{"id":1546,"date":"2016-06-08T11:59:40","date_gmt":"2016-06-08T11:59:40","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1546"},"modified":"2016-06-08T11:59:40","modified_gmt":"2016-06-08T11:59:40","slug":"la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/","title":{"rendered":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera?"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Jorge se siente orgulloso de ser lo que &eacute;l mismo llama &laquo;un adventista de cuna y de cuarta generaci&oacute;n&raquo;, o, como lo dir&iacute;a Pablo: &laquo;circuncidado al octavo d&iacute;a, del linaje de Israel&hellip; hebreo de hebreos&raquo; (Fil. 3: 5). Para el pastor de Jorge, siempre fue un misterio la renuencia de &eacute;ste a involucrarse en cualquier actividad tendiente a compartir su fe con otros. Ni estudios b&iacute;blicos, ni predicaciones filiales, ni visitas misioneras, ni escuela radiopostal. Nada hab&iacute;a logrado contagiar a Jorge la fiebre de aquel que exclam&oacute;: &laquo;Ay de m&iacute; si no anunciare el evangelio&raquo; (1 Cor. 9: 16). Pero la persistencia del pastor hizo que un d&iacute;a Jorge abriera por fin su coraz&oacute;n: &laquo;Mis bisabuelos, mis abuelos y mis padres creyeron que Cristo volver&iacute;a en sus d&iacute;as, pero murieron sin ver el cumplimiento de la promesa. &iquest;C&oacute;mo s&eacute; que no me ocurrir&aacute; lo mismo? Yo no quiero ser demasiado entusiasta y morir chasqueado. Despu&eacute;s de todo, la Biblia misma dice que s&oacute;lo Dios sabe cu&aacute;ndo regresar&aacute; Cristo. Es una decisi&oacute;n divina. Nosotros debemos esperar y estar siempre preparados&raquo;.<\/em><\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Cristina conoci&oacute; el evangelio hace unos meses y acaba de ser bautizada en la misma iglesia de Jorge. Est&aacute; maravillada con la Biblia en general y con las profec&iacute;as en particular. Quiere que todo el mundo se entere de las buenas noticias del evangelio para que Cristo vuelva pronto, pero le asombra y le molesta la tibieza espiritual de sus hermanos mayores en la fe. Cansada por fin de excusas, negativas y evasivas, decide tomar el toro por las astas y hace imprimir por su cuenta una gran cantidad de volantes que dicen claramente qui&eacute;n es la bestia, la ramera, el falso profeta, el anticristo, etc. y los reparte copiosamente por la ciudad, especialmente en las iglesias cat&oacute;licas. Cuando el pastor se entera de ello y dialoga con Cristina, ella le dice que: &laquo;Despu&eacute;s de todo, la Biblia misma dice que Cristo volver&aacute; cuando el evangelio sea predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y que el pueblo de Dios ser&aacute; perseguido por ello&raquo;.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El d&iacute;a y la hora<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Pero de aquel d&iacute;a y de la hora nadie sabe, ni aun los &aacute;ngeles que est&aacute;n en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre&raquo; (Marcos 13: 32; v&eacute;ase tambi&eacute;n Mateo 24: 36; Lucas 17: 26-30; 21: 25-33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qu&eacute; quiso decir Jes&uacute;s cuando utiliz&oacute; esta expresi&oacute;n en respuesta al interrogante de sus disc&iacute;pulos? &iquest;Existen <em>literalmente<\/em> un d&iacute;a y una hora inamoviblemente fijados en el cielo para el regreso de Cristo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ser as&iacute;, ello no s&oacute;lo significar&iacute;a un aparente desacuerdo con numerosas citas del esp&iacute;ritu de profec&iacute;a[1] &ndash;la luz menor&ndash;, sino tambi&eacute;n con otras declaraciones de las Escrituras (2 Pedro 3: 12)[2] y aun con los dichos del mism&iacute;simo Jes&uacute;s (Mateo 24: 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La interpretaci&oacute;n literal de la expresi&oacute;n que nos ocupa ha sumido a muchos cristianos, a lo largo de los siglos, en una suerte de espera contemplativa, en una espiritualidad pasiva, en una actitud del tipo &laquo;mi se&ntilde;or tarda en venir&raquo; (Mateo 24: 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El razonamiento de los tales podr&iacute;a parafrasearse en estos t&eacute;rminos: &laquo;Si s&oacute;lo Dios sabe cu&aacute;ndo vendr&aacute;, y si la fecha de su regreso ya est&aacute; fijada de manera inamovible, que venga cuando &eacute;l lo disponga. Despu&eacute;s de todo, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a hacer yo para modificar la agenda divina?&raquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la misma interpretaci&oacute;n literalista de Marcos 13: 32 ha empujado a otros desde anta&ntilde;o a tejer toda clase de conjeturas escatol&oacute;gicas y a caer presa de la credulidad y del sensacionalismo prof&eacute;tico[3].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tal sentido podr&iacute;a citarse el ejemplo extremo de cierto cristiano que razonaba de la siguiente manera: &laquo;La Biblia dice que no podemos saber el <em>d&iacute;a<\/em> y la <em>hora<\/em> del regreso de Cristo, &iexcl;pero no dice nada acerca del mes y el a&ntilde;o!&raquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Peligro n&uacute;mero 1: Mirar sin ver<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consciente de este doble peligro, ya Jes&uacute;s nos advirti&oacute; en Mateo 24: 32, 33, 37-44 acerca de la apat&iacute;a espiritual, es decir, el riesgo de permitir que nuestra percepci&oacute;n espiritual se embote y atrofie hasta el punto de no discernir la inminencia potencial del regreso de Cristo: &laquo;De la higuera aprended la par&aacute;bola: Cuando ya su rama est&aacute; tierna, y brotan las hojas, sab&eacute;is que el verano est&aacute; cerca. As&iacute; tambi&eacute;n vosotros, cuando ve&iacute;as todas estas cosas, conoced que est&aacute; cerca, a las puertas&hellip; Como en los d&iacute;as de No&eacute;, as&iacute; ser&aacute; la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los d&iacute;as antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, cas&aacute;ndose y dando en casamiento, hasta el d&iacute;a en que No&eacute; entr&oacute; en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llev&oacute; a todos, as&iacute; ser&aacute; tambi&eacute;n la venida del Hijo del Hombre&hellip; Por tanto, tambi&eacute;n vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendr&aacute; a la hora que no pens&aacute;is&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Peligro n&uacute;mero 2: ver espejismos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro peligro contra el que nos previene Cristo es el de permitir que la dilatada espera de su regreso nos suma en un estado de ansiedad malsana, lo cual podr&iacute;a hacernos vulnerables a la credulidad y al sensacionalismo prof&eacute;tico de quienes &ndash;aun con las mejores intenciones&ndash; pretenden despertar al remanente de su estupor a fuerza de est&iacute;mulos espirituales como una lectura extremadamente apocal&iacute;ptica de la realidad, lectura que finalmente resulta distorsionante, obsesiva y, lo que es peor a&uacute;n, carente de fundamento b&iacute;blico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los &laquo;reavivamientos&raquo; que esta clase de conducta generan en las filas del remanente poseen caracter&iacute;sticas distintivas: sobresalto, excitaci&oacute;n sostenida durante alg&uacute;n tiempo, temor, decepci&oacute;n, retorno al nivel previo de estupor espiritual o a un grado de tibieza a&uacute;n inferior.