntilde;o espiritual puede ocurrir por lo menos de dos maneras: la primera, cuando intencionalmente se conduce a otra persona a creer en algo que no es la verdad. Esto ocurre m&aacute;s f&aacute;cilmente cuando la distancia entre la verdad y la mentira es escasa, y cuando se ha inculcado sistem&aacute;ticamente la mentira a una persona; actividad vulgarmente conocida como &ldquo;lavado de cerebro&rdquo;. Jes&uacute;s advirti&oacute; en contra de falsos profetas que para enga&ntilde;ar a las ovejas entrar&aacute;n en el reba&ntilde;o &ldquo;vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces&rdquo; (Mat. 7:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, existe el autoenga&ntilde;o. Este fen&oacute;meno ocurre, en el contexto religioso cristiano, cuando un creyente acepta sinceramente una falsa creencia o pr&aacute;ctica como si fuera verdad. El autoenga&ntilde;o es definido como &ldquo;La acci&oacute;n o pr&aacute;ctica de creer en algo falso o que no ha sido validado&rdquo;.[4] Bajo esta definici&oacute;n, el autoenga&ntilde;o puede representar a personas que intencionalmente han descartado evidencia emp&iacute;rica contraria a la realidad. Tambi&eacute;n representa a personas que creen sinceramente en algo que es incorrecto. Por ejemplo, creer que con matar a ciertas personas se est&aacute; ejecutando la voluntad de Dios, como predijera Jes&uacute;s (Juan. 16:2).[5] La gente que busca una conexi&oacute;n espiritual con Dios puede estar enga&ntilde;&aacute;ndose a s&iacute; misma haciendo algo incorrecto, pensando que est&aacute; en lo correcto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap&oacute;stol Pablo reprendi&oacute; a los miembros de la iglesia de Corinto por pretender ser espirituales, siendo que su estilo de vida era similar al del mundo. En esta congregaci&oacute;n exist&iacute;an &ldquo;celos, contiendas y disensiones&rdquo;. A pesar de ser cristianos adultos, el ap&oacute;stol tuvo que tratarlos &ldquo;como a ni&ntilde;os en Cristo&rdquo; (1 Cor. 3:1-3). Pablo encontr&oacute; problemas similares en la iglesia de Galacia. Miembros de esta iglesia hab&iacute;an abandonado su fe, cediendo a la influencia de falsos maestros. Dirigi&eacute;ndose a ellos, les dijo: &ldquo;&iexcl;Oh, g&aacute;latas insensatos! &iquest;Qui&eacute;n os fascin&oacute; para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?&rdquo; (G&aacute;l. 3:1). Los cristianos que no est&aacute;n firmemente cimentados en la verdad pueden ser f&aacute;cilmente confundidos y descarrilados, al punto de aceptar creencias y pr&aacute;cticas equivocadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes&uacute;s advirti&oacute; que antes de su segunda venida muchas personas enga&ntilde;adas reclamar&aacute;n el Reino de los cielos mostrando se&ntilde;ales y prodigios que en su opini&oacute;n son genuinos, pero que para Jes&uacute;s son solamente enga&ntilde;os espirituales. Su respuesta ser&aacute;: &ldquo;Apartaos de m&iacute;, hacedores de maldad&rdquo; (Mat. 7:23). Lo m&aacute;s alarmante acerca de este veredicto es que algunos &ldquo;enga&ntilde;os&rdquo; realizados por estas personas incluir&aacute;n &ldquo;echar demonios&rdquo; en el nombre de Cristo (Mat. 7:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Satan&aacute;s es un experto en falsificar la verdad para descarrilar a los seguidores de Cristo. Con estos fines usa a elocuentes falsos maestros, quienes enga&ntilde;an &ldquo;aun a los escogidos&rdquo; (Mat. 24:24). Hay falsos maestros que, sabiendo que est&aacute;n en el error, enga&ntilde;an a las personas, con fines mal&eacute;ficos. Dentro de la iglesia tambi&eacute;n existen maestros que se enga&ntilde;an a s&iacute; mismos, y que ense&ntilde;an creencias err&oacute;- neas, creyendo con sinceridad que est&aacute;n siendo guiados por el Esp&iacute;ritu Santo. Pero el fruto de su trabajo es destructivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos autoenga&ntilde;ados tienden a ser cr&iacute;ticos, acusadores; con frecuencia, causan mucho dolor en la congregaci&oacute;n. Las pr&oacute;ximas p&aacute;ginas analizan algunos de los enga&ntilde;os espirituales m&aacute;s comunes adoptados por profesos cristianos, que sinceramente piensan que est&aacute;n encaminados en la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del verdadero cristianismo, cuando en realidad est&aacute;n en el error.