{"id":1317,"date":"2016-01-25T05:03:42","date_gmt":"2016-01-25T05:03:42","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1317"},"modified":"2016-01-11T11:08:29","modified_gmt":"2016-01-11T11:08:29","slug":"que-el-trabajo-no-nos-separe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/que-el-trabajo-no-nos-separe\/","title":{"rendered":"Que el trabajo no nos separe"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p style=\"text-align: justify;\">Cuando cumplimos 18 meses de casados naci&oacute; nuestro primer hijo. Un mes despu&eacute;s, ingresamos al seminario teol&oacute;gico con el objetivo de prepararnos para el ministerio. Sin embargo, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os, nuestros sue&ntilde;os pastorales se hab&iacute;an convertido en pesadillas conyugales. Aconsej&aacute;bamos a otras parejas mientras nuestra propia relaci&oacute;n estaba quebrada. Aunque nunca hubi&eacute;semos mencionado la palabra &ldquo;divorcio&rdquo; los dos sab&iacute;amos que nuestro matrimonio se estaba derrumbando. Como dos n&aacute;ufragos luch&aacute;bamos desesperadamente en busca de aire que tanto necesit&aacute;bamos, hasta que llegamos a un punto donde casi no exist&iacute;a la posibilidad de volver atr&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la historia de nuestro naufragio y tambi&eacute;n de nuestra experiencia sorprendente con la gracia de Dios que cur&oacute; y restaur&oacute; nuestro matrimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Primeros sue&ntilde;os<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: Despu&eacute;s de cuatro dificil&iacute;simos a&ntilde;os en el seminario teol&oacute;gico, Mat&iacute;as finalmente se gradu&oacute;. Hab&iacute;amos ganado el premio y ahora la vida estar&iacute;a mejor porque cre&iacute;amos que ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil y normal. En junio de ese a&ntilde;o asumimos nuestra primera congregaci&oacute;n, una peque&ntilde;a iglesia rural. Yo alimentaba expectativas y sue&ntilde;os para aquella congregaci&oacute;n. Pr&aacute;cticamente imagin&eacute; que tendr&iacute;amos un salario adecuado a nuestras necesidades. Espiritualmente segu&iacute;a con entusiasmo y orgullo a mi esposo, compartiendo mis dones, ideas y mi pasi&oacute;n por el ministerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo la realidad de la iglesia acab&oacute; con nuestros sue&ntilde;os r&aacute;pidamente. En la primera Navidad program&eacute; un encuentro especial para la congregaci&oacute;n. Durante muchos d&iacute;as &nbsp;la casa para ese encuentro de amor, decor&aacute;ndola cuidadosamente y preparando deliciosos bocadillos para los invitados. En el d&iacute;a acordado, despu&eacute;s de esperar mucho tiempo, apareci&oacute; apenas una sola persona. Me qued&eacute; profundamente desilusionada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu&eacute;s de unos meses ten&iacute;a planes de recibir en nuestra casa a cada familia de la iglesia por separado. Con la lista de miembros en las manos segu&iacute; el orden alfab&eacute;tico. Fue un desorden total. Una de las familias ten&iacute;a tres chicos que casi destruyeron la casa, ensuciando alfombras, rompiendo sillas y otros objetos. Una vez m&aacute;s derrotada, ni llegu&eacute; a la letra B. Esas experiencias me hicieron sentir rechazada y desvalorizada por la iglesia. Creo que ni los hermanos sab&iacute;an c&oacute;mo acercarse a m&iacute;. Viviendo en un pueblo con una cultura que yo no entend&iacute;a, me sent&iacute;a como alguien que fue lanzado a un lago rodeado por una densa oscuridad. Necesitaba encontrar la manera de nadar hasta la orilla pero no ten&iacute;a la menor idea de c&oacute;mo hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Mat&iacute;as se entregaba cada vez m&aacute;s al trabajo, empec&eacute; a construir un muro de protecci&oacute;n alrededor de mis sentimientos. Cuanto