[4]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De all&iacute; que en Mateo 24: 23-28 Jes&uacute;s nos advierta: &laquo;Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aqu&iacute; est&aacute; el Cristo, o mirad, all&iacute; est&aacute;, no lo cre&aacute;is. Porque se levantar&aacute;n falsos Cristos, y falsos profetas, y har&aacute;n grandes se&ntilde;ales y prodigios, de tal manera que enga&ntilde;ar&aacute;n, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. As&iacute; que, si os dijeren: Mirad, est&aacute; en el desierto, no salg&aacute;is; o mirad, est&aacute; en los aposentos, no lo cre&aacute;is. Porque como el rel&aacute;mpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, as&iacute; ser&aacute; tambi&eacute;n la venida del Hijo del Hombre&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El esp&iacute;ritu de profec&iacute;a acerca del d&iacute;a y la hora<\/strong>[5]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcribimos a continuaci&oacute;n una serie de declaraciones de Elena de White cronol&oacute;gicamente consecutivas y referentes al segundo advenimiento de Cristo a la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1851<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Vi que casi ha terminado el tiempo que Jes&uacute;s debe pasar en el lugar sant&iacute;simo, y que el tiempo s&oacute;lo puede durar un poquito m&aacute;s&raquo; (<em>Primeros escritos<\/em>, p&aacute;g. 58).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1868<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;La larga noche de tinieblas es penosa, pero la ma&ntilde;ana es postergada por misericordia, porque si el Se&ntilde;or viniera, muchos ser&iacute;an hallados desapercibidos. El deseo de Dios de que su pueblo no perezca ha sido la raz&oacute;n de tan larga demora&raquo; (<em>Testimonies to the Church<\/em>, tomo 2, p&aacute;g. 194).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1877<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Mediante la proclamaci&oacute;n del Evangelio al mundo, est&aacute; a nuestro alcance apresurar la venida de nuestro Se&ntilde;or. No s&oacute;lo hemos de esperar la venida del d&iacute;a de Dios, sino apresurarla (se cita 2 Pedro 3: 12). Si la iglesia de Cristo hubiese hecho su obra como el Se&ntilde;or le ordenaba todo el mundo habr&iacute;a sido ya amonestado, y el Se&ntilde;or Jes&uacute;s habr&iacute;a venido a nuestra tierra con poder y grande gloria&raquo; (The spirit of prophecy, tomos 2 y 3; este material fue publicado luego como un solo libro con el t&iacute;tulo de <em>El Deseado de todas las gentes<\/em>. La presente cita se encuentra en las p&aacute;gs. 587 y 588 de este &uacute;ltimo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1883<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Si despu&eacute;s del gran chasco de 1844 los adventistas se hubiesen mantenido firmes en su fe, y unidos en la providencia de Dios que abr&iacute;a el camino hubieran proseguido recibiendo el mensaje del tercer &aacute;ngel y proclam&aacute;ndolo al mundo con el poder del Esp&iacute;ritu Santo, habr&iacute;an visto la salvaci&oacute;n de Dios y el Se&ntilde;or hubiera obrado poderosamente acompa&ntilde;ando sus esfuerzos, se habr&iacute;a completado la obra y Cristo habr&iacute;a venido&hellip; para recibir a su pueblo y darle su recompensa. Pero muchos de los creyentes adventistas claudicaron en su fe&hellip; Se introdujeron disensiones y divisiones&hellip; As&iacute; se estorb&oacute; la obra y el mundo fue dejado en tinieblas. Si todo el n&uacute;cleo de adventistas se hubiera unido en los mandamientos de Dios y la fe de Jes&uacute;s, &iexcl;cu&aacute;n inmensamente diferente habr&iacute;a sido nuestra historia! No era la voluntad de Dios que se demorara as&iacute; la venida de Cristo. Dios no tuvo el prop&oacute;sito de que su pueblo, Israel, vagara cuarenta a&ntilde;os por el desierto&hellip; Sus corazones estuvieron llenos de murmuraci&oacute;n, rebeli&oacute;n y odio, y Dios no pudo cumplir su pacto con ellos. Durante cuarenta a&ntilde;os, la incredulidad, la murmuraci&oacute;n y la rebeli&oacute;n impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Cana&aacute;n. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Cana&aacute;n celestial&raquo; (<em>Mensajes selectos<\/em>, tomo 1, p&aacute;gs. 77, 78).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1900<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Si el prop&oacute;sito de Dios de dar al mundo el mensaje de misericordia hubiese sido llevado a cabo por su pueblo, Cristo habr&iacute;a venido ya a la tierra, y los santos habr&iacute;an recibido su bienvenida en la ciudad de Dios&raquo; (<em>Joyas de los testimonios<\/em>, tomo 3, p&aacute;g. 72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1901<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Tal vez tengamos que permanecer aqu&iacute; en este mundo muchos a&ntilde;os m&aacute;s debido a la insubordinaci&oacute;n, como sucedi&oacute; a los hijos de Israel&raquo; (carta 184).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1903<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;S&eacute; que si el pueblo de Dios se hubiera mantenido en una relaci&oacute;n viviente con &eacute;l, si hubiera obedecido su Palabra, estar&iacute;a hoy en la Cana&aacute;n celestial&raquo; (<em>El evangelismo<\/em>, p&aacute;g. 503).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1904<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Es privilegio de todo cristiano no solamente esperar, sino apresurar la venida de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; (<em>Testimonies to the church<\/em>, tomo 8, p&aacute;g. 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1909<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;Si todo centinela de los muros de Si&oacute;n hubiera dado a la trompeta un sonido certero, el mundo habr&iacute;a o&iacute;do este mensaje de amonestaci&oacute;n. Pero la obra est&aacute; atrasada en a&ntilde;os. Mientras los hombres dorm&iacute;amos, Satan&aacute;s nos ha sacado ventaja&raquo; (<em>Testimonies to the church<\/em>, tomo 9, p&aacute;g. 29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que estas citas indican es que si en verdad existi&oacute; alguna vez en el plan de Dios un d&iacute;a y una hora literales fijados para su venida, ese d&iacute;a y esa hora ya son parte del pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando mis hijos eran m&aacute;s peque&ntilde;os sol&iacute;an preguntarme insistentemente cu&aacute;nto faltaba para que llegara la Navidad, sus respectivos cumplea&ntilde;os o alguna otra fecha que implicara alegr&iacute;a, un men&uacute; especial y sobre todo&hellip; regalos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero por mucho que preguntaran no lograr&iacute;an &laquo;apresurar&raquo; el 25 de diciembre ni un solo d&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante que ni 2 Pedro 3: 19, ni Mateo 24: 14 ni las citas del