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>COMPORTAMIENTO EXTERNO <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comportamiento externo es frecuentemente usado como una de las reglas para evaluar la espiritualidad de las personas. Debido a que aquel es generalmente controlado por lo que el individuo cree y entiende, es natural que se juzgue su vida interior por el proceder externo. Elena de White afirma que las acciones de los seres humanos est&aacute;n determinadas por &ldquo;la santidad del coraz&oacute;n&rdquo;. Esta autora a&ntilde;ade que es la ausencia de espiritualidad y de santidad &ldquo;lo que lleva a las malas acciones&rdquo;, y a &ldquo;todo pecado ocioso y abominable&rdquo;.[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que las acciones del ser humano son dirigidas por la mente, puede acomodar hip&oacute;critamente su conducta para enga&ntilde;ar al &aacute;mbito social en que vive o para disfrazar su verdadero comportamiento. La Biblia rechaza tal hipocres&iacute;a, y se&ntilde;ala que Dios valora m&aacute;s un coraz&oacute;n puro, y el incorruptible ornato de un esp&iacute;ritu honesto, sincero, afable y apacible (1 Ped. 3:3, 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comportamiento externo falso es severamente denunciado por las Sagradas Escrituras. Jes&uacute;s reprendi&oacute; a los fariseos, quienes oraban elocuentemente en las plazas p&uacute;blicas, diezmaban meticulosamente todos sus ingresos, incluyendo &ldquo;la menta y el comino&rdquo;, pero ignoraban cosas m&aacute;s importantes, como &ldquo;la justicia, la misericordia y la fe&rdquo; (Mat. 23:23; 6:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap&oacute;stol Pablo es otro escritor b&iacute;blico que advierte en contra del comportamiento censurable encubierto de &ldquo;apariencia de piedad&rdquo;, pero que niega la eficacia de la fe. Pastoralmente, el ap&oacute;stol recomienda a sus lectores que eludan a esas personas: &ldquo;A estos evita&rdquo; (2 Tim. 3:1-6). En su primera ep&iacute;stola, Pedro presenta advertencias similares. El ap&oacute;stol escribe acerca de aquellos creyentes que usan su libertad &ldquo;como pretexto para hacer lo malo&rdquo;, y les aconseja que vivan como &ldquo;siervos de Dios&rdquo; (1 Ped. 2:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comportamiento espiritual falso generalmente se caracteriza por la contradicci&oacute;n entre el discurso y la conducta. En contraste, la espiritualidad verdadera es refrendada por la integridad y un comportamiento consecuente. No es suficiente decir que somos buenos, debemos demostrarlo con hechos. El serm&oacute;n cristiano m&aacute;s elocuente no siempre necesita palabras; puede transmitirse &uacute;nicamente con acciones motivadas por el amor. Las obras de amor tienen m&aacute;s poder e influencia que la elocuencia de palabras huecas. Elena de White declara que &ldquo;lo que un hombre es tiene m&aacute;s influencia que lo que dice&rdquo;.