m&aacute;s &eacute;l avanzaba, m&aacute;s me refugiaba en mi propia carcaza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: No ten&iacute;a grandes expectativas en cuanto a la iglesia ni sobre mi matrimonio pero esperaba grandes cosas de m&iacute; mismo. Infelizmente no me daba cuenta que esas expectativas estaban profundamente relacionadas a las heridas no curadas de mi alma. So&ntilde;aba con ser un pastor &ldquo;fiel&rdquo; que amase a las personas, predicase sermones inspiradores y desarrollase una nueva visi&oacute;n para la congregaci&oacute;n. Y esperaba la ayuda de Julia en todo eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued&eacute; sorprendido cuando ella coment&oacute; de su frustraci&oacute;n y del dolor que sent&iacute;a como esposa de pastor. Dec&iacute;a que sent&iacute;a que todos en la iglesia eran m&aacute;s importantes que ella, pero yo no pod&iacute;a entender la profundidad de su angustia. Pensaba que ella s&oacute;lo necesitaba resolver el asunto de su incomodidad y tristeza; por eso, menospreci&eacute; sus sentimientos y me entregu&eacute; con mucho m&aacute;s fervor a la tarea de edificar la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco tiempo despu&eacute;s del nacimiento de nuestro cuarto hijo, nuestra hija me llam&oacute; a la oficina de la iglesia: &ldquo;Pap&aacute;, vuelve a casa, mam&aacute; est&aacute; en el suelo, &iexcl;creo que est&aacute; muerta!&rdquo; Respir&eacute; y volv&iacute; a casa a fin de reanimar a mi esposa melodram&aacute;tica. Estaba convencido de que era un buen pastor y esposo. Despu&eacute;s de todo dedicaba un d&iacute;a por semana a la familia. Aunque la iglesia fuese mi obsesi&oacute;n, por lo menos me quedaba en casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando miro hacia atr&aacute;s me doy cuenta que valorizaba la iglesia y mis hijos pero no ten&iacute;a idea de c&oacute;mo hacer lo mismo con Julia. Y no pod&iacute;a aprender por mi excesiva ocupaci&oacute;n y arrogancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Rumbo al desprecio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: Hice un voto de no convertirme en una esposa de pastor amargada. As&iacute; que trat&eacute; de desarrollar una vida a parte de la iglesia y de los sue&ntilde;os que hab&iacute;amos alimentado en el pasado. Si Mat&iacute;as no estaba disponible para m&iacute; y ni la iglesia mostraba inter&eacute;s en aprovechar mis dones &ndash; yo pensaba &ndash; , no ve&iacute;a por qu&eacute; ten&iacute;a que pasar la vida sola y triste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hice un curso en el &aacute;rea de consejer&iacute;a y me lanc&eacute; a un ministerio paralelo en una cl&iacute;nica. Me obligaba a asistir a la iglesia, s&oacute;lo que para m&iacute; era la congregaci&oacute;n de Mat&iacute;as. Yo hab&iacute;a organizado reuniones sociales y en los hogares, estudios b&iacute;blicos, cultos de oraci&oacute;n y seminarios; sin embargo, como todo termin&oacute; en un aparente fracaso, me sent&iacute; vencida. La iglesia y yo no coincid&iacute;amos. Adem&aacute;s de eso, a mi parecer, Mat&iacute;as hab&iacute;a permitido que la iglesia consumiese su vida, personas y nuestro matrimonio. &Eacute;l no supo establecer los l&iacute;mites animando a las personas a invadir nuestra vida personal cuando lo necesitasen. En su d&iacute;a libre el cuerpo de Mat&iacute;as se quedaba en casa pero su mente y coraz&oacute;n continuaban con la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia hab&iacute;a una persona que conoc&iacute;a profundamente mis luchas, una mujer llamada Nancy que se volvi&oacute; nuestra mediadora. Algunas veces se quedaba hasta muy de noche escuchando el relato de mi agon&iacute;a. Compart&iacute;a la desilusi&oacute;n sentida por Mat&iacute;as, me confrontaba tiernamente con mi error, mi necesidad de entender la perspectiva de quien