{"id":1459,"date":"2016-03-22T07:00:23","date_gmt":"2016-03-22T07:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1459"},"modified":"2016-03-17T20:59:06","modified_gmt":"2016-03-17T20:59:06","slug":"remedios-una-bola-de-nieve-peligrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/remedios-una-bola-de-nieve-peligrosa\/","title":{"rendered":"Remedios: Una Bola de Nieve Peligrosa!"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Alos treinta a&ntilde;os, comienzas a tener una peque&ntilde;a constatar otra cosa: tu memoria te est&aacute; fallando mucho&nbsp;depresi&oacute;n, una tristeza un tanto persistente: te&nbsp;prescriben Fluoxetina. La Fluoxetina te di culta el sue&ntilde;o. Entonces, te prescriben Clonazepan, el Rivotril de la vida. El Clonazepan te deja medio obnubilado al despertar y te reduce la memoria. &iexcl;De vuelta al doctor!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, el m&eacute;dico advierte que has aumentado de peso. En ese momento te prescribe Sibutramina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sibutramina te hace perder algunos kilitos; sin embargo, te produce una inc&oacute;moda taquicardia. Nuevo retorno al m&eacute;dico. El m&eacute;dico percibe que, adem&aacute;s del &ldquo;bate-bate&rdquo; en el coraz&oacute;n, tambi&eacute;n tienes la presi&oacute;n alta, y te prescribe Losartan y Atenolol; este &uacute;ltimo es para reducir tu taquicardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces tienes 35 a&ntilde;os, y ya est&aacute;s tomando Fluoxetina, Clonazepan, Sibutramina, Losartan y Atenolol. Y, aparentemente adecuado, te prescriben un &ldquo;Polivitam&iacute;nico&rdquo;, aquel &ldquo;Polivitam&iacute;nico de la A a la Z&rdquo; de la vida&hellip; que sirve para muy poca cosa. Sin embargo, en los medios de comunicaci&oacute;n alg&uacute;n presentador famoso dijo que es estupendo. T&uacute; le cre&iacute;ste y lo compraste. &iexcl;Lo siento!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo esto ya se est&aacute; yendo una gran suma de dinero por mes; puede pesar en el presupuesto. El dinero que deber&iacute;a estar siendo gastado en inversiones y esparcimiento se escurre por la rejilla de la industria farmac&eacute;utica. T&uacute; comienzas a ponerte nervioso, preocupado y ansioso (aun a pesar de la Fluoxetina y del Clonazepan), pues las cuentas no est&aacute;n cerrando al nal de cada mes. Comienzas a sentir dolor de est&oacute;mago y acidez. Tu intestino se &ldquo;seca&rdquo;. Y vas a otro doctor. Prescripci&oacute;n: Omeprazol + Domperidona + Laxante natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los s&iacute;ntomas desaparecen, pero solamente los s&iacute;ntomas; a pesar del desorden en que se convirti&oacute; tu ora intestinal. Y ah&iacute; aparecen otras quejas. Entre ellas, una es particularmente perturbadora: a los 37 a&ntilde;os apenas, est&aacute;s con problemas en el &aacute;rea sexual, una apat&iacute;a sin n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esto no es un problema, el m&eacute;dico hasta te permite escoger el remedio; te da una larga lista y te dice: &ldquo;&iexcl;Elige! Est&aacute;s mejorando&rdquo;. No obstante, como consecuencia, esos remedios te provocan un tremendo dolor de cabeza, palpitaciones, enrojecimiento y picaz&oacute;n. Nuevamente, &ldquo;no existen problemas&rdquo;; el m&eacute;dico te aumenta la dosis de Atenolol y te indica, tambi&eacute;n, que tomes una Neosaldina. Y si sintieras que lo necesitas, el m&eacute;dico te receta un &ldquo;remedito&rdquo; para tu &ldquo;ag&uuml;ita&rdquo; nasal&hellip; que sobrecarga el trabajo de tu coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando todo parec&iacute;a solucionado, a los cuarenta a&ntilde;os, percibes que tus dientes se est&aacute;n pudriendo y cayendo (entre nosotros, este es el efecto del antidepresivo). Ahora vas a tener que disponer de m&aacute;s dinero para gastarlo en el dentista. En ese mismo momento, puedes m&aacute;s de lo habitual. Nueva receta en la billetera: Ginko Biloba; esto fue lo que te prescribieron.