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comportamiento externo falso es siempre desenmascarado. Jes&uacute;s advirti&oacute; que el comportamiento falso y encubierto ser&aacute; descubierto, tarde o temprano: &ldquo;Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse&rdquo; (Luc. 12:2). Con este mensaje, el Se&ntilde;or anim&oacute; a sus seguidores a ser veraces y a no temer declarar la verdad p&uacute;blicamente, pues la verdad siempre prevalecer&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdadera espiritualidad es m&aacute;s que acciones externas pretenciosas; solo puede manifestarse con acciones de amor genuinas, dirigidas por el Esp&iacute;ritu Santo. Las acciones pretenciosas falsas pueden enga&ntilde;ar temporalmente a otras personas, pero nunca podr&aacute;n enga&ntilde;ar a Dios, quien todo lo observa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> IDENTIFICACI&Oacute;N SUBCULTURAL <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d&iacute;as de Jes&uacute;s, muchos jud&iacute;os se jactaban de ser descendientes de Abraham (Mat. 3:39). De acuerdo con su creencia, su herencia geneal&oacute;gica del patriarca los hac&iacute;a m&aacute;s espirituales, y &ldquo;superiores a otros hombres&rdquo;.[8] Esta creencia fue criticada por Jes&uacute;s, quien se&ntilde;al&oacute; que su comportamiento no armonizaba con las expectativas divinas se&ntilde;aladas en las Sagradas Escrituras. L&uacute;cidamente, les revel&oacute; su verdadera descendencia: &ldquo;Vosotros sois de vuestro padre el diablo y los deseos de vuestro padre quer&eacute;is hacer&rdquo; (Juan. 8:37-44). Si hubieran sido verdaderos seguidores del padre Abraham, habr&iacute;an reconocido a Jes&uacute;s como hijo de Dios y lo hubieran aceptado como Salvador. En vez de eso, rechazaron su autenticidad mesi&aacute;nica y sus ense&ntilde;anzas, y trataron de destruirlo mediante subterfugios y mentiras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La identificaci&oacute;n subcultural es un enga&ntilde;o muy com&uacute;n entre personas que se jactan de su herencia, ascendencia, procedencia, cultura o tradici&oacute;n. Personas cuyos ancestros han abrigado la misma religi&oacute;n durante varias generaciones pueden pensar que son mejores que los dem&aacute;s; sin embargo, debe recordarse que lo que somos es m&aacute;s importante que nuestra procedencia; el car&aacute;cter es m&aacute;s importante que la herencia y la tradici&oacute;n. Una persona puede ser miembro de la verdadera iglesia de Dios, vestir conservadoramente, mantener las normas cristianas confesionales, asistir regularmente a los servicios de adoraci&oacute;n ofrecidos por su iglesia, pero tener al diablo como padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El veredicto de Jes&uacute;s sobre los fariseos y los saduceos estuvo fundamentado en las pretensiones ambiciosas y el comportamiento hueco de ellos. Lo mismo ocurre, en nuestros d&iacute;as, con cristianos que se jactan de una espiritualidad que no pueden respaldar con la evidencia de los frutos del Esp&iacute;ritu Santo, el verdadero sello de la identidad cristiana. Gente que, como los falsos maestros del Nuevo Testamento, son detallistas en la letra de la Ley pero que olvidan lo m&aacute;s importante de los or&aacute;culos divinos: &ldquo;la justicia, la misericordia y la fe&rdquo; (Mat. 23:23). La sentencia final de Dios para tales personas ser&aacute;: &ldquo;Nunca os conoc&iacute;; apartaos de m&iacute;, hacedores de maldad&rdquo; (Mat. 7:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PUREZA DOCTRINAL <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento te&oacute;rico de las doctrinas es considerado, con frecuencia, como se&ntilde;al de espiritualidad verdadera. No obstante, las interpretaciones privadas de las doctrinas b&iacute;blicas no garantizan la pureza doctrinal ni la direcci&oacute;n de Esp&iacute;ritu Santo. Adem&aacute;s, la posesi&oacute;n de la verdadera interpretaci&oacute;n b&iacute;blica no garantiza un comportamiento cristiano apropiado; de manera que la jactancia en la pureza doctrinal puede ser incluida en la lista de los enga&ntilde;os espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia es la palabra infalible de Dios; sin embargo, las construcciones teol&oacute;gicas