{"id":1527,"date":"2016-05-27T07:00:20","date_gmt":"2016-05-27T07:00:20","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1527"},"modified":"2016-05-23T18:31:15","modified_gmt":"2016-05-23T18:31:15","slug":"el-concepto-biblico-de-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/el-concepto-biblico-de-alma\/","title":{"rendered":"El concepto b\u00edblico de \u201calma\u201d"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p style=\"text-align: justify;\">En general las personas educadas no se ponen a discutir sobre cuestiones de nomenclatura. Con todo, convengamos que a veces hay cuestiones que deben aclararse, ya que un error en ciertos temas puede tener (si es que las hay[1]) consecuencias relevantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pretendo aqu&iacute; que quede claro cu&aacute;l es la concepci&oacute;n b&iacute;blica de &ldquo;alma&rdquo;, para que podamos compararla con la que tenemos, o a&uacute;n con lo que me dice la Real Academia. Si coinciden, no hay conflictos. Si no, es decir, si ambas concepciones difieren, lo primero que creo debe hacerse, es revisar un poco ambas fuentes, y decidir a qui&eacute;n creer: si a esa nuestra concepci&oacute;n (que puede estar sustentada en tradici&oacute;n familiar, eclesial, o intelectual); o a la revelaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz&aacute; suene irrelevante hablar de presuposiciones, pero creo que es honesto poner en claro los puntos de partida que afectar&aacute;n irremediablemente las conclusiones de este breve ensayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema es que suelo leer a la Biblia Hebraica, como as&iacute; tambi&eacute;n a los escritos neotestamentarios como &ldquo;Palabra de Dios&rdquo;, y por lo tanto no la tomo meramente como si fuera el mero reflejo de la cultura de un pueblo, sino como una fuente de axiomas que ponderan toda afirmaci&oacute;n. Eso hace que no solamente encuentre interesante el tema de la antropolog&iacute;a b&iacute;blica, sino que tambi&eacute;n la adopte como verdadera, y por lo tanto <u>le crea<\/u>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa es la principal raz&oacute;n por lo que los conceptos que voy a verter a continuaci&oacute;n son, adem&aacute;s de curiosos, verdaderos para mi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene ahora entonces, que se&ntilde;ale algunas de las premisas que uso conmigo mismo, y por lo tanto no espero que todo el mundo piense igual que yo al respecto, pero creo que es b&aacute;sico que las mencione: (1) toda idea que tenga un soporte en la revelaci&oacute;n, la tomo como &ldquo;verdadera&rdquo;; (2) todo lo que no entre en conflicto con la inspiraci&oacute;n prof&eacute;tica, pero que no pueda ser sustentado de todas formas con ella, como &ldquo;materia opinable&rdquo;; y (3) todo lo que abiertamente la contradiga, como &ldquo;falso&rdquo;.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi&eacute;n he descubierto que siguiendo una hermen&eacute;utica adecuada, toda ex&eacute;gesis que provenga de textos (a&uacute;n los &ldquo;conflictivos&rdquo;) no contradecir&aacute; al mensaje b&iacute;blico; en el cual (si bien distingo decenas de <u>aparentes<\/u> contradicciones) veo una unidad de criterio que francamente nunca ha dejado de sorprenderme, teniendo en cuenta los casi 1500 a&ntilde;os que llev&oacute; la escritura de la Biblia, y a sus m&aacute;s de 40 autores, provenientes de tan diferentes estratos sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro entonces que todo lo que asuma como indisputablemente verdadero tendr&aacute; un respaldo b&iacute;blico. Espero ser claro a los o&iacute;dos del lector. Yo estoy de acuerdo en que no hay que matar a un semejante porque piense en forma diferente a lo que &ldquo;yo pienso&rdquo; que es la verdad. Es decir, creo firmemente en que existe el derecho a estar equivocado. La aceptaci&oacute;n a la verdad no debe forzarse en sentido alguno, y toda coerci&oacute;n dirigida en esa direcci&oacute;n la desprestigia. Simplemente tomo a la Biblia como una gu&iacute;a personal, y <u>aconsejo<\/u> a los que me rodean a que me imiten, pero no es el plan de Dios el imponer cosa alguna al hombre[3] y mucho menos eso es algo que nos competa a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, he le&iacute;do a muchos autores con ideas muy l&uacute;cidas e incluso atractivas (Dawkins, Reeves, Prigogine, Hawking, Sagan, Asimov, Mass&uacute;h, Einstein, Bergson, Leibniz). Admito adem&aacute;s que muchas de sus conclusiones a&uacute;n suenan bien a mis o&iacute;dos, pero es un hecho que algunas de ellas entran en conflicto con la revelaci&oacute;n.[4] Como puede notar, ella es mi gu&iacute;a (a la que considero (a pesar de las aparentes contradicciones arriba mencionadas) objetiva), la que me hace descartar hip&oacute;tesis, y abrazar otras. Sin ella, y a&uacute;n teniendo como herramienta la tan preciada raz&oacute;n, personalmente me sentir&iacute;a perdido (el mismo Salom&oacute;n nos dice que nuestro sentido com&uacute;n est&aacute; desacreditado. Dice &eacute;l: &ldquo;<em>Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte<\/em>&rdquo;, Proverbios 14:12; 16:25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, puede consider&aacute;rseme un conservador; pero me halagar&iacute;a que se me viera como un conservador <u>sano<\/u> que continuamente se pregunta si est&aacute; en lo correcto. En eso, en preguntarse si realmente est&aacute; uno en lo correcto, creo que est&aacute; la base de toda honestidad intelectual. Todo lo dem&aacute;s es rid&iacute;culo capricho; infantil obstinaci&oacute;n; (auto)imposici&oacute;n que a veces se disimula con el tan manoseado: &ldquo;hay que aceptarlo por la fe&rdquo;, o con