esp&iacute;ritu de profec&iacute;a que le&iacute;mos en su momento se refieren al regreso de Cristo como si se tratara del 25 de diciembre. Por el contrario, dicen categ&oacute;ricamente que, a diferencia de la Navidad, el regreso de Cristo <em>puede<\/em> &ndash;y aun <em>debe<\/em>&mdash; ser <em>apresurado<\/em> por medio de la predicaci&oacute;n del evangelio con el Poder de lo alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La perspectiva de Jes&uacute;s, la de Elena de White y la nuestra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes&uacute;s se refiere al momento de su regreso desde una perspectiva temporal diferente de la nuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vivi&oacute; en el siglo I de nuestra era. Estaba, por as&iacute; decirlo, de pie en la l&iacute;nea de la historia en un punto anterior al tiempo del fin. Es decir, antes de 1798 (fecha que marc&oacute; la culminaci&oacute;n de los 1260 d&iacute;as-a&ntilde;os prof&eacute;ticos de Daniel 7: 25; Apoc. 11: 2, 3; 12: 6, 14; 13: 5); antes de 1844 (fecha que marc&oacute; el fin de los 2300 d&iacute;as-a&ntilde;os prof&eacute;ticos de Daniel 8: 14 y el inicio del juicio investigador).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ve&iacute;a su propio regreso como algo necesariamente futuro en virtud de los acontecimientos profetizados que a&uacute;n no se hab&iacute;an cumplido, el m&aacute;s cercano de los cuales &ndash;la ca&iacute;da de Jerusal&eacute;n&ndash; acontecer&iacute;a reci&eacute;n en el a&ntilde;o 70, cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s adelante (en Mateo 24: 3-33 se refiri&oacute; a se&ntilde;ales que deb&iacute;an ocurrir <em>antes<\/em> del fin).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el hecho de que Jes&uacute;s, desde donde estaba mirando y viviendo la historia, hablara de un momento futuro no implica que debamos tomar sus palabras y seguir proyect&aacute;ndolas indefinidamente hacia el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A juzgar por las expl&iacute;citas declaraciones del esp&iacute;ritu de profec&iacute;a, el &laquo;d&iacute;a y la hora&raquo; que estaban en el futuro de Jes&uacute;s ya son parte de <em>nuestro<\/em> pasado, y lo son desde hace m&aacute;s de un siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap&oacute;stol Pablo tambi&eacute;n reconoci&oacute; la existencia de una distancia temporal y prof&eacute;tica entre su propia &eacute;poca y el regreso de su Se&ntilde;or (v&eacute;ase 2 Tesalonicenses 2: 3-10; 2 Timoteo 3: 1-5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esa distancia temporal no existe para nosotros pues todas las profec&iacute;as cronol&oacute;gicas referidas al tiempo del fin ya se han cumplido. De all&iacute; que el esp&iacute;ritu de profec&iacute;a se refiera al momento ideal u originalmente elegido por Dios para el regreso de Cristo como pret&eacute;rito o pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto hace que cambie radicalmente nuestra perspectiva acerca de la &laquo;espera&raquo;. Ya no somos nosotros quienes esperamos que Cristo vuelva pronto (v&eacute;ase en este sentido el coro del himno N&ordm; 180, que pregunta al Se&ntilde;or: &laquo;&iquest;Cu&aacute;nto a&uacute;n faltar&aacute;?). Ahora comprendemos que es Dios quien &laquo;espea&raquo; que dejemos de dilatar su regreso con nuestra pasividad. Tiene ahora tambi&eacute;n otro sentido la letra del himno N&ordm; 166: &laquo;Hijo del reino, &iquest;por qu&eacute; est&aacute;s durmiendo?&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El d&iacute;a y la hora a la luz de la presciencia divina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;C&oacute;mo armoniza lo dicho hasta aqu&iacute; con algunos pasajes de las Escrituras que parecen insistir en que existe una fecha inamovible para el regreso de Cristo (v&eacute;ase, por ejemplo, Hechos 17: 31; el <em>Comentario B&iacute;blico Adventista<\/em> explica que la expresi&oacute;n &laquo;un d&iacute;a&raquo; no ha de interpretarse literalmente, sino como sin&oacute;nimo de un momento futuro indeterminado)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento previo que Dios tiene de todas las cosas no es determinante o causativo, sino consecutivo (de &laquo;consecuencia&raquo;). Como alguien dijo en cierta ocasi&oacute;n: &laquo;Las cosas no ocurren <em>porque<\/em> Dios haya anunciado que ocurrir&iacute;an. Dios anunci&oacute; que ocurrir&iacute;an porque lo sab&iacute;a de antemano&raquo;. En otras palabras, el hecho de que Dios conozca el desenlace de los hechos no suprime ni afecta en lo m&aacute;s m&iacute;nimo la libertad de elecci&oacute;n de los sujetos implicados. El conocimiento previo que tiene Dios del futuro no es condicionante, no hace de por s&iacute; que las cosas ocurran de una manera determinada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vista de ello, podr&iacute;a admitirse la idea de que existiera en la mente de Dios un d&iacute;a, una hora, un mes y un a&ntilde;o definidos para el regreso de Cristo <em>siempre que<\/em> entendi&eacute;ramos que esa presunta fecha no es m&aacute;s que el resultado del conocimiento previo que Dios tiene del momento definido en que sus hijos se dispondr&aacute;n por fin a recibir el Poder habilitador proveniente de lo alto para terminar de predicar el evangelio al mundo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no como un dato fijado unilateralmente por Dios en virtud de su sola soberan&iacute;a y con absoluta prescindencia de la cooperaci&oacute;n humana en la difusi&oacute;n del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El elemento de condicionalidad prof&eacute;tica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las profec&iacute;as b&iacute;blicas referidas a juicios y bendiciones incluyen a menudo un elemento de condicionalidad (v&eacute;ase Ezequiel 18: 21-27; Apocalipsis 2: 5; 3: 16, 19-22; etc.). Esto significa que algunas de ellas no se cumplieron o s&oacute;lo se cumplieron parcialmente porque los seres humanos o las naciones destinatarias de los or&aacute;culos divinos no llenaron las condiciones necesarias e impl&iacute;citas en esos anuncios prof&eacute;ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, Dios anunci&oacute; que N&iacute;nive ser&iacute;a destruida (Jon&aacute;s 1: 1, 2; 3: 1-4). No obstante, el arrepentimiento genuino de sus habitantes hizo que los juicios divinos no se desencadenaran entonces, que quedaran suspendidos temporariamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de Isa&iacute;as 65: 17-25, la condici&oacute;n espiritual del Israel literal lo inhabilit&oacute; para recibir las bendiciones temporales anunciadas por Dios. Podr&iacute;a hablarse en este y en otros casos de un plan divino A y uno posterior B que entr&oacute; en acci&oacute;n en reemplazo del primero y como resultado de la respuesta humana al plan divino original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en la profec&iacute;a de Jes&uacute;s respecto de su regreso un elemento incondicional: ciertamente &eacute;l volver&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero existe simult&aacute;neamente un elemento de condicionalidad en lo que respecta al tiempo de su regreso, la clave del cual descansa en la respuesta