individuales no son infalibles. El razonamiento y la imaginaci&oacute;n humana son falibles; y su interpretaci&oacute;n de las Escrituras, con frecuencia, est&aacute; sujeta a errores. La gran cantidad de fundadores de confesiones cristianas que supuestamente basan sus creencias en la Biblia indica que la interpretaci&oacute;n humana es responsable por el gran n&uacute;mero de confesiones cristianas existentes. Se estima que hay m&aacute;s de 41 mil confesiones cristianas en el mundo,[9] que declaran su pureza doctrinal y la direcci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pureza doctrinal significa la cristalizaci&oacute;n correcta de las ense&ntilde;anzas b&iacute;blicas. La Iglesia Adventista del S&eacute;ptimo D&iacute;a (IASD) cuenta con 28 creencias fundamentales, claramente definidas en su Manual de la iglesia. Las creencias fundamentales confieren a la iglesia un frente unido de las principales creencias b&iacute;blicas, y constituyen una salvaguarda contra &ldquo;lobos rapaces&rdquo; cuya finalidad es subvertir al reba&ntilde;o y destruir su fe (Hech. 2:29, 30). Adem&aacute;s, las creencias fundamentales proveen direcci&oacute;n y estabilidad al cuerpo de Cristo, su iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oposici&oacute;n en puntos de vista doctrinales dentro de una confesi&oacute;n es muy com&uacute;n. Algunas de las creencias usualmente malinterpretadas por ciertos miembros de la IASD tienen que ver con la Trinidad, la encarnaci&oacute;n de Cristo, las normas cristianas, la ordenaci&oacute;n de la mujer y el tipo de m&uacute;sica apropiada para el culto de adoraci&oacute;n. Las interpretaciones individuales de la Biblia, con frecuencia, motivan que algunas personas se crean mejores y m&aacute;s espirituales que los dem&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diferencias doctrinales han dividido a la iglesia cristiana desde tiempos b&iacute;blicos. En sus ep&iacute;stolas a las iglesias de Corinto y de Galacia, Pablo procur&oacute; conseguir la unidad en temas doctrinales que causaban divisi&oacute;n. Algunos creyentes se afiliaban con Cefas; otros, con Apolos; y otros, con Pablo (1 Cor. 1:12; 3:4). Cu&aacute;n a menudo se ocupan, hoy en d&iacute;a, ciertos fundadores de movimientos disidentes en mostrar c&oacute;mo son ellos los portadores de la doctrina pura, juzgando a instituciones y a personas basados en juicios finitos, y con frecuencia mal informados respecto de sus conclusiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento se&ntilde;ala que en el tiempo del fin algunos seguidores de Cristo ser&aacute;n seducidos por &ldquo;doctrinas diversas y extra&ntilde;as&rdquo; (Heb. 13:9), y que se someter&aacute;n a preceptos humanos tales como &ldquo;No manejes, ni gustes, ni aun toques&rdquo; (Col. 2:21, 22). Pablo observa que acoger tales creencias conducir&aacute; a algunos al abandono de la fe (1 Tim. 4:1). Jes&uacute;s y Pedro tambi&eacute;n advirtieron en contra del peligro de los falsos maestros y profetas dentro de la iglesia, quienes, reclamando tener la verdad, &ldquo;introducir&aacute;n encubiertamente herej&iacute;as destructoras&rdquo; (2 Ped. 2:1; Luc. 17:23). &iexcl;Cu&aacute;n certera ha sido esta predicci&oacute;n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes&uacute;s compar&oacute; las doctrinas mal interpretadas de los fariseos y los saduceos con la levadura (Mat. 16:11, 12; Luc. 12:1). El uso de levadura, del lat&iacute;n fermentum, no era permitido por la Biblia en ciertas ofrendas de pan (&Eacute;xo. 23:18; 34:25; Lev. 2:11; 6:17), por el poder de descomposici&oacute;n de ese ingrediente.