dogmas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas conclusiones, en suma, son de mi creencia, no un dato m&aacute;s. Ojal&aacute; que el lector, al terminar de reflexionar sobre estas l&iacute;neas sienta que vali&oacute; la pena al menos el tiempo que le llev&oacute; leerlas. Y mi satisfacci&oacute;n ser&aacute; doble si, en el supuesto caso que disienta en alg&uacute;n punto, lo crea digno de refutaci&oacute;n, y comparta sus conclusiones conmigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La primer mentira<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios, autorevelado como Creador, manda recordar al hombre su verdadero origen a trav&eacute;s de la observancia de un d&iacute;a de reposo (<em>Shabbat<\/em>), memorial de la creaci&oacute;n (G&eacute;nesis 2:1-3; &Eacute;xodo 20:8-11; Apocalipsis 12:6-12). Cada siete d&iacute;as, la humanidad deb&iacute;a acudir a la adoraci&oacute;n del Dios Creador. As&iacute;, con una periodicidad semanal, el hombre reconocer&iacute;a que &ldquo;<em>Jehov&aacute; es Dios, &eacute;l nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos<\/em>&rdquo; (Salmo 100:3), y lo har&iacute;a por toda la eternidad (Isa&iacute;as 66:22-23)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre cay&oacute; en pecado.[5] Ese estado pecaminoso fue causa de hechos terribles. En primer lugar, el pecado garantiz&oacute; (desde Ed&eacute;n hasta hoy) la separaci&oacute;n de Dios (Isa&iacute;as 59:2), la enemistad entre &eacute;l y nosotros (Isa&iacute;as 63:10), y por consiguiente la muerte (qanatoV, Romanos 6:23). Este es el punto. El hombre es mortal. Esa es una condici&oacute;n que heredamos del Primer Ad&aacute;n. Esos son los problemas que el Cristo vino a solucionar. Y fue justamente la &uacute;ltima de las consecuencias arriba mencionadas (la muerte), lo que el enemigo de Dios (un ser personal (un &aacute;ngel ca&iacute;do, dice Isa&iacute;as 14:12 y Ezequiel 28) conocido como Lucifer, transformado en Satan&aacute;s) quiso disimular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera mentira del &ldquo;<em>padre de la mentira<\/em>&rdquo; (oti yeustehV estin kai o pathr autou, dice Juan 8:44) fue que la desobediencia a Dios no les garantizar&iacute;a (como les dijera el Creador) la muerte (G&eacute;nesis 3:4). No, todo lo contrario, &ldquo;<em>no morir&eacute;is<\/em>&rdquo; fue el argumento de la Serpiente Antigua que el Apocalipsis identifica como Satan&aacute;s (&ldquo;o ofiV arcaioV, o kaloumenoV DiaboloV kai o SatanaV&rdquo;, Apocalipsis 12:9; 20:2); &ldquo;<em>sino que lo que va a suceder es que ser&aacute;n como Dios, conociendo el bien y el mal<\/em>&rdquo; (vea el relato de G&eacute;nesis 3:1-6). S&iacute;, en cierta forma fue verdad que iban a ser como Dios en el sentido de que conocer&iacute;an el bien y el mal (G&eacute;nesis 3:22), pero tambi&eacute;n es cierto que nunca m&aacute;s distinguimos la diferencia. Esa es la raz&oacute;n por lo que arriba dije que mi sentido com&uacute;n est&aacute; desacreditado: tenemos nociones intuitivas de lo que est&aacute; bien o mal (adem&aacute;s, cualquier persona mentalmente sana, valora el bien por sobre el mal); pero dichas nociones son siempre difusas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en realidad, lo primero que quiero puntualizar es que el padre de la mentira fue el primero en contradecir a Dios, y el punto principal de la contradicci&oacute;n fue que cuando <u>Dios hab&iacute;a dicho que el pecar traer&iacute;a como consecuencia la muerte<\/u> (hecho que aparece claramente en G&eacute;nesis 2:16-17), Satan&aacute;s dice &ldquo;<u>no morir&eacute;is<\/u>, sino que ser&eacute;is como Dios, conociendo el bien y el mal&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute;, es posible inferir que afirmar que el hombre es inmortal es (desde el punto de vista b&iacute;blico que, insisto, es para mi un criterio de distinci&oacute;n, la &uacute;nica herramienta fiable para distinguir objetivamente un error de la verdad) una mentira. M&aacute;s bien, es un reflejo de la primer mentira de la que tengamos registro: la primer mentira del enemigo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, quiz&aacute; esta sencilla ex&eacute;gesis suene un tanto extravagante, o quiz&aacute; difusa, poco contundente. Sin embargo, veremos a continuaci&oacute;n una serie de textos que apoyar&aacute;n la tesis de que si bien el hombre fue creado en una condici&oacute;n de inmortalidad condicional (sujeta a la obediencia); hoy, en el contexto del pecado que alcanza corporativamente a la humanidad toda, el hombre es un ser de condici&oacute;n mortal incondicional (no importa lo que hagamos o dejemos de hacer; seamos buenos o malos: todos morimos; la muerte nos alcanza a todos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;Veremos tambi&eacute;n, c&oacute;mo esto se vincula con el concepto de &ldquo;alma&rdquo; que presenta la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Antropolog&iacute;a b&iacute;blica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&ldquo;Alma&rdquo; en el AT y en el NT. <\/strong>El primer texto b&iacute;blico que nos da detalles sobre la vida humana, lo encontramos en G&eacute;nesis 2:7, donde Mois&eacute;s escribi&oacute; que &ldquo;<em>Dios form&oacute; al hombre del polvo de la tierra, y sopl&oacute; en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser <\/em>(hebreo, <em><u>nefesh<\/u><\/em>[6]) <em>viviente<\/em>&rdquo;. Siglos m&aacute;s tarde, y citando a este vers&iacute;culo, San Pablo dice directamente: &ldquo;<em>Fue hecho el primer hombre Ad&aacute;n alma <\/em>(griego, <em><u>psyj&eacute;<\/u><\/em>) <em>viviente<\/em>&rdquo; (&ldquo;Adam eis Yuchn zwsan&rdquo;, I Corintios 15:45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, el