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En los ex&aacute;menes de rutina, resulta que tu glucosa est&aacute; en 110 y tu colesterol en 220. Al dorso de la hoja del recetario, el m&eacute;dico te prescribe Merformina + Simvastatina. &ldquo;Es para evitar la diabetes y el infarto&rdquo;, te dice el cuidador de tu salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los cuarenta y pocos a&ntilde;os, ya tomas esa lista enorme de medicamentos. Convengamos en que &iexcl;esto est&aacute; muy lejos de ser saludable! &iexcl;Semejante gasto de dinero mensual y sin obtener salud!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, todav&iacute;a contin&uacute;as deprimido, cansado y aumentando de peso. El m&eacute;dico te cambia<br>\nla Fluoxetina por Duloxetina, un antidepresivo &ldquo;m&aacute;s moderno&rdquo;. Despu&eacute;s de dos meses, te sientes mejor (o<br>\nun poco &ldquo;menos mal&rdquo;). Sin embargo, surge otro contratiempo: el nuevo antidepresivo te provoca problemas urinarios. Comienza a serte necesario levantarte dos veces a la noche, para ir al ba&ntilde;o. Y all&iacute; se fue tu sue&ntilde;o, el descanso que te resulta extremadamente necesario para tu salud. Pero esto&nbsp;es f&aacute;cil, &iexcl;el m&eacute;dico te prescribe otro &ldquo;remedito&rdquo; b&aacute;sico!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voy a detenerme aqu&iacute;. Es deprimente. &iexcl;Esto no es salud!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta historia termina con una situaci&oacute;n cada vez&nbsp;m&aacute;s com&uacute;n: el desmoronamiento de tu salud. Est&aacute;s obeso, sin disposici&oacute;n, con una memoria m&aacute;s&nbsp;o menos razonable, una concentraci&oacute;n de ciente y problemas sexuales. Tambi&eacute;n tienes diabetes, hipertensi&oacute;n; y sospechas tener c&aacute;ncer. Dientes: &iexcl;ni te cuento! El peso excesivo te revent&oacute; las rodillas (el m&eacute;dico ponder&oacute; la posibilidad de colocarte una pr&oacute;tesis). En tu cabeza<br>\nsurge la idea de conseguir un cirujano barb&aacute;rico,&nbsp;para &ldquo;reducir tu est&oacute;mago&rdquo;; y &iexcl;un psicoterapeuta,&nbsp;para controlar tu buen juicio!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, nalmente, es as&iacute; como est&aacute;s ahora: sin dinero, triste, ansioso, deprimido y&hellip; enfermo, &iexcl;muy enfermo! &iexcl;Aun a pesar de los &ldquo;remedios&rdquo; (o por causa de ellos)!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Y la industria farmac&eacute;utica? &ldquo;&iexcl;Va muy bien, gracias!&rdquo;; a&uacute;n m&aacute;s por causa de tu valiosa contribuci&oacute;n por a&ntilde;os, o d&eacute;cadas. &iquest;Y tu m&eacute;dico? &iexcl;Bien, gracias!; gracias a tu enfermedad (o a las enfermedades que te fueron plantadas paso a paso en la vida).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iexcl;Ten cuidado, deshaz esa bola de nieve, antes de que acabe contigo!<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alos treinta a&ntilde;os, comienzas a tener una peque&ntilde;a constatar otra cosa: tu memoria te est&aacute; fallando mucho&nbsp;depresi&oacute;n, una tristeza un tanto persistente: te&nbsp;prescriben Fluoxetina. 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