[10] Una vez diluida, la levadura fermenta lo que entra en contacto con ella. Las ense&ntilde;anzas falsas de los fariseos y los saduceos ten&iacute;an una influencia &ldquo;fermentativa&rdquo; penetrante, que Jes&uacute;s apropiadamente compar&oacute; con la levadura. Su mala interpretaci&oacute;n de las profec&iacute;as los condujo a rechazar a Jes&uacute;s como el Salvador, y a imponer la observaci&oacute;n de tradiciones humanas. Para ellos, lavarse las manos antes de comer era m&aacute;s importante que la propia vida de Jes&uacute;s, a quien procuraban matar (Mat. 15:1-3; Juan. 7:1, 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las creencias fundamentales de la Iglesia Adventista del S&eacute;ptimo D&iacute;a tienen, como meta, mantener la pureza doctrinal y la unidad en el cuerpo de Cristo. Adem&aacute;s, resguardan a los creyentes en contra de falsas creencias y de detractores, que reclaman ser m&aacute;s espirituales que los dem&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARTICIPACI&Oacute;N <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena de White afirma que si bien es verdad que la fe que nos une con Cristo estimula el alma a la actividad, nuestras &ldquo;m&uacute;ltiples actividades no nos aseguran la salvaci&oacute;n&rdquo;.[11] La participaci&oacute;n activa en la iglesia mientras se descuida a la familia inmediata y la devoci&oacute;n personal es se&ntilde;al de decadencia espiritual. Este enga&ntilde;o espiritual es usado, a menudo, por los cristianos como un velo para ocultar pecados secretos y un comportamiento cristiano inapropiado. Usado de esta manera, se constituye en un mecanismo de defensa para apaciguar una conciencia culpable o para ocultar una vida desbalanceada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci&oacute;n frecuente en actividades de iglesia, sin importar cu&aacute;n beneficiosa sea, no puede sustituir a la verdadera espiritualidad y a la armon&iacute;a con los principios morales divinos. La verdadera espiritualidad combina la devoci&oacute;n vertical con la participaci&oacute;n horizontal, caracterizada por el amor. La obediencia y las acciones de amor no pueden reemplazarse por &ldquo;ninguna actividad diligente, ni el celo desprovisto de Cristo&rdquo;.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena de White insiste en que &ldquo;el bullicio y la ostentaci&oacute;n&rdquo; frecuentemente conducen al descuido de la &ldquo;meditaci&oacute;n y la oraci&oacute;n&rdquo;; y que la &ldquo;actividad intensa&rdquo; en la iglesia de Dios puede obstruir la mente, al punto de reemplazar &ldquo;la verdadera bondad, mansedumbre y humildad de coraz&oacute;n&rdquo; por la &ldquo;suficiencia propia&rdquo;.[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci&oacute;n como &uacute;nico medio para obtener espiritualidad o como disfraz para encubrir la realidad de la espiritualidad conduce repetidamente a una religi&oacute;n calculadora y fr&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&Eacute;XITO <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todos los enga&ntilde;os espirituales, el &eacute;xito ministerial y cualquier otro triunfo cristiano constituyen el m&aacute;s peligroso, debido a que Dios ha prometido bendecir a sus hijos fieles con &eacute;xito (Sal. 1:1-3; Prov. 13:4; 3 Juan 2). Dios prosper&oacute; a Jos&eacute; en Egipto, y respondi&oacute; positivamente a Nehem&iacute;as cuando este or&oacute; por &ldquo;&eacute;xito&rdquo; (Neh. 1:11). &iquest;Quiere decir esto que todo &eacute;xito logrado por los cristianos proviene de Dios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema con el &eacute;xito como evidencia de espiritualidad es la perenne presencia del &eacute;xito sin considerar el car&aacute;cter; el tipo de &eacute;xito obtenido a trav&eacute;s de estratagemas, enga&ntilde;os y otros medios inmorales. La palabra car&aacute;cter, del griego dokim&eacute;, es usada una vez en el Nuevo Testamento, por el ap&oacute;stol Pablo (Rom. 5:4), para referirse a cristianos genuinos que han sido examinados, probados y &ldquo;han pasado el examen&rdquo;.