pertenec&iacute;a a la congregaci&oacute;n. Me animaba a perseverar en la tarea de intentar cambiar gradualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as compart&iacute;a su disgusto conmigo. Nancy tambi&eacute;n confrontaba con su error y lo animaba invertir m&aacute;s en nuestro matrimonio. Ella estaba conduciendo un proceso extraordinario de consejer&iacute;a intentando reparar las brechas de nuestro mutuo desprecio. Su esfuerzo permiti&oacute; que nuestra uni&oacute;n fr&aacute;gil durase un tiempo m&aacute;s, sin embargo ella no me ve&iacute;a como pecadora en la situaci&oacute;n. Era f&aacute;cil culpar a Mat&iacute;as por todo, pero parte de mi soledad y angustia no ten&iacute;a nada que ver con &eacute;l, ni con la congregaci&oacute;n. Las heridas de mi infancia imped&iacute;an que confiase en los dem&aacute;s. Tambi&eacute;n era dif&iacute;cil para m&iacute; aceptar a las buenas personas de la iglesia por lo que eran. En vez de eso, cerr&eacute; mi coraz&oacute;n. Incluso a los que intentaban amarme aunque fuese a su manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: Sent&iacute;a que estaba realizando mis sue&ntilde;os pastorales: sermones transformadores, &nbsp;grupo revitalizado de j&oacute;venes, una iglesia en crecimiento y liderazgo influyente en la comunidad. Solo que hab&iacute;a una profunda herida en mi coraz&oacute;n. Desesperadamente necesitaba la aprobaci&oacute;n de las personas. La aprobaci&oacute;n de ellas era m&aacute;s importante que la de mi esposa. Ten&iacute;a &ldquo;diez&rdquo; en el pastorado pero &ldquo;cero&rdquo; en mi matrimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El &eacute;xito pastoral, en vez de curar esa herida la abri&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Buscaba aplausos de la congregaci&oacute;n pero el disgusto de Julia volvi&oacute; amargo el reconocimiento de las &nbsp;Cuando alguien preguntaba por ella me disculpaba; porque ella pasaba m&aacute;s tiempo en la &nbsp;de consejer&iacute;a. Solamente Nancy conoc&iacute;a nuestra historia porque yo me esforzaba para esconder los conflictos. La necesidad de esconderlos produjo en m&iacute; sentimientos de tristeza e ira. La ira me llevaba a buscar la forma de controlar a Julia y cuanto m&aacute;s intentaba, ella escapaba m&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocasionalmente surg&iacute;a alguna chispa de amor entre las cenizas del desprecio. Una noche de Navidad est&aacute;bamos sentados entre papeles y cajas de regalos. Los ni&ntilde;os felices abr&iacute;an los paquetes. La tom&eacute; de la mano y confes&eacute;: &ldquo;Este a&ntilde;o fue muy dif&iacute;cil. &iexcl;No sabes cu&aacute;nto lo lamento! &iexcl;Realmente te amo!&rdquo; Julia rompi&oacute; en llanto. Nos abrazamos y lloramos juntos, fue un momento de ternura que re-encendi&oacute; nuestro deseo de intimidad y compa&ntilde;erismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no se puede curar en un instante un matrimonio destruido y yo no sab&iacute;a cu&aacute;n profundamente Dios quer&iacute;a transformar nuestra vida. Yo no pod&iacute;a entender el coraz&oacute;n herido de Julia, ella estaba molesta conmigo y con la iglesia. Llegaba tarde de la cl&iacute;nica y acab&aacute;bamos discutiendo. Yo volv&iacute;a tarde de las reuniones de la iglesia y acab&aacute;bamos discutiendo. Nuestros sue&ntilde;os se hab&iacute;an transformado en desprecio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Terapia de choque<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: El pastorado no era malo. Trabajaba menos que muchos colegas, pasaba m&aacute;s tiempo con nuestros hijos, en comparaci&oacute;n con la mayor&iacute;a de los padres de la iglesia. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s ella pod&iacute;a querer? Durante tres a&ntilde;os, me dec&iacute;a que se sent&iacute;a sola, herida, ignorada y despreciada. Yo la escuchaba, pero no la entend&iacute;a. Pensaba que era su problema, no m&iacute;o. Lentamente la vi alej&aacute;ndose de la iglesia y de mi vida. Finalmente, durante el verano de 1995, cuando particip&aacute;bamos de un retiro con los j&oacute;venes, Julia me llam&oacute; para darme una noticia devastadora. Me dijo: &ldquo;Ya no s&eacute; si te amo. Estoy confundida porque creo que amo a otra persona.&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: No ten&iacute;a idea de cu&aacute;n profundamente me hab&iacute;a hundido en mi propio error. Despu&eacute;s de cuatro embarazos me sent&iacute;a deformada y fea. La atenci&oacute;n que me dedicaba aquel hombre en la cl&iacute;nica me hac&iacute;a sentir hermosa y atractiva. En vez de llenar el vac&iacute;o de mi coraz&oacute;n buscando a Dios, me empez&oacute; a gustar el inter&eacute;s que &eacute;l me mostraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No llegamos a tener relaci&oacute;n f&iacute;sica pero mis emociones estaban ahogadas en &eacute;l. Sent&iacute;a como si viviese una vida doble: era esposa del pastor, madre de cuatro hijos y amante de un hombre muy atractivo. El poder seductor de esa vida oculta empezaba a consumir mis pasiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: Ten&iacute;a mis sospechas en cuanto a ese hombre pero siempre cuando preguntaba, ella me aseguraba que no eran m&aacute;s de que colegas de trabajo. Finalmente, la que viv&iacute;a lejos de m&iacute;, de los hijos y de la iglesia logr&oacute; captar mi atenci&oacute;n. Durante los siguientes seis meses, entr&eacute; en un tiempo de arrepentimiento y tristeza. Me di cuenta de lo que estaba perdiendo por causa de mi negligencia y responsabilidades ministeriales. Me arrepent&iacute; de c&oacute;mo hab&iacute;a tratado a Julia. Sab&iacute;a que necesitaba reconquistar su afecto, as&iacute; como lo hice durante el enamoramiento y noviazgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios con fuerte e persistente misericordia revel&oacute; el error en mi vida; mis prioridades erradas, mi frialdad hacia Julia, mis &iacute;dolos arraigados. Siempre estar&iacute;a disponible para la iglesia, pero ausente para la esposa. Durante cinco a&ntilde;os hab&iacute;a utilizado las demandas del ministerio para ignorar el coraz&oacute;n de mi compa&ntilde;era de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi&eacute;n empec&eacute; a entender que mi preocupaci&oacute;n por el &eacute;xito en el ministerio estaba muy relacionado con mis conflictos; mi falta de intimidad, mi deseo de reconocimiento y conquista. Ahora, profundamente deseaba aproximarme a Dios y a mi esposa. Impulsado por el quebrantamiento, deseaba aprender a valorar a Julia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tiempo de arrepentimiento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: Cuando Mat&iacute;as empez&oacute; a cambiar, me sorprend&iacute; mucho. Por primera vez empez&oacute; a establecer l&iacute;mites en su trabajo y a negarse a algunas demandas de las personas. M&aacute;s que todo, busc&oacute; mi coraz&oacute;n. En su d&iacute;a libre, realmente se desvinculaba del trabajo. Al salir de vacaciones, dejaba la iglesia atr&aacute;s y se centraba en m&iacute; y en nuestros hijos. No llamaba a la oficina para saber c&oacute;mo estaban las cosas, ni le&iacute;a libros relacionados con el pastorado. Aun as&iacute;, todav&iacute;a no estaba preparada para entregarle mi coraz&oacute;n de nuevo. Sent&iacute;a mucho miedo y todav&iacute;a continuaba emocionalmente relacionada al colega de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el verano de 1996, Mat&iacute;as fue transferido a una iglesia tres veces m&aacute;s grande, con una distancia de 120 km de donde est&aacute;bamos. Pens&eacute; que las peticiones del nuevo trabajo volver&iacute;an a devorar a mi esposo y sus esfuerzos para volverme a amar. Sin embargo, &eacute;l no permiti&oacute; que eso pasase, manteni&eacute;ndose fiel a los l&iacute;mites establecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ese entonces, mi aventura emocional sali&oacute; a luz y el director del centro de consejer&iacute;a me confront&oacute;: &ldquo;Ustedes dos est&aacute;n mucho tiempo juntos. &iquest;Acaso est&aacute;s enamorada de &eacute;l?