t&eacute;rmino yuch, es tomado por Pablo en este texto como el vocablo griego equivalente al t&eacute;rmino hebreo &ldquo;<em>nephesh<\/em>&rdquo;. Esto es bastante m&aacute;s general, ya que dicho intercambio no es un reconocimiento solamente paulino, sino que tambi&eacute;n, y en general, toda vez que alg&uacute;n texto veterotestamentario dice &ldquo;<em>nephesh<\/em>&rdquo;, la LXX (Septuaquinta o versi&oacute;n de los Setenta, traducci&oacute;n griega del Antiguo Testamento que fuera popular en el cristianismo primitivo) traduce &ldquo;<em>psyj&eacute;<\/em>&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la Biblia presenta entonces, una unidad de criterio, entonces es claro[7] que tanto <em>psyj&eacute;<\/em> (en el NT), como <em>nefesh<\/em> (en el AT), se refieren a la misma entidad. Los traductores lo utilizaron como vocablos intercambiables, como equivalentes, como sin&oacute;nimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, <u>b&iacute;blicamente<\/u>, &iquest;qu&eacute; es el <em>nefesh<\/em> (o <em>psyj&eacute;<\/em>)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el momento de quitarnos todo prejuicio y reajustar los preconceptos. Quiz&aacute; resulte novedoso lo que veremos a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alma y esp&iacute;ritu no es lo mismo. <\/strong>Notemos en primer lugar, que el registro sagrado no dice que Dios sopl&oacute; en la nariz del hombre un &ldquo;alma&rdquo;. &Eacute;l sopl&oacute; en la nariz del primer hombre el &ldquo;aliento de vida&rdquo; y <u>entonces<\/u> (es decir, luego) &ldquo;<em>fue el hombre un ser<\/em> (alma)<em> viviente<\/em>&rdquo;. Notemos tambi&eacute;n que no dice que el hombre lleg&oacute; a ser un alma (o ser) inmortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como puede inferirse f&aacute;cilmente, seg&uacute;n G&eacute;nesis 2:7, la vida del alma es consecuencia de la uni&oacute;n entre el polvo de la tierra y el aliento de vida (<em>nesham&aacute;h<\/em>); y no hay evidencia b&iacute;blica alguna que sugiera que esa vida precede a dicha uni&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, hay una palabra sin&oacute;nima a <em>nesham&aacute;h<\/em>, que es el vocablo hebreo &ldquo;<em>ruaj<\/em>&rdquo;, que se traduce a veces &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; en RV, y &ldquo;<em>pneuma<\/em>&rdquo;[8] en la LXX. Como era de esperarse, ni a uno ni a otro se le asigna en parte alguna (aparece 379 veces en la Biblia) la capacidad de existir independientemente del cuerpo humano, o identificada como una entidad inteligente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute;, es f&aacute;cil deducir que el alma, seg&uacute;n el texto arriba mencionado, tiene un comienzo, no es eterna. Hubo un momento en el que &ldquo;no era&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ser creado, Ad&aacute;n no exist&iacute;a. Antes hab&iacute;a polvo, pero eso no era Ad&aacute;n. Dios ten&iacute;a vida antes de crear al hombre, pero eso no era Ad&aacute;n.[9] Es la combinaci&oacute;n lo que hace que el hombre exista, y por lo tanto, el alma viviente es un ente compuesto por el cuerpo f&iacute;sico, y la vida de Dios (quiz&aacute; debemos aclarar que tanto la palabra <em>nesham&aacute;h<\/em> como <em>ruaj<\/em>, son traducidas de diferentes maneras en la Biblia: esp&iacute;ritu, h&aacute;lito, aliento, viento; vea el lector Job 33:4; Isa&iacute;as 2:22&nbsp;; 1 Reyes 17:17)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, continuando en la misma l&iacute;nea de pensamiento: &iquest;qu&eacute; sucede en la muerte? &iquest;Qu&eacute; pasa cuando la vida desaparece? &iquest;qu&eacute; sucede con el alma?. Veremos claramente que el alma, en el sentido b&iacute;blico, deja de existir en la muerte.[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El alma en la muerte. <\/strong>Eclesiast&eacute;s 12:7 dice: &ldquo;<em>Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el esp&iacute;ritu (soplo de vida) vuelva a Dios que lo dio<\/em>&rdquo;. Este vers&iacute;culo prueba que el alma deja de existir en la muerte f&iacute;sica, ya que sin el cuerpo el alma no existe, puesto que el alma aparec&iacute;a luego de una conjunci&oacute;n entre el cuerpo y el &ldquo;<em>neshamah<\/em>&rdquo; proveniente de Dios. La muerte es, como vemos en el texto, el proceso creador a la inversa. En la creaci&oacute;n la &ldquo;chispa&rdquo; de la vida fue dada de parte de Dios (que es llamado &ldquo;<em>neshamah<\/em>&rdquo;, aliento; no &ldquo;<em>nefesh<\/em>&rdquo;, alma); en la muerte, la vida retorna a Dios. La muerte es la cesaci&oacute;n de la vida. Al morir, el hombre deja de ser un alma viviente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin la carne, no hay alma. Sin el &ldquo;aliento&rdquo; (no &ldquo;conciencia&rdquo;), no hay alma. Es que el hombre &ldquo;es&rdquo; un alma, no &ldquo;tiene&rdquo; una.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un cap&iacute;tulo indiscutiblemente mesi&aacute;nico, Isa&iacute;as 53 (en realidad 52:13-15; 53:1-12), registra que el Siervo Sufriente (a quienes muchos jud&iacute;os piadosos han identificado con el Mes&iacute;as; y los cristianos, en la misma direcci&oacute;n, con el Cristo), derram&oacute; su <em>nefesh<\/em> (su vida, en el sentido b&iacute;blico, su &ldquo;alma&rdquo;) hasta la muerte (53:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede parecer sorprendente, pero a esta altura ya podemos plantear, la hip&oacute;tesis de que <u>la &ldquo;inmortalidad del alma&rdquo; no sea despu&eacute;s de todo una idea b&iacute;blica<\/u>.