[14] De esta manera, el &eacute;xito espiritual y el car&aacute;cter son dos aspectos del cristianismo que no pueden separarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El &eacute;xito sin tomar en cuenta el car&aacute;cter es com&uacute;n entre la gente que no teme a Dios y las personas que abiertamente transgreden las leyes divinas para beneficio personal o por deseos privados. Desgraciadamente, la iglesia no es inmune a este tipo de enfermedad espiritual. Para obtener &eacute;xito, el cristiano a menudo tiene que vencer la tentaci&oacute;n y abstenerse de usar medios anti&eacute;ticos. Judas, por ejemplo, era un hombre &ldquo;tenido en alta estima por los disc&iacute;pulos, y ejerc&iacute;a gran influencia sobre ellos&rdquo;; sin embargo, nunca &ldquo;renunci&oacute; a su ambici&oacute;n mundanal o a su amor al dinero&rdquo;.[15] Su historia presenta el triste final de una vida que pudo haber sido aceptada por Dios pero que, por ambici&oacute;n, termin&oacute; en una muerte sin esperanza y sin merecer formar parte del grupo de los doce disc&iacute;pulos. Elena de White asegura que la historia de Judas fue dejada en la Biblia como una &ldquo;advertencia a todos los que, como &eacute;l, hubiesen de traicionar cometidos sagrados&rdquo;.[16]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ministros, evangelistas y administradores pueden sucumbir a la presi&oacute;n impuesta por los n&uacute;meros y los resultados, y olvidar la importancia del car&aacute;cter cristiano. Presionados por las exigencias financieras, los tesoreros de las organizaciones pueden dar informes falsos. Apremiado por la tiran&iacute;a de los blancos bautismales, un evangelista puede olvidar que existen principios b&iacute;blicos asociados con la evangelizaci&oacute;n, tales como el discipulado y la retenci&oacute;n de nuevos conversos. Constre&ntilde;ido por el tiempo y por los rigores acad&eacute;micos, un estudiante puede recurrir al plagio y a otras t&aacute;cticas deshonestas, para completar sus estudios. Este tipo de &eacute;xito es com&uacute;n en una sociedad materialista y secular, pero es rechazada por un Dios omnisciente, que todo lo sabe y lo juzga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de espiritualidad proviene de la tercera Persona de la Trinidad, el Esp&iacute;ritu Santo. De acuerdo con Pablo, &ldquo;los que son guiados por el Esp&iacute;ritu de Dios, estos son hijos de Dios&rdquo; (Rom. 8:14); de manera que una persona espiritual es aquella que muestra una relaci&oacute;n cercana con el Esp&iacute;ritu Santo y que evidencia sus frutos. Pablo asevera que el fruto principal del Esp&iacute;ritu es el amor; del cual emana una serie de caracter&iacute;sticas descritas por el ap&oacute;stol a la iglesia de Galacia (G&aacute;l. 5:22, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos enga&ntilde;os se han creado a trav&eacute;s de la historia como sustituto de la verdadera espiritualidad. No obstante, la Biblia declara que el fruto del Esp&iacute;ritu Santo, el amor, es la verdadera identidad de las personas que son guidas por el Esp&iacute;ritu. Una persona espiritual es aquella que manifiesta de forma genuina los frutos del Esp&iacute;ritu en su estilo de vida. Otros medios para obtener la espiritualidad pueden caer en la categor&iacute;a de los enga&ntilde;os espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Las abreviaciones y las citas b&iacute;blicas usadas en este art&iacute;culo provienen de la versi&oacute;n Reina-Valera de 1960 (RVR 60).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 En 1905, Elena de White escribi&oacute; acerca de falsas doctrinas seductoras, aceptadas como genuinas pero que, en realidad, son &ldquo;doctrinas de demonios&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute; que hab&iacute;a recibido un mensaje divino en el sentido de reprobar &ldquo;un poderoso brote de fanatismo llam&aacute;ndose a s&iacute; mismo el testigo del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo; (El evangelismo, p. 432).