de su pueblo, de su iglesia, de sus hijos al pacto de cooperaci&oacute;n divino &ndash; humana indispensable para hacer realidad su regreso (Mateo 24: 14; 9: 35-38; Romanos 10: 13, 14; 2 Pedro 3: 9, 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia <em>temporaria<\/em> de cooperaci&oacute;n humana no condiciona el cumplimiento mismo de la promesa sino el momento de su cumplimiento. En su presciencia, Dios ha visto que finalmente habr&aacute;, por as&iacute; decirlo, un remanente dentro del remanente, que har&aacute; posible el regreso de Cristo a la tierra. Esa certeza divina hace que el regreso de Cristo a la tierra sea un hecho incondicional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg&uacute;n una conocida ilustraci&oacute;n imaginaria, cuando Jes&uacute;s ascendi&oacute; al cielo un &aacute;ngel le pregunt&oacute; c&oacute;mo har&iacute;a el mundo para enterarse de las buenas nuevas del evangelio ahora que Jes&uacute;s no estaba entre los hombres. La respuesta de Jes&uacute;s fue: &laquo;Encomend&eacute; esa misi&oacute;n a doce hombres&raquo;. El &aacute;ngel pregunt&oacute; qu&eacute; otro plan ten&iacute;a Jes&uacute;s en caso de que esos hombres fallaran en el cumplimiento de la misi&oacute;n. La respuesta fue: &laquo;No tengo otro plan&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuatro &aacute;ngeles que retienen los cuatro vientos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Vi a cuatro &aacute;ngeles en pie sobre los cuatro &aacute;ngulos de la tierra, que deten&iacute;an los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ning&uacute;n &aacute;rbol&raquo; (Apocalipsis 7: 1; comp&aacute;rese con Isa&iacute;as 11: 2; Ezequiel 7: 2; Daniel 7: 2; 8: 8; Marcos 13: 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con este texto, justo antes del fin se producir&iacute;a una contenci&oacute;n sobrenatural, divina, temporaria, sobre las fuerzas del mal que pugnan por llevar al mundo entero a la ruina eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace apenas unos a&ntilde;os asistimos con estupor al impensado espect&aacute;culo del desmoronamiento del muro de Berl&iacute;n, al colapso del comunismo sovi&eacute;tico y a la apertura de los pa&iacute;ses comunistas a la predicaci&oacute;n del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se produjo entonces, por as&iacute; decirlo, una s&uacute;bita aceleraci&oacute;n de la historia, algo que escapaba a los c&aacute;lculos humanos m&aacute;s fantasiosos. El esp&iacute;ritu de profec&iacute;a asegura que los eventos finales se desencadenar&aacute;n de la misma manera (&laquo;los movimientos finales ser&aacute;n r&aacute;pidos&raquo;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los riesgos que corremos al insistir en la idea de &laquo;un d&iacute;a y una hora&raquo; literales, inamovibles y futuros para el regreso de Cristo &ndash;independientemente de la actitud del remanente&ndash; es que nuestra atenci&oacute;n quede cautiva de las noticias de actualidad, como si el desenlace de la historia del mundo dependiera b&aacute;sicamente de lo que ocurra en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a internacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta actitud ha llevado a muchos cristianos, incluso dentro de las filas adventistas, a interpretar las profec&iacute;as a la luz del peri&oacute;dico o del noticiero, en lugar de leer la actualidad a la luz de la profec&iacute;a. La &laquo;actualidad&raquo; deja de ser as&iacute; el sujeto a ser descifrado, para convertirse en objeto y clave de toda interpretaci&oacute;n respecto del fin de la historia.[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de acuerdo con las Escrituras, La clave para el desencadenamiento del fin de la historia no se encuentra fuera de la iglesia sino dentro de ella (Mateo 24: 14; 2 Pedro 3: 12; &laquo;Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el esp&iacute;ritu de persecuci&oacute;n revivir&aacute; tambi&eacute;n y el fuego de la persecuci&oacute;n volver&aacute; a encenderse&raquo; (El conflicto de los siglos, p&aacute;g. 52). &laquo;Todos los que quieren llevar una vida piadosa en uni&oacute;n con Cristo Jes&uacute;s sufrir&aacute;n persecuci&oacute;n&raquo; (2 Timoteo 3: 12, versi&oacute;n <em>Dios habla hoy<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No necesitamos especular acerca de cu&aacute;l ser&aacute; el &uacute;ltimo papa o el &uacute;ltimo presidente norteamericano. Aun los actuales pueden serlo si como pueblo decidimos aceptar la lluvia tard&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo y convertirnos en la &uacute;ltima generaci&oacute;n, la que d&eacute; la bienvenida a Jes&uacute;s en lugar de simplemente esperarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El m&eacute;todo divino para la terminaci&oacute;n de la obra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los fariseos preguntaron a Jes&uacute;s &laquo;cu&aacute;ndo hab&iacute;a de llegar el reino de Dios&raquo; (Lucas 17: 20), Jes&uacute;s les contest&oacute;: &laquo;El reino de Dios ya est&aacute; entre ustedes&raquo; (vers. 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo reino tiene un rey y s&uacute;bditos. All&iacute; donde hay un soberano y un grupo de personas que reconocen su se&ntilde;or&iacute;o hay un reino. De all&iacute; la respuesta de Jes&uacute;s. El <em>reino<\/em> de Dios ya estaba presente de manera inaugural, como una primicia, entre los hombres en la Palestina del siglo I dC desde el momento mismo del nacimiento de su Rey (v&eacute;ase S. Lucas 2: 11, n&oacute;tese la expresi&oacute;n &laquo;el Se&ntilde;or&raquo;, de reconocida connotaci&oacute;n mesi&aacute;nica y divina; S. Mateo 2: 1, 2, 11; S. Marcos 11: 1-10; etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes&uacute;s san&oacute; enfermos, pero exist&iacute;an en el mundo de entonces m&aacute;s enfermos que los sanados por &eacute;l; resucit&oacute; muertos, pero no vaci&oacute; los cementerios; dio de comer a los hambrientos, pero no erradic&oacute; el hambre. Sus milagros eran las primicias inaugurales del reino, una &laquo;muestra en miniatura&raquo; por as&iacute; decirlo, de lo que ocurrir&aacute; en ocasi&oacute;n de la consumaci&oacute;n final, apocal&iacute;ptica, de aquel reino (v&eacute;ase Apocalipsis 21: 1-5), cuando el Rey &laquo;aparecer&aacute; por segunda vez, sin relaci&oacute;n con el pecado, para salvar a los que le esperan&raquo; (Hebreos 9: 28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de Dios ya estaba presente en los d&iacute;as de Jes&uacute;s, pero entonces s&oacute;lo pod&iacute;a ser percibido espiritualmente (1 Corintios 2: 14). Jes&uacute;s dispuso que su cuerpo, la iglesia, fuera el escenario privilegiado de su poder y de su gracia para dar a conocer de esa manera su car&aacute;cter y su misi&oacute;n al mundo mediante el <em>testimonio<\/em> de una unidad, un amor y una alegr&iacute;a perfectos, de origen sobrenatural (Juan 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia ostensible de Jes&uacute;s &ndash;en la persona del Esp&iacute;ritu Santo&ndash; en los miembros del cuerpo (la iglesia) y en el cuerpo como un todo (G&aacute;latas 5: 22, 23) es el m&eacute;todo evangelizador divino por excelencia, la base