[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dar m&aacute;s peso a esta suposici&oacute;n, recordemos que en las Sagradas Escrituras, al hombre se lo llama &ldquo;esto mortal&rdquo; (I Corintios 15:53-54; Job 4:17; Romanos 6:12 &ldquo;qnhtw umwn swmati&rdquo;; II Corintios 4:11, &ldquo;qnhth sarki hmwn&rdquo;). S&oacute;lo se llama inmortal a Dios (I Timoteo 1:17, &ldquo;afqartw&rdquo;; 6:15-16, &ldquo;aqanasian&rdquo;). Es que &eacute;l es el &uacute;nico que no depende de otro ser para su vida: el autoexiste, tiene vida en s&iacute; mismo (San Juan 5:26, &ldquo;zwhn ecein en eautw&rdquo;). Por eso s&oacute;lo &eacute;l puede darnos vida eterna (Juan 3:16, &ldquo;ina paV o pisteuwn eis auton mh apolhtai all ech zwhn aiwvion&rdquo;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Creador NUNCA nos dot&oacute; de inmortalidad natural. Como ya subray&aacute;ramos, el hombre era inmortal, pero condicionado a la obediencia. Mientras obedeciera, vivir&iacute;a para siempre (recuerde G&eacute;nesis 2:8-9, 16-17). Desobedecer pondr&iacute;a en riesgo su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que s&oacute;lo si el pecador no es indestructible, el Se&ntilde;or &ldquo;<em>puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno<\/em>&rdquo; (Mateo 10:28). El alma es vulnerable. El hombre pod&iacute;a morir: desobedecer ser&iacute;a fatal (de hecho, Dios habla de un fuego que se encender&aacute; en el futuro y que <u>consumir&aacute; totalmente<\/u> &ldquo;alma (<em>nefesh<\/em>) y cuerpo&rdquo; (Isa&iacute;as 10:8; Mateo 10:28). Es decir, el cuerpo puede morir naturalmente, al t&eacute;rmino de cierta cantidad de a&ntilde;os, pero el alma (la persona, el destino final del ser) est&aacute; sujeta a un juicio futuro, cuya sentencia puede ser la vida o la muerte eterna).[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La coherencia b&iacute;blica (no me cansar&eacute; de decirlo) impresiona: Romanos 6:23 dice que &ldquo;<em>la paga del pecado es muerte<\/em>&rdquo;[13] (&ldquo;ta gar oywnia thV amartiaV qanatoV&rdquo;); Romanos 3:23, que &ldquo;<em>todos pecaron <\/em>(&ldquo;panteV gar hmarton&rdquo;)<em>, y est&aacute;n destituidos de la gloria de Dios<\/em>&rdquo;; Romanos 5:12, que &ldquo;<em>la muerte pas&oacute; a todos los hombres, por cuanto todos pecaron<\/em>&rdquo;(&ldquo;Dia touto wsper di enoC anqrwpou h amartia eiV ton kosmon eishlqen kai dia thV amartiaV o qanatoV, kai outwV wis pantaV anqrwpouV o qanatoV dihlqen, ef w panteV hmarton&rdquo;); Romanos 3:10, que &ldquo;<em>no hay justo, ni siquiera uno<\/em>&rdquo; (&ldquo;ouk estin dikaios oude eiV&rdquo;).[14]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se&ntilde;or lo repiti&oacute; en otros textos, como Ezequiel 18:4, 20: &ldquo;<em>El alma <\/em>(nephesh) <em>que peca, <u>morir&aacute;<\/u><\/em>&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu&eacute;s de leer este vers&iacute;culo, es sorprendente que existan tantos cristianos que dicen creer en el registro b&iacute;blico, y a&uacute;n as&iacute; sostengan que tenemos un alma que no puede morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La inmortalidad del alma en el cristianismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comienzo, Dios cre&oacute; al hombre como un &ldquo;<em>ser viviente<\/em>&rdquo; (G&eacute;nesis 2:7), y sin pecado (Eclesiast&eacute;s 7:29). Como prueba de la sumisi&oacute;n humana a su voluntad,[15] el plant&oacute; el &aacute;rbol prohibido en Ed&eacute;n (G&eacute;nesis 2:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entonces, &iquest;es posible rastrear de d&oacute;nde surge la idea de que el alma es inmortal dentro del cristianismo, si no es de la Biblia?&nbsp;&nbsp; Porque convengamos que hoy casi todas las religiones cristianas sostienen que el alma es una sustancia inmaterial, inmortal, creada por Dios. Es obvio que si el hombre est&aacute; formado por un alma y un cuerpo, y la primera es aut&oacute;noma en relaci&oacute;n al segundo, ella contin&uacute;e viviendo despu&eacute;s de la muerte f&iacute;sica. Ahora bien, hemos visto que eso no se deduce de las Escrituras. La pregunta es, &iquest;en qu&eacute; se basan si no es en la Biblia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos autores entran en conflicto para responder esta pregunta. Nosotros hemos visto que el primero en argumentar tal cosa fue el propio Satan&aacute;s. No puedo juzgar de otra forma que no sea &ldquo;lamentable&rdquo; el hecho de que aparezca un dogma (Decreto Uni&oacute;n de Eugenio IV, 1439) dentro del cristianismo que declare que las almas que abandonan sus cuerpos &ldquo;en un estado de gracia, pero con necesidad de purificaci&oacute;n, son purificados en el Purgatorio, mientras que las almas perfectamente puras son inmediatamente admitidas en la beat&iacute;fica visi&oacute;n (presencial) de la Deidad, y los que mueren en efectivo pecado mortal, o meramente con pecado original, al instante son consignados al castigo eterno, la calidad del cual corresponde a su pecado&hellip;&rdquo;[16]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay texto inspirado que expl&iacute;citamente sirva de &ldquo;soporte&rdquo; a una idea semejante.[17] No sorprende entonces, que no haya una posici&oacute;n contundente y determinante respecto a la pregunta que nos hici&eacute;ramos.[18] El mismo compilador dice que &ldquo;hasta que la cuesti&oacute;n fue establecida por decisi&oacute;n de Benedicto XI, en 1332, hubo mucha incertidumbre en cuanto a la suerte de los muertos durante el per&iacute;odo entre su muerte y la resurrecci&oacute;n general.