&rdquo; Confes&eacute; que guardaba fuertes sentimientos por &eacute;l, pero no hab&iacute;amos tenido relaciones. Me comunicaron que aquella situaci&oacute;n era intolerable en la organizaci&oacute;n y me despidieron. El colega fue despedido tambi&eacute;n y no tuvimos m&aacute;s contacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando perd&iacute; mi trabajo, entr&eacute; en un per&iacute;odo de arrepentimiento y dolor. A pesar de mis justificaciones, aquella relaci&oacute;n no era la manera correcta de responder a la infelicidad que ten&iacute;a en el matrimonio. &iexcl;Era pecado! Y fui descubierta. Me sent&iacute; expuesta, avergonzada y llena de remordimiento. Me aflig&iacute;a saber que hab&iacute;a entristecido a Mat&iacute;as y a nuestros hijos. Y empec&eacute; a enfrentar algunas heridas que todav&iacute;a ten&iacute;a, desde la infancia, relacionadas con traici&oacute;n, abandono y soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sufr&iacute; con la p&eacute;rdida de amigos y de apoyo, pues las personas del centro de consejer&iacute;a hab&iacute;an sido como una familia para m&iacute;. Repentinamente, esas relaciones desaparecieron. Entr&eacute; en depresi&oacute;n, adelgac&eacute; mucho e fui a trabajar como camarera. Entretanto, Mat&iacute;as jam&aacute;s me dio la espalda. Perd&iacute; todo lo que consideraba importante &ndash; mi trabajo, &eacute;xito y fantas&iacute;a emocional &ndash; y empec&eacute; a recuperar todo lo que Dios valoraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Restauraci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: Cuando Julia perdi&oacute; el empleo me di cuenta de cu&aacute;n profundos eran sus sentimientos por esa otra persona, nuestro matrimonio empez&oacute; a cambiar, a pesar del dolor profundo que sent&iacute;a. Era como escuchar a un m&eacute;dico decir despu&eacute;s de una cirug&iacute;a de c&aacute;ncer: &ldquo;Creo que alcanzamos salvarlo a tiempo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia me dijo que la relaci&oacute;n con el otro hombre hab&iacute;a terminado, todo hab&iacute;a sido un enga&ntilde;o, y ella estaba comprometida a restaurar nuestro matrimonio. Por mi parte, estaba decidido a no permitir que aquellas condiciones que la hab&iacute;an llevado a buscar el afecto en otro hombre, vuelvan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante ese tiempo, tambi&eacute;n empezamos el proyecto de construir nuestra propia casa. Elegimos juntos el terreno, hicimos el plano con todos los detalles. Durante los cinco meses de construcci&oacute;n, siempre coment&aacute;bamos que la casa se parec&iacute;a a nuestro matrimonio. Inicialmente, la &uacute;nica cosa que ve&iacute;amos era el terreno vac&iacute;o; sin embargo, lentamente se transform&oacute; en una linda casa que compart&iacute;amos juntos. Fuimos llenados por el deseo y esperanza de un futuro mejor del que aquel camino que hab&iacute;amos andando hasta aquel entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de restaurar la confianza y establecer nuevos modelos para relaci&oacute;n, Mat&iacute;as acept&oacute; ser el pastor de una iglesia en otro estado. Aunque, supiera que esa era la voluntad de Dios, no pude evitar el sentimiento de temor. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; si vuelve a ser como antes?