de todo otro m&eacute;todo genuino y eficaz: &laquo;Yo en ellos y t&uacute; en m&iacute; para que sean perfectos en unidad&hellip; para que el mundo crea&raquo; (Juan 17: 21, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando vemos las multitudes que pueblan las grandes ciudades y que no conocen a su Salvador, tiende a invadirnos un sentimiento de impotencia, de frustraci&oacute;n. La poblaci&oacute;n mundial se multiplica a un ritmo vertiginoso mientras el crecimiento del remanente es proporcionalmente insignificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soluci&oacute;n no es multiplicar m&eacute;todos y esl&oacute;ganes, no es confiar en estructuras o celebridades, sino atender la orden dada por Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos cuando &eacute;stos se encontraban exactamente en la misma situaci&oacute;n de perplejidad que nosotros en vista de la comisi&oacute;n evang&eacute;lica: &laquo;No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero <em>recibir&eacute;is poder cuando haya venido sobre vosotros el Esp&iacute;ritu Santo, y me ser&eacute;is testigos&hellip; hasta lo &uacute;ltimo de la tierra<\/em>&raquo; (Hechos 1: 7, 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se necesita recibir lo que se tiene. Si la obra a&uacute;n no ha sido terminada no es por falta de buenos m&eacute;todos o porque a&uacute;n no es el tiempo. Lo que nos ha faltado es el Poder que proviene de lo alto, que est&aacute; todo el tiempo a nuestra disposici&oacute;n, que s&oacute;lo necesitamos pedir para recibir, ya que, como afirma el esp&iacute;ritu de profec&iacute;a, &laquo;toda orden de Dios es una habilitaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El milagro que necesitamos como pueblo tiene, como todo milagro, un 1% humano y un 99% divino (v&eacute;ase Josu&eacute; 3: 13, 15-17; Marcos 6: 38-44; etc.). Pero, como en todos los milagros registrados en las Escrituras, Dios espera ver el 1% humano para sumarle inmediatamente su 99%. En algunos casos ese 1% fueron cinco panes y dos peces para alimentar a una multitud. En otros casos consisti&oacute; en que los sacerdotes se pusieran a la cabeza del pueblo y se mojaran los pies para que el Jord&aacute;n se abriera en seco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Josu&eacute; 3: 5 contiene el m&eacute;todo divino infalible para terminar de proclamar el evangelio a un mundo que perece: &laquo;Santificaos (hoy), porque Jehov&aacute; har&aacute; <em>ma&ntilde;ana<\/em> maravillas entre vosotros&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;La gran obra de evangelizaci&oacute;n no terminar&aacute; con menor manifestaci&oacute;n del poder divino que la que se&ntilde;al&oacute; el principio de ella&hellip; Vendr&aacute;n siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de <em>santa consagraci&oacute;n<\/em>, y se apresurar&aacute;n de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicar&aacute;n el mensaje por toda la tierra. Se realizar&aacute;n milagros, los enfermos sanar&aacute;n y signos y prodigios seguir&aacute;n a los creyentes&hellip; Es as&iacute; como los habitantes de la tierra tendr&aacute;n que decidirse en pro o en contra de la verdad. El mensaje no ser&aacute; llevado adelante tanto con argumentos como <em>por medio de la convicci&oacute;n profunda inspirada por el Esp&iacute;ritu de Dios<\/em>&raquo; (El conflicto de los siglos, p&aacute;gs. 669, 670; el &eacute;nfasis de la cursiva no est&aacute; en el original).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje de paz. Quienquiera que <em>revele el amor de Cristo por la influencia inconsciente y silenciosa de una vida santa<\/em>; quienquiera que incite a los dem&aacute;s, por palabra o por hechos, a renunciar al pecado y entregarse a Dios, es un pacificador&hellip; <em>La fragancia de la vida y la belleza del car&aacute;cter revelan al mundo que son hijos de Dios. Sus semejantes reconocen que han estado con Jes&uacute;s<\/em>&hellip; &lsquo;El remanente de Jacob ser&aacute; en medio de muchos pueblos como el roc&iacute;o de Jehov&aacute;, como las lluvias sobre la hierba'&raquo; (<em>El discurso maestro de Jesucristo<\/em>, p. 28; la cursiva no aparece en el original).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Divino y humano al mismo tiempo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su sabidur&iacute;a, amor y generosidad infinitos, Dios ha dispuesto hasta aqu&iacute; no hacer nada sin la cooperaci&oacute;n humana, al menos en el contexto de la redenci&oacute;n de sus criaturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Podr&iacute;a Dios haber prescindido de profetas y ap&oacute;stoles al entregar su revelaci&oacute;n escrita, la Biblia? Ciertamente. De hecho, la s&iacute;ntesis m&aacute;s apretada de su car&aacute;cter y de su voluntad, los Diez Mandamientos, fue escrita por &eacute;l mismo en tablas de piedra, sin mediaci&oacute;n humana alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, decidi&oacute; correr el riesgo de que su mensaje resultara en cierto sentido y en alguna medida empobrecido al comunicarlo mediante seres humanos, en idiomas humanos, mediante expresiones humanas con tal de hacer al hombre part&iacute;cipe de transmitir a sus semejantes la voluntad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Hay en la Biblia evidencias del elemento humano presente en el proceso de inspiraci&oacute;n y revelaci&oacute;n? Por cierto que s&iacute;. En los salmos imprecatorios encontramos en tal sentido expresiones ciertamente inquietantes: &laquo;Babilonia&hellip; <em>dichoso el que tomare y estrellare tus ni&ntilde;os contra la pe&ntilde;a<\/em>&raquo; (Sal. 137: 8, 9; la cursiva es m&iacute;a).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qui&eacute;n dijo eso: Dios o el salmista? &iquest;El mismo Dios que m&aacute;s tarde dijo: &laquo;Dejad a los ni&ntilde;os venir a m&iacute; y no se impid&aacute;is porque de ellos es el reino de los cielos&raquo;?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia contiene incontables evidencias de su origen divino, sobrenatural (v&eacute;ase Isa. 46: 9, 10; Juan 13: 19: etc.); tambi&eacute;n contiene rastros de la humanidad de sus escritores. Esto no invalida su inspiraci&oacute;n (2 Timoteo 3: 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo ocurre con la Palabra hecha carne (G&aacute;l. 4: 4). Hubo en Cristo evidencias de su naturaleza humana (sed, hambre, cansancio, des&aacute;nimo, temor a la muerte, etc.); pero tambi&eacute;n las hubo de su naturaleza divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dicho acerca de la inspiraci&oacute;n y revelaci&oacute;n de la Biblia, y de la obra redentora realizada por medio de la persona divino-humana de Jes&uacute;s es v&aacute;lido respecto de la proclamaci&oacute;n del evangelio. Tambi&eacute;n esto es una tarea que Dios ha dispuesto realizar de manera coparticipativa con sus criaturas. En este sentido, el tiempo del regreso de Cristo a la tierra se encuentra divinamente condicionado a la respuesta de los seguidores de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Motivaciones correctas versus incentivos espurios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Es posible hacer cosas malas con una buena motivaci&oacute;n? Nadie