&rdquo;[19]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que esta idea est&eacute; presente en la mayor&iacute;a de las religiones protestantes, la revela como una doctrinas que los reformadores conservan como &ldquo;herencia&rdquo; del tronco cat&oacute;lico del cual se desprendieron. Esto es desventajoso para el protestantismo en relaci&oacute;n al catolicismo, ya que pone en manos de este &uacute;ltimo el argumento de la inconsecuencia de la reforma vinculado con la &ldquo;<em>Sola Scriptura<\/em>&rdquo;; que se suma a lo relacionado con temas como el d&iacute;a de reposo, el bautismo de los ni&ntilde;os, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem&aacute;s, bien sabemos que muchas ideas plat&oacute;nicas[20] (en este sentido, tambi&eacute;n pitag&oacute;ricas) entran a la iglesia por Agust&iacute;n, en el siglo V.[21] Es un error anacr&oacute;nico pretender que cuando la Biblia habla de &ldquo;alma&rdquo;, se refiere a la misma entidad que en general se piensa que es. Plat&oacute;n <u>hoy<\/u> es un cl&aacute;sico, pero no necesariamente para los lectores de entonces. Adem&aacute;s, Mois&eacute;s escribi&oacute; en esos t&eacute;rminos un milenio antes de que Plat&oacute;n naciera (aunque la idea de que &ldquo;algo&rdquo; sobrevive a nuestra muerte f&iacute;sica estaba bien presente en la mentalidad egipcia con la que se relacion&oacute; Mois&eacute;s los primeros 40 a&ntilde;os de su vida. Para probar esto basta con ver cualquier libro de historia antigua).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La inmortalidad del alma en el juda&iacute;smo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si rastrear d&oacute;nde surge la idea de la inmortalidad del alma dentro del cristianismo es una tarea ardua, hacer lo propio en el juda&iacute;smo lo es a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la inmortalidad del alma es una cuesti&oacute;n aceptada en el juda&iacute;smo moderno es un hecho. He asistido a varios <em>kabalat shabbat<\/em> (recepci&oacute;n de s&aacute;bado) aqu&iacute; en Santa Fe, a las dos sinagogas que hay en la ciudad; y en todos ellos hay una secci&oacute;n en la liturgia llamada &ldquo;<em>kaddish <\/em>de duelo&rdquo; (<em>kddsh<\/em>, signfica santificar), en la cual se ora por los muertos; y cuya copia incluyo al final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He entablado conversaci&oacute;n con quienes dirigieran la ceremonia, para saber si podr&iacute;an informarme del origen de esta pr&aacute;ctica; pero no tuve una respuesta segura que me ayude a descartar hip&oacute;tesis, o a eliminar vanas especulaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, me dijeron que aceptar la inmortalidad del alma no era un dogma de fe (es decir, uno puede no creer en tal cosa, y seguir siendo un buen jud&iacute;o; ya que no es una doctrina que tenga el peso de, por ejemplo, el monote&iacute;smo, la circuncisi&oacute;n o el reposo sab&aacute;tico), pero s&iacute; una creencia milenaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los eruditos con los cuales consult&eacute; (incluyendo fuentes tanto cat&oacute;licas como judaicas en Internet) me dijeron que es sin duda una <u>influencia hel&eacute;nica<\/u> que quiz&aacute; se sediment&oacute; con Fil&oacute;n de Alejandr&iacute;a,[22] u otro pensador importante, influenciado a su vez por neoplat&oacute;nicos tales como Plotino, o su prosecutor Porfirio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que esta concepci&oacute;n no sea una idea b&iacute;blica, hace que no venga &ldquo;desde siempre&rdquo; dentro de la teolog&iacute;a judaica. Queda para mi como una materia pendiente el ver d&oacute;nde, cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y porqu&eacute; las influencias de ideas como &eacute;stas penetraron en el juda&iacute;smo. Realmente dudo que podamos fijar una fecha, intuyo que es el resultado de un proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que s&iacute; es claro, es que ya en tiempos intertestamentarios, la idea estaba presente en la mentalidad jud&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre pec&oacute; (desobedeci&oacute;, justamente I Juan 3:4 dice que el pecado consiste en el quiebre de la ley. Literalmente: &ldquo;h amartia estin h <em><u>a<\/u>nomia<\/em>&rdquo;[23]), y, conforme a la advertencia divina, muri&oacute;. Dios mismo previ&oacute; que fuera imposible que el hombre llegara a ser un pecador inmortal (G&eacute;nesis 3:22-24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro al menos lo que el alma NO es:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) No es una fuerza impersonal que da vida al cuerpo (concepto dinam&iacute;stico[24]). No es una entidad espiritual consciente &ldquo;separable&rdquo; del cuerpo. En ninguna parte de la Biblia se emplea el vocablo &ldquo;psyj&eacute;&rdquo; para referirse a tal cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;(2) No es el &ldquo;h&aacute;lito&rdquo; vital, el cual est&aacute; presente no s&oacute;lo en el hombre, sino tambi&eacute;n en los animales. En la Biblia, hay otro vocablo para referirse a &eacute;l (<em>neshamah<\/em>). Esa concepci&oacute;n se perdi&oacute; de vista ya en los comienzos de la Edad Media. Es por eso que en lat&iacute;n, alma se dice (justamente, y note la contradicci&oacute;n): &ldquo;<em>animus<\/em>&rdquo;. Tal equivalencia sem&aacute;ntica es inaceptable desde el punto de vista b&iacute;blico; es, entonces, un anacronismo.[25] En la misma Biblia hay otras opciones en las que veo un poco m&aacute;s de luz (vea por ejemplo Hechos 14:2, donde en el original reza &ldquo;<em>psyj&eacute;<\/em>&rdquo;, y algunas versiones castellanas (RVR, por ejemplo) traducen &ldquo;&aacute;nimo&rdquo;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;(3) No es una &ldquo;sombra&rdquo; de la persona, como sosten&iacute;an los etruscos (concepci&oacute;n personal&iacute;stica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro adem&aacute;s, que S&Iacute; es el alma, seg&uacute;n la Biblia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&ldquo;Alma&rdquo; es sin&oacute;nimo de persona.