&rdquo; Los fantasmas del pasado que imaginaba derrotados me empezaron a asustar de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El miedo se convirti&oacute; en ira que, con frecuencia, era dirigida hacia Mat&iacute;as. Peque&ntilde;os incidentes detonaban en reacciones furiosas y eso castigaba a mi esposo. Sab&iacute;a que necesitaba de ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: Durante el tiempo de transici&oacute;n nos ayud&oacute; un sabio consejero. Por ejemplo, una noche cuando ten&iacute;amos que quedarnos en un hotel, Julia me pidi&oacute; que fuese a la recepci&oacute;n a buscar una toalla y un jab&oacute;n m&aacute;s. Cuando volv&iacute; con la toalla pero sin jab&oacute;n ella explot&oacute;. Posteriormente, le coment&eacute; al consejero sobre lo que me pareci&oacute; ser un esc&aacute;ndalo rid&iacute;culo por causa de un jab&oacute;n. &Eacute;l me respondi&oacute;: &ldquo;Su ira no est&aacute; relacionada con el jab&oacute;n. Ella tiene miedo del cambio. Est&aacute; molesta porque tiene miedo que no la escuches, ni la consideres. Ella es el jab&oacute;n. &iquest;La dejar&aacute;s por causa de otras cosas?&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus intervenciones sabias nos ayudaron en la preparaci&oacute;n para el cambio. Dejamos de concentrarnos en los detalles y empezamos a escuchar lo que cada uno estaba diciendo. Busqu&eacute; mi mejor capacidad para escuchar su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gracia para el futuro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: En 2001 asumimos una nueva iglesia. Nuestra hija est&aacute; en la universidad y en casa tenemos tres adolescentes. Julia y yo estamos unidos en el trabajo del Se&ntilde;or. &iexcl;Qu&eacute; privilegio!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia: No ha sido f&aacute;cil. Trasladarse y acostumbrarse a una nueva cultura fue, en ciertos momentos, muy doloroso. Pocos meses despu&eacute;s de nuestra mudanza, dos aviones se estrellaron en las torres gemelas, apenas a 80km de nuestra iglesia. La angustia causada por la p&eacute;rdida de algunos amigos dur&oacute; muchos meses. El a&ntilde;o pasado me diagnosticaron c&aacute;ncer de tiroides. Aunque sea un tipo de c&aacute;ncer de f&aacute;cil tratamiento, fue muy dif&iacute;cil recibir la noticia. La presi&oacute;n que siento por tantas situaciones complicadas, ocasionalmente me perturba y agota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de todo, entre las necesidades de nuestros hijos, sesiones de quimioterapia y decenas de nuevas personas en la iglesia, Mat&iacute;as ha sido mi fiel compa&ntilde;ero. La iglesia me ha rodeado con amor. Durante la fase m&aacute;s intensa del tratamiento, los hermanos proveyeron alimentos para nosotros. Algunos de esos hermanos, ahora, son mis compa&ntilde;eros de ministerio. El a&ntilde;o pasado, fui a la comisi&oacute;n, habl&eacute; sobre algunos proyectos y ped&iacute; oraciones. Todos los miembros eran muy cari&ntilde;osos. De hecho, he encontrado verdaderos amigos en la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat&iacute;as: Estoy agradecido a Dios por su gran misericordia con nosotros. Nuestra hasta aqu&iacute; fue muy dolorosa. Algunas veces ambos tuvimos que ser confrontados con nuestros errores y debilidades. Sin embargo, de las cenizas de nuestra vida Dios restaur&oacute; nuestro matrimonio y estableci&oacute; nuestro ministerio al rumbo seguro. A partir del caos, la abundante gracia de Dios permiti&oacute; el renacimiento de la felicidad entre nosotros.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando cumplimos 18 meses de casados naci&oacute; nuestro primer hijo. Un mes despu&eacute;s, ingresamos al seminario teol&oacute;gico con el objetivo de prepararnos para el ministerio. Sin embargo, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os, nuestros sue&ntilde;os pastorales se hab&iacute;an convertido en pesadillas conyugales. Aconsej&aacute;bamos a otras parejas mientras nuestra propia relaci&oacute;n estaba quebrada. 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