estaba tan convencido de que hac&iacute;a un gran servicio a Dios y a la iglesia persiguiendo a los cristianos como Saulo (v&eacute;ase Hechos 9: 1, 2; 1 Cor. 15: 9; G&aacute;l. 1: 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estaba haciendo cosas malas con una buena motivaci&oacute;n, pero para Dios el fin no justifica los medios. Para &eacute;l no hay mentiras &laquo;blancas&raquo; o &laquo;piadosas&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Es posible hacer cosas buenas con una mala motivaci&oacute;n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desgraciadamente s&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible obedecer las leyes por miedo al castigo y no por amor a la justicia (Rom. 13: 4-6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible devolver el diezmo por inter&eacute;s en las bendiciones resultantes (v&eacute;ase Marcos 10: 17) o por miedo a las presuntas maldiciones resultantes (v&eacute;ase 2 Cor. 9: 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible participar de la recolecci&oacute;n anual con celo intenso s&oacute;lo para que nuestro nombre sea mencionado desde el p&uacute;lpito como el del &laquo;campe&oacute;n de este a&ntilde;o&raquo;, &laquo;para ser alabado por los hombres&raquo; (Mateo 6: 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible pedir como junta de nombramientos que Dios dirija todas las decisiones, y luego &ndash;o antes&ndash; ponernos de acuerdo entre varios para que resulte electo tal o cual hermano &laquo;por el bien de la iglesia&raquo;. Aun los pastores podr&iacute;amos, como directores o consejeros de esa junta, hacer votaciones tentativas y luego presionar psicol&oacute;gicamente a los que tienen voz y voto para que se inclinen por un candidato y no por otro (v&eacute;ase Oseas 8: 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible inclusive hacer obra misionera y esforzarse en llevar personas a los pies de Jes&uacute;s para ganar una proyectora de diapositivas, un viaje a alg&uacute;n encuentro de ganadores de almas, para que nuestra foto aparezca en la Revista Adventista, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta es posible predicar el evangelio &laquo;por envidia y contienda&hellip; por contenci&oacute;n, no sinceramente, pensando a&ntilde;adir aflicci&oacute;n&hellip; por vanagloria&raquo; (Fil. 1: 15, 16; 2: 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta que debemos hacernos, pues, no es &laquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo para que vuelva Jes&uacute;s?&raquo;&ndash;si es que estoy haciendo algo&ndash;, sino: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo lo que hago?&raquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ra&iacute;z misma de todo lo que hacemos o dejamos de hacer existe una de tres motivaciones: inter&eacute;s, miedo o amor. Dos de ellas son espurias, de origen diab&oacute;lico. Una sola es de origen divino (1 Juan 4: 8; v&eacute;ase <em>El Deseado de todas las gentes<\/em>, p. 11). S&oacute;lo el amor es aceptable a los ojos de Dios (v&eacute;ase 1 Corintios 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al C&eacute;sar le da lo mismo que usted y yo cumplamos las disposiciones de la ley de tr&aacute;nsito sea cual fuere nuestra motivaci&oacute;n. Pero a Dios no. A &eacute;l le interesa tanto la conducta externa como las fuentes ocultas de la conducta, los motivos (v&eacute;ase Mat. 5: 22, 27, 28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios lee el coraz&oacute;n (1 Sam. 16: 7). La <em>&uacute;nica motivaci&oacute;n<\/em> de origen divino y que Dios aprueba detr&aacute;s de lo que hacemos o evitamos, decimos o callamos, se llama amor, no de origen humano (simpat&iacute;a, compatibilidad, amistad, etc.), sino AMOR con may&uacute;scula, de origen Divino, sobrenatural, un don: el primero de los frutos del Esp&iacute;ritu Santo (G&aacute;l. 5: 22). Y si el orden en que aparecen tiene algo que ver con el grado de importancia que existe entre ellos, es el fruto m&aacute;s importante (v&eacute;ase 1 Cor. 13: 8-10, 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante siglos, los predicadores de la iglesia medieval se las ingeniaron para tener concurridas sus iglesias a costa de mantener vivos delante de sus oyentes los fuegos eternos de la condenaci&oacute;n infernal, las s&aacute;dicas torturas del purgatorio y las maldiciones de todo tipo que Dios presuntamente har&iacute;a caer sobre los infieles e inconstantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces hemos cedido a la tentaci&oacute;n de predicar acerca del Apocalipsis dando preeminencia al humo y al azufre, a las plagas y al lago de fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta estrategia, adem&aacute;s de inaceptable para Dios, s&oacute;lo ha logrado uno de dos resultados: llenar las iglesias de gente que teme el regreso de Cristo, o espantar a quienes ya tienen bastante con sus propios temores seculares y no quieren m&aacute;s de lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El miedo lleva impl&iacute;cito su propio umbral de saturaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; del cual la gente se vuelve inmune al temor. Tal el caso de algunos fumadores (&laquo;De algo hay que morir&raquo;) y de muchos promiscuos empedernidos que, contra toda advertencia o propaganda atemorizante acerca del SIDA, se entregan al vicio desatendiendo aun las normas preventivas m&aacute;s elementales. La muerte ya no les asusta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierto grado de temor motiva (aprobar ex&aacute;menes, obtener buenas notas, &laquo;el hombre es bueno pero si se lo vigila es mejor&raquo;), pero cuando el temor se convierte en p&aacute;nico, inmoviliza, postra, a quien lo padece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La famosa poes&iacute;a de Sor Juana In&eacute;s de la Cruz ilustra magistralmente la &uacute;nica motivaci&oacute;n que dar&aacute; eficacia y sentido a la proclamaci&oacute;n del evangelio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;No me mueve, mi Dios, para quererte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el cielo que me tienes prometido,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ni el infierno tan temido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; para dejar por eso de ofenderte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p><p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T&uacute; me mueves, Se&ntilde;or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mu&eacute;veme verte clavado en esa cruz y escarnecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mu&eacute;veme ver tu cuerpo tan herido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mu&eacute;venme las angustias de tu muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p><p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mu&eacute;veme, en fin, TU AMOR, de tal manera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que aunque no hubiera cielo yo te amara<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aunque no hubiera infierno te temiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p><p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me tienes que dar porque te quiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque si cuanto espero no esperara,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; lo mismo que te quiero te quisiera&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p><p style=\"text-align: justify;\">No se trata de predicar para ganar el cielo o para tener &laquo;estrellas en nuestra corona&raquo; (el inter&eacute;s ego&iacute;sta como motivaci&oacute;n), ni en hacerlo &laquo;para que la sangre de las personas no sea puesta en nuestra cuenta&raquo; (la motivaci&oacute;n del miedo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios espera que compartamos con los dem&aacute;s las buenas noticias del Evangelio por amor a los que perecen en el error y el pecado, por el gozo supremo que ello produce en nosotros, porque no soportamos estar separados de Jes&uacute;s ni un d&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo compara este mundo que se desgarra bajo el peso del pecado y de sus consecuencias con una parturienta que se debate por dar a luz (v&eacute;ase Rom. 8: 23). Me pregunto qu&eacute; dir&iacute;a &eacute;l si fuera testigo de la condici&oacute;n actual del mundo, casi veinte siglos despu&eacute;s de aquellas palabras suyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Hijo de Dios &laquo;recorr&iacute;a todas las ciudades y aldeas, ense&ntilde;ando&hellip; y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo&hellip; al ver las multitudes, <em>tuvo compasi&oacute;n de ellas<\/em>; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor&raquo; (Mat. 9: 35-38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta muy significativo que en tal circunstancia no dijera a sus disc&iacute;pulos algo as&iacute; como: &laquo;No queda otro remedio que esperar hasta que llegue el d&iacute;a y la hora&raquo;. Por el contrario, les dijo: &laquo;A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Se&ntilde;or de la mies, que env&iacute;e obreros a su mies&raquo;. En ese incidente se destacan por lo menos dos cosas. Primero, el tema de la compasi&oacute;n para con los sufrientes como motivaci&oacute;n de la proclamaci&oacute;n te&oacute;rico-pr&aacute;ctica del evangelio. Segundo, como en Mateo 24: 14 y 2 Pedro 3: 19, nuevamente la pelota es devuelta por Dios al lado humano de la cancha. La demora en la cosecha no radica en que la mies no est&eacute; en saz&oacute;n, sino en la falta de obreros. La clave para la supresi&oacute;n definitiva del pecado y sus consecuencias reside en la cooperaci&oacute;n divino-humana. Falta que el elemento humano se decida por fin a hacer su parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensador cristiano Carlos Bazarra dice en una de sus obras; &laquo;Nunca he visto morir a un ni&ntilde;o. Tiene que ser terrible. Dicen que cada d&iacute;a mueren de hambre diez mil ni&ntilde;os. Diez mil esperanzas frustradas, llanto y dolor de muchas madres inconsolables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Los datos estad&iacute;sticos resultan demasiado fr&iacute;os y no sirven para descubrir el drama de un solo coraz&oacute;n materno. Cien mil muchachitos al a&ntilde;o quedan ciegos por falta de vitamina A. Con las manos extendidas, para no tropezar, seguir&aacute;n su oscuro camino mientras nosotros nos recreamos ante la televisi&oacute;n de color con los anuncios de no s&eacute; cu&aacute;ntos productos vitaminizados que unos beb&eacute;s rollizos y sonrientes saborean felices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Mueren al a&ntilde;o, tambi&eacute;n por hambre, cuarenta millones de personas. Lo dicen las encuestas, los libros cient&iacute;ficos. Pero nosotros no los vemos&raquo;.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a ello podr&iacute;an sumarse las legiones de desahuciados oncol&oacute;gicos que pueblan los hospitales aferr&aacute;ndose desesperadamente de cada gir&oacute;n de vida hasta rendirse y dejar su lugar a otros en condiciones semejantes. Las tragedias de quienes venden una c&oacute;rnea o un ri&ntilde;&oacute;n para sobrevivir, la prostituci&oacute;n infantil, quienes resultan degradados hasta lo inimaginable en el submundo carcelario; etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Cu&aacute;nto te duele y me duele todo eso? &iquest;Lo suficiente como para compadecernos, como para comprometernos en la tarea concreta de expandir y promover las primicias inaugurales del reino? &iquest;Lo suficiente como para anunciar &ndash;fundamentalmente por medio del testimonio de una vida santificada&ndash; la potencial consumaci&oacute;n de ese reino, diferida innecesariamente y al mismo tiempo inminente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo el di&aacute;logo que sostuve en cierta ocasi&oacute;n con una hermana de iglesia que estaba atravesando uno de esos &laquo;valles de sombra de muerte&raquo; que a veces nos toca transitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;&iquest;Por qu&eacute; no viene Jes&uacute;s de una vez y termina con tanto sufrimiento como el que hay en el mundo?&raquo;, fue su pregunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, m&aacute;s preocupado por salvar el honor de Dios que por consolarla, cre&iacute; estar pronunciando una genialidad cuando le dije: &laquo;Tal vez porque usted a&uacute;n no est&aacute; en condiciones y &eacute;l no quiere que pierda la vida eterna&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su sorprendente r&eacute;plica fue para m&iacute; una s&uacute;bita revelaci&oacute;n de cu&aacute;n mezquino e individualista hab&iacute;a sido mi argumento: &laquo;Aunque yo perezca, que vuelva por los que han de salvarse y para poner fin de una vez y para siempre al pecado y sus consecuencias&raquo;, dijo ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;El gran conflicto ha terminado. Ya no hay m&aacute;s pecado ni pecadores, Todo el universo est&aacute; purificado. La misma pulsaci&oacute;n de armon&iacute;a y de gozo late en toda la creaci&oacute;n. De Aquel que todo lo cre&oacute; manan vida, luz y contentamiento por toda la extensi&oacute;n del espacio infinito. Desde el &aacute;tomo m&aacute;s imperceptible hasta el mundo m&aacute;s vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin m&aacute;cula y en j&uacute;bilo perfecto, que Dios es amor&raquo; (<em>El conflicto de los siglos<\/em>, p. 737).