[26] Ser un &ldquo;alma viviente&rdquo;, no garantiza inmortalidad. En la Biblia, EN NINGUNA parte dice que alg&uacute;n ser humano haya dejado este mundo para existir despu&eacute;s como un alma incorp&oacute;rea, o esp&iacute;ritu, o espectro. Personalmente encuentro a ese silencio muy elocuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad que nos presenta la Biblia es la de la esperanza en la resurrecci&oacute;n <u>de la carne<\/u>; no de una entidad &ldquo;espiritual&rdquo;, inmediatamente despu&eacute;s de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]&nbsp;&nbsp; Me refiero aqu&iacute; al conocido argumento &ldquo;del apostador&rdquo;. Es posible que una moneda est&eacute; trucada invisiblemente para los ojos del apostador. A&uacute;n as&iacute;, la falta de certeza har&aacute; que siempre le convenga tomar una decisi&oacute;n. Si apuesta entre cara o seca, tiene una posibilidad. Si no lo hace, nunca ganar&aacute;, independientemente de si la moneda estaba trucada deliberadamente para hacerlo perder, o no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]&nbsp;&nbsp; Puede sonar taxativo, por lo que aclarar&eacute; este punto. Se que pensar de la manera arriba descrita puede llevar a actitudes de las que me cuido bien de no caer. Por ejemplo, cierto fundamentalismo extremo puede inducir a alguien a negar toda conclusi&oacute;n que provenga de fuentes de conocimientos diferentes a la revelaci&oacute;n y que aparentemente la contradigan (la ciencia, por ejemplo). No quisiera que se confunda esa actitud con obstinaci&oacute;n (que es tambi&eacute;n deshonestidad). Creo que esa presuposici&oacute;n nos debe llevar a buscar alternativas, y no a dar portazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]&nbsp;&nbsp; Como bien dice la inspiraci&oacute;n: &ldquo;<em>A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendici&oacute;n y la maldici&oacute;n; escoge, pues, la vida, para que vivas t&uacute; y tu descendencia; amando a Jehov&aacute; tu Dios, atendiendo a su voz, y sigui&eacute;ndole a &eacute;l; porque &eacute;l es vida para ti, y prolongaci&oacute;n de tus d&iacute;as.<\/em>..&rdquo; (Deuteronomio 30:19-20. La misma idea aparece en 11:26 del mismo libro). Como se ve, ni siquiera Dios se atreve a pasar por encima de nuestra voluntad, &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;amos de hacerlo nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]&nbsp;&nbsp; No me enga&ntilde;o. No creo poder criticar en un todo a esos pensadores con inteligencia. Sin embargo, espero que mi actitud no suene a testarudez. Es s&oacute;lo que me repugna el sarcasmo con el que algunos de ellos (Dawkins, especialmente) hablan de todo lo que siquiera &ldquo;se parece&rdquo; a religi&oacute;n. Por momentos aparecen ciertos &ldquo;hilos de Ariadna&rdquo; dispuestos a sacarlos del laberinto evolucionista en el que a s&iacute; mismo se encierra. Lamento que no aprovecharan (como Teseo) las oportunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]&nbsp;&nbsp; Enti&eacute;ndase por pecado a obras contrarias a la voluntad de Dios. Luego del pecado inicial, todos los seres humanos, evidentemente, fueron afectados por &eacute;l de manera corporativa. Es claro que todos nacemos ego&iacute;stas, sentimos cierta atracci&oacute;n hacia el error que (al menos en todos los casos por mi conocidos), tarde o temprano, irresistible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]&nbsp;&nbsp; De aqu&iacute; en m&aacute;s lo se&ntilde;alaremos indistintamente como &ldquo;<em>nefesh<\/em>&rdquo;, o como &ldquo;<em>nephesh<\/em>&rdquo;. Este vocablo es traducido a veces directamente como &ldquo;vida&rdquo;, &ldquo;alma&rdquo; o &ldquo;persona&rdquo; (&Eacute;xodo 12:15; Lev&iacute;tico 23:39; 15:31; 11:43-44; Jerem&iacute;as 11:43-44; G&eacute;nesis 37:21), o &ldquo;<em>uno mismo<\/em>&rdquo; (Isa 1:13; 42:1). Otro ejemplo es el de Lev&iacute;tico 24:17: &ldquo;<em>El hombre que hiere de muerte a cualquier persona<\/em> (<em>nephesh<\/em>)<em>, que sufra la muerte<\/em>&rdquo;. Otros vers&iacute;culos en los que se habla de la muerte del alma (<em>nephesh<\/em>): N&uacute;meros 23:10; 31:19; 35:11, 15, 30; Deuteronomio 22:26; 19:6, 11, 21; 27:25; Josu&eacute; 10:28, 30, 32, 35, 37, 39; 11:11; Jueces 16:30; Job 36:14; Proverbios 6:32; Ezequiel 13:19; 22:27, 25; Salmo 40:14; Apocalipsis 6:9; 20:4. Incluso <em>nephesh<\/em> se muestra a veces en referencia directa a personas muertas (Lev&iacute;tico 19:28; 21:1, 11; 22:4; N&uacute;meros 5:2; 6:6, 11; 9:6-7, 10-11; 19:11, 13; Hageo 2:13).&nbsp;&nbsp; Evidentemente, nephesh es un vocablo que decididamente no se refiere a algo inmortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]&nbsp;&nbsp; No creo que sea equilibrado negar que algunos de los primeros lectores del Nuevo Testamento hubieran tenido el concepto plat&oacute;nico de &ldquo;alma&rdquo; (presente ya en los Pitag&oacute;ricos, y otras escuelas egipcias). Con todo, EN NING&Uacute;N LUGAR la Biblia habla de almas separadas de cuerpos (aunque distingue una cosa de la otra. Inmediatamente veremos c&oacute;mo tambi&eacute;n distingue &ldquo;alma&rdquo; de &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo;). Esa es, insisto, una idea plat&oacute;nica, a lo sumo agustina, pero no rastreable en el registro b&iacute;blico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]&nbsp;&nbsp; Generalmente se designa como pneuma a todo lo inmaterial (o, para ser m&aacute;s exactos, lo &ldquo;invisible&rdquo;), cuyo efecto se ve en lo material (o, mejor, &ldquo;cuyo efecto es percibible&rdquo;). De esta palabra deriva &ldquo;neum&aacute;tico&rdquo;, por ejemplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]&nbsp;&nbsp; Un ejemplo es el de la luz. La corriente no es la luz. La bombilla no es la luz. Pero cuando ambos se combinan, entonces aparece la luz. La luz (como la vida, como el &ldquo;alma&rdquo;) es resultado de una combinaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]&nbsp;&nbsp; De manera paralela, si desconectamos la corriente, la luz ya no existe (por m&aacute;s que la bombilla est&eacute; all&iacute;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]&nbsp;&nbsp; Entiendo que la conclusi&oacute;n puede ser apresurada, ya que estamos hablando de evidencias que no he encontrado, y el silencio nunca es concluyente. Con todo, he le&iacute;do la Biblia de tapa a tapa m&aacute;s de un par de veces, y no he encontrado una idea tal. Puedo equivocarme, pero hasta ahora ninguno de los eruditos que consult&eacute; pudo demostrar el supuesto error.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]&nbsp;&nbsp; Esto puede vincularse con la muerte primera (la que todos pasamos), y la muerte segunda (la eterna). La primera muerte tiene vinculaciones universales, salvo ciertas excepciones (Enoc, El&iacute;as); la segunda la sufrir&aacute;n s&oacute;lo aquellos que tomaron una decisi&oacute;n en favor del enemigo de Dios; cuando el pecador impenitente recibir&aacute; su castigo final. Otro detalle importante es la idea de que s&oacute;lo hay dos veredictos (<em>krima<\/em>) posibles en el juicio (<em>krisis<\/em>) final de Dios: vida eterna o muerte eterna. No hay tal cosa como destinos intermedios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]&nbsp;&nbsp; Un tema interesante es que la paga (el salario, seg&uacute;n las buenas versiones cat&oacute;licas) del pecado es la muerte. Notemos: no que la paga de la transgresi&oacute;n sea un tormento de duraci&oacute;n eterna: la paga del pecado es un castigo de consecuencias eternas: la muerte. &iquest;C&oacute;mo entender un Dios de amor (I Juan 4:8) que por 70 u 80 a&ntilde;os de pecado, castigue con una eternidad de sufrimiento?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]&nbsp;&nbsp; Un vers&iacute;culo paralelo a &eacute;ste &uacute;ltimo, es el de Eclesiast&eacute;s 7:20; Salmo 14:1-3; 53:1, 3; I Reyes 8:46.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15]&nbsp;&nbsp; La relaci&oacute;n con Dios que me permite conocerlo (y que seg&uacute;n Juan 17:3, me garantiza la vida eterna), es uno de los temas teol&oacute;gicos que me resultan m&aacute;s interesante. Alg&uacute;n d&iacute;a podr&iacute;a comentar al lector sobre dicha relaci&oacute;n, presentada en la Biblia (espec&iacute;ficamente en G&eacute;nesis 15:1-6) con un lenguaje que recuerda a los antiguos pactos feudales en los que se intercambiaba protecci&oacute;n, dignidad y recompensa; por obediencia y sumisi&oacute;n. Impl&iacute;citamente, ambas partes ejerc&iacute;an mutua confianza. Podr&iacute;a conseguir tambi&eacute;n los diferentes <em>Midrash<\/em> jud&iacute;os en relaci&oacute;n a ese pasaje mosaico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]&nbsp;&nbsp; <u>The Catholic Encyclopedia<\/u>. Tomo VIII, p. 550.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]&nbsp;&nbsp; Recuerdo ciertos vers&iacute;culos de II Macabeos que hablan de la intercesi&oacute;n por los difuntos; pero sabr&aacute; el lector que II Macabeos, al igual que otros 8 libros (ahora incluidos en ciertas versiones castellanas de la Biblia) son llamados &ldquo;ap&oacute;crifos&rdquo;, o &ldquo;deuterocan&oacute;nicos&rdquo;, ya que no formaban parte del texto sagrado jud&iacute;o en los tiempos apost&oacute;licos; ni Jes&uacute;s los incluy&oacute; en sus citas. Adem&aacute;s, hay otra cuesti&oacute;n que es el argumento paulino. Pablo toma en Romanos diversos pasajes del libro de Sabidur&iacute;a, algunos para sustentar sus (por momentos) profundos razonamientos, y otras veces, para desacreditarlo. Estamos entonces, ante libros de dudosa procedencia; que si bien pueden servirnos para ilustrar ciertas ideas judaicas de entonces, o adem&aacute;s, como fuentes hist&oacute;ricas testimoniales, no podemos elevarla (ya que ni los jud&iacute;os de entonces, ni los de ahora, ni el mismo Cristo lo hicieron) a &ldquo;palabra de Dios&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] Esto nos lleva a pensar que el dogma sobre el tema tiene como base a ciertas suposiciones teol&oacute;gicas, o m&aacute;s bien filos&oacute;ficas. Se ley&oacute; de all&iacute; en m&aacute;s con estos lentes, y se cree desde entonces que cuando la Biblia habla de &ldquo;alma&rdquo;, se est&aacute; refiriendo a la ya mencionada entidad espiritual consciente que est&aacute; en nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]&nbsp;&nbsp; Ib&iacute;d, p. 551. La fecha (1332) es inexacta. La fecha es 1336, como lo declara el siguiente p&aacute;rrafo: &ldquo;Puesto que era un te&oacute;logo erudito, estuvo como obispo, cardenal y papa, profundamente interesado en los debates acad&eacute;micos. El puso fin a la controversia sobre la debatida cuesti&oacute;n de si la Visi&oacute;n Beat&iacute;fica era disfrutada antes o &uacute;nicamente despu&eacute;s del Juicio General. Juan XXII hab&iacute;a defendido este &uacute;ltimo punto de vista y hab&iacute;a provocado una vigorosa discusi&oacute;n. Ansioso de resolver la cuesti&oacute;n, Benedicto escuch&oacute; las opiniones de los que manten&iacute;an la teor&iacute;a de la visi&oacute;n diferida, y, como una comisi&oacute;n de te&oacute;logos, dedic&oacute; cuatro meses a una investigaci&oacute;n patr&iacute;stica. Sus labores terminaron con la proclamaci&oacute;n (29\/01\/1336) de la bula &acute;Benedictus Deus&acute; que define la visi&oacute;n inmediata intuitiva que tienen de Dios las almas de los justos que no tienen faltas que expiar.