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Real Academia Espa&ntilde;ola, Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola (22a edici&oacute;n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Concise Oxford English Dictionary, &ldquo;Selfdeception&rdquo; (http:\/\/books.google.com\/books?id=4XycA QAAQBAJ&amp;pg=PA1306&amp;lpg=PA1306&amp;dq=%22fee ling,+idea,+or+situation+is+true%22&amp;source=bl&amp;o ts=S31R1I7brR&amp;sig=AyKAn0w3JGSAqtIf4mFxyL2a WKA&amp;hl=en&amp;sa=X&amp;ei=Nhx6VPm_EabCsAT0l4KQC w&amp;ved=0CCYQ6AEwAQ#v=onepage&amp;q=%22feelin g%2C%20idea%2C%20or%20situation%20is%20 true%22&amp;f=false).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Otro ejemplo puede ser lo que la Biblia llama pecar &ldquo;por yerro&rdquo; (Lev. 4:2); conocido tambi&eacute;n como pecados desconocidos. Aunque no son intencionales, estos pecados ofenden a Dios, al punto de que, una vez revelados, los ofensores deb&iacute;an presentar a Dios un sacrificio de animal en reconocimiento de su ofensa (Lev. 4:13, 22, 23). De manera similar, aquellas personas que buscan la cercan&iacute;a espiritual con Dios deber&iacute;an corregir cualquier comportamiento err&oacute;neo, una vez que les sea revelado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Elena de White, Testimonios para la iglesia (Doral, FL: APIA, 1996), t. 2, p. 396. En otro de sus Testimonios, la autora declara que es debido a &ldquo;nuestro celo decadente y espiritualidad l&aacute;nguida&rdquo; que &ldquo;el amor de muchos se est&aacute; enfriando&rdquo; (ib&iacute;d, t. 4, p. 527).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 ______________, El ministerio de curaci&oacute;n (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing Association, 1959), p. 372.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Francis D. Nichol, ed. Comentario b&iacute;blico adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a, Mat. 3:39 (Boise, ID: Pacific Press Publishing Association, 1987), t. 5, p. 292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Estudio publicado por Christianity Today en 2011 (http:\/\/christianity.about.com\/od\/denominations\/p\/ christiantoday.htm)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Geoffrey W. Bromiley, The International Standard Bible Encyclopedia (Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing Company, 1986), t. 3, pp. 97, 98.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 White, Mensajes selectos (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing Association, 1967), t. 2, p. 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 _____, El discurso maestro de Jesucristo (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing Association, 1964), p. 107.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 _____, Testimonios para la iglesia (Doral, FL: APIA, 2007), t. 4, pp. 526, 527.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 Geoffrey W. Bromiley, ed, The International Standard Bible Encyclopedia (Grand Rapids, MI: William Eerdmans Publishing Company, 1979), t. 1, p. 634.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 White, El Deseado de todas las gentes (Mountain View, CA: Pacific Press Publishing Association, 1955), p. 664.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Ib&iacute;d., p. 663<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est&eacute; atento a algunos de los enga&ntilde;os espirituales m&aacute;s comunes, a fin de proteger a su iglesia y su ministerio. Por muchos siglos, devotos cristianos y creyentes de otras religiones han buscado cercan&iacute;a espiritual con el Creador a trav&eacute;s de penitencias, meditaci&oacute;n, aislamiento, o clausura; e, incluso, mediante sacrificios. 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