&rdquo; <u>Encyclopedia Brittannica<\/u>. Tomo III, p. 718. Este es un ejemplo notable de la falibilidad papal, tema sobre el cual nos extenderemos m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]&nbsp;&nbsp; Hasta donde se, los presocr&aacute;ticos no ten&iacute;an un verdadero concepto del alma, puesto que su &ldquo;naturalismo&rdquo; tomaba una sustancia f&iacute;sica como principio universal de la vida. Seg&uacute;n entiendo, es reci&eacute;n con Plat&oacute;n (dentro de la cultura griega) que se introduce la primera doctrina completa acerca del alma al afirmar &eacute;l que era una sustancia inmaterial e incorruptible (l&eacute;ase, inmortal). La concepci&oacute;n cristiana, en general, es bastante af&iacute;n a la de Plat&oacute;n. Recuerdo haber le&iacute;do que justamente fue af&aacute;n del medioevo el concordar el aristotelismo (seg&uacute;n el cual el alma no puede subsistir a la muerte) con el principio de la inmortalidad; reconciliaci&oacute;n que el Renacimiento prob&oacute;, era imposible. Interesante tambi&eacute;n es la posici&oacute;n de Descartes, bien cerca de San Agust&iacute;n, que la identifica con la &ldquo;conciencia individual&rdquo; que se vincula con el cuerpo en un lugar fisiol&oacute;gicamente bien definido. Tengo un par de libros al respecto (uno de ellos del brillante pensador alem&aacute;n Max Scheler). Tambi&eacute;n &ldquo;Muerte, esoterismo y reencarnaci&oacute;n&rdquo;. Para <u>Internet<\/u>.&nbsp;&nbsp; WWW.itaca.net\/fm\/default.htm#3. Cuando Justiniano (529 d.C.) cancela la Academia plat&oacute;nica ya en decadencia, el neoplatonismo cesa su independencia y se adentra en el cristianismo (tanto el occidental como el oriental). Ya Or&iacute;genes (padre de la iglesia muy citado, 186-254, cuyo antecesor m&aacute;s directo fue Clemente de Alejandr&iacute;a) compart&iacute;a ideas hindu&iacute;stas y budistas relacionadas con el tema de los ciclos c&oacute;smicos, y cuestiones como esas. M&aacute;s tarde, en Constantinopla (553 d.C.), se conden&oacute; la presciencia de los intelectos, como una herej&iacute;a, pero no la inmortalidad del alma en cuanto al futuro (ya la mayor&iacute;a sosten&iacute;a que el alma fue &ldquo;creada&rdquo; en alg&uacute;n momento del pasado, por lo que su existencia no podr&iacute;a extenderse indefinidamente hacia el pasado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]&nbsp;&nbsp; Es interesante chequear en la historia como influenci&oacute; el paganismo en el cristianismo, en especial a partir del edicto de tolerancia del Mil&aacute;n (313 d.C.), decretado por Constantino. Recuerdo por ejemplo el cambio de santidad del s&aacute;bado por el domingo (321 d.C.); m&aacute;s tarde la incorporaci&oacute;n de im&aacute;genes a los recintos sagrados (pr&aacute;ctica incluso condenada por el Pentateuco); las fechas consideradas hoy en d&iacute;a como &ldquo;exclusivamente cristianas&rdquo;, como la Navidad; etc. &iquest;Podr&aacute; ser la idea de la inmortalidad del alma, otra de las grandes influencias griegas a trav&eacute;s de un pueblo que los super&oacute; pol&iacute;tica y militarmente, pero que se vio absorbido culturalmente por ellos, como el pueblo romano? La pregunta es sugestiva, lo reconozco, pero me siento tentado a decir &ldquo;s&iacute;&rdquo;. De todos modos, me gustar&iacute;a contar con textos hist&oacute;ricos m&aacute;s contundentes antes de afirmarlo terminantemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]&nbsp;&nbsp; La enciclopedia cat&oacute;lica lo admite al decir literalmente: &ldquo;an important contribution to later Jewish thought was the infusion of Platonism into it by Philo of Alexandria. He taught the inmediately Divine origin of the soul, its pre-existence and transmigration; he contrasts the <em>pneuma<\/em>, or spiritual essence, with the soul proper, the source of vital phenomena, whose seat is the blood; finaly he revived the old Platonic Dualism, attributing the origin of sin and evil to the union of spirit with matter&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]&nbsp;&nbsp; El prefijo &ldquo;a&rdquo;, tanto en griego como en castellano significa &ldquo;privativo de&rdquo;, o &ldquo;sin&rdquo;. Nomos, es un vocablo griego muy utilizado en el NT, y que tiene algunos derivados castellanos (autonomo) y que significa &ldquo;ley&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]&nbsp;&nbsp; De <em>dunamiV<\/em>, &ldquo;poder&rdquo;, de all&iacute; quiz&aacute; &ldquo;dinamita&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]&nbsp;&nbsp; Algo similar sucede con la palabra &ldquo;domingo&rdquo;, que en lat&iacute;n se dice &ldquo;D&iacute;a del Se&ntilde;or&rdquo;; y del cual, muchos pensadores mal informados, se basan para decir que Apocalipsis 1:7 se refiere al domingo. El error es m&aacute;s que evidente. Si se ha de probar tal cosa, deber&aacute;n usarse evidencias de la &eacute;poca, no herramientas actuales, o posteriores al registro. Para entender qu&eacute; significaba una palabra cualquiera en el siglo I d.C., deber&iacute;amos usar diccionarios de entonces, no los que tenemos ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] Por eso el t&eacute;rmino &ldquo;psicolog&iacute;a&rdquo; revela quiz&aacute; un poco mejor la definici&oacute;n b&iacute;blica: &ldquo;el estudio del alma&rdquo;, &ldquo;el estudio de la persona en s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En general las personas educadas no se ponen a discutir sobre cuestiones de nomenclatura. Con todo, convengamos que a veces hay cuestiones que deben aclararse, ya que un error en ciertos temas puede tener (si es que las hay[1]) consecuencias relevantes. 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