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&laquo;Vi un cielo nuevo y una tierra nueva&hellip; Enjugar&aacute; Dios toda l&aacute;grima de los ojos de ellos; y ya no habr&aacute; muerte, ni habr&aacute; m&aacute;s llanto, ni clamor, ni dolor&raquo; (Apoc. 21: 1, 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Cu&aacute;ndo ser&aacute;n estas cosas? &iquest;Cu&aacute;nto a&uacute;n faltar&aacute;? La respuesta depende de ti y de m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]V&eacute;ase la secci&oacute;n El esp&iacute;ritu de profec&iacute;a acerca del d&iacute;a y la hora<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]A diferencia de la versi&oacute;n Reina-Valera, que traduce el vers&iacute;culo 12: &laquo;esperando y apresur&aacute;ndo<em>os<\/em> para la venida del d&iacute;a de Dios&raquo;, otras excelentes versiones traducen &laquo;esperando y acelerando la venida del D&iacute;a de Dios&raquo; (<em>Biblia de Jerusal&eacute;n<\/em>); &laquo;Esperen la llegada del d&iacute;a de Dios y hagan lo posible por apresurarla&raquo; (versi&oacute;n <em>Dios habla hoy<\/em>), lo cual armoniza con el car&aacute;cter transitivo del verbo griego presente en el original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]V&eacute;anse al respecto los dos trabajos de investigaci&oacute;n del te&oacute;logo adventista australiano Louis F. Were, titulados <em>El prop&oacute;sito moral de la profec&iacute;a<\/em> y <em>Los reyes que vienen de oriente<\/em> (Villa Libertador San Mart&iacute;n. Ediciones C.A.P., sin fecha), escritos a fines de la d&eacute;cada del cuarenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]Casi regularmente llegan hasta nosotros las noticias de creyentes adventistas que, en diferentes partes del mundo, inclusive en Sudam&eacute;rica, se aislan de la sociedad y se recluyen en lugares deshabitados a la espera del regreso inminente de Cristo como resultado de sus c&aacute;lculos prof&eacute;ticos especulativos. Uno de los casos m&aacute;s recientes ocurri&oacute; en 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]Las citas que transcribo a continuaci&oacute;n han sido tomadas de la compilaci&oacute;n realizada por el profesor Roberto Pereyra y editada en noviembre de 1981 en el Colegio Adventista del Plata (hoy Universidad Adventista del Plata) con el t&iacute;tulo &laquo;La se&ntilde;al no cumplida&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]Cada conflicto pol&iacute;tico-militar desatado particularmente en el Medio Oriente &ndash;pero tambi&eacute;n en cualquier otra parte&ndash; ha incitado, y lo sigue haciendo, la imaginaci&oacute;n de muchos que insisten en literalizar profec&iacute;as eminentemente espirituales (caso del Armaged&oacute;n de Apocalipsis 16: 12, 16) o en reaplicar profec&iacute;as a&uacute;n no cumplidas o cumplidas en el pasado a naciones modernas (caso de la guerra entre Ir&aacute;n e Irak, y del conflicto del Golfo P&eacute;rsico).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Bazarra, Carlos. <em>&iquest;Qu&eacute; es la teolog&iacute;a&hellip;?<\/em> Buenos Aires, Ediciones Paulinas, 1985, p. 67.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge se siente orgulloso de ser lo que &eacute;l mismo llama &laquo;un adventista de cuna y de cuarta generaci&oacute;n&raquo;, o, como lo dir&iacute;a Pablo: &laquo;circuncidado al octavo d&iacute;a, del linaje de Israel&hellip; hebreo de hebreos&raquo; (Fil. 3: 5). Para el pastor de Jorge, siempre fue un misterio la renuencia de &eacute;ste a involucrarse en cualquier&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1172,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1546","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mision"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Jorge se siente orgulloso de ser lo que &eacute;l mismo llama &laquo;un adventista de cuna y de cuarta generaci&oacute;n&raquo;, o, como lo dir&iacute;a Pablo: &laquo;circuncidado al octavo d&iacute;a, del linaje de Israel&hellip; hebreo de hebreos&raquo; (Fil. 3: 5). Para el pastor de Jorge, siempre fue un misterio la renuencia de &eacute;ste a involucrarse en cualquier...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Pastor Adventista\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/pastoradv\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-06-08T11:59:40+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Asociaci\u00f3n Ministerial\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Asociaci\u00f3n Ministerial\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"35 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\"},\"author\":{\"name\":\"Asociaci\u00f3n Ministerial\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705\"},\"headline\":\"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera?\",\"datePublished\":\"2016-06-08T11:59:40+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\"},\"wordCount\":7003,\"commentCount\":1,\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg\",\"articleSection\":[\"Misi\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\",\"url\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\",\"name\":\"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg\",\"datePublished\":\"2016-06-08T11:59:40+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg\",\"width\":800,\"height\":500},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera?\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/\",\"name\":\"Pastor Adventista\",\"description\":\"Site del Pastor | Iglesia Adventista del S\u00e9ptimo D\u00eda\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705\",\"name\":\"Asociaci\u00f3n Ministerial\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0fddd0154d1f535e92b122441494ba8e2edb8e724c89c93e17e0b23b366f8590?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0fddd0154d1f535e92b122441494ba8e2edb8e724c89c93e17e0b23b366f8590?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Asociaci\u00f3n Ministerial\"},\"sameAs\":[\"http:\/\/pastor.adventistas.org\/\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista","og_description":"Jorge se siente orgulloso de ser lo que &eacute;l mismo llama &laquo;un adventista de cuna y de cuarta generaci&oacute;n&raquo;, o, como lo dir&iacute;a Pablo: &laquo;circuncidado al octavo d&iacute;a, del linaje de Israel&hellip; hebreo de hebreos&raquo; (Fil. 3: 5). Para el pastor de Jorge, siempre fue un misterio la renuencia de &eacute;ste a involucrarse en cualquier...","og_url":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/","og_site_name":"Pastor Adventista","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/pastoradv","article_published_time":"2016-06-08T11:59:40+00:00","og_image":[{"width":800,"height":500,"url":"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Asociaci\u00f3n Ministerial","twitter_misc":{"Escrito por":"Asociaci\u00f3n Ministerial","Tiempo de lectura":"35 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/"},"author":{"name":"Asociaci\u00f3n Ministerial","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705"},"headline":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera?","datePublished":"2016-06-08T11:59:40+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/"},"wordCount":7003,"commentCount":1,"image":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg","articleSection":["Misi\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/","url":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/","name":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera? - Pastor Adventista","isPartOf":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg","datePublished":"2016-06-08T11:59:40+00:00","author":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#primaryimage","url":"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg","contentUrl":"https:\/\/files.adventistas.org\/pastor.adventistas.org\/es\/2015\/11\/templo-c%C3%A9u-trono-Deus.jpg","width":800,"height":500},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-esperanza-bienaventurada-solo-esperar-demora-o-inminencia-apresuramiento-o-espera\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La Esperanza Bienaventurada: \u00bfS\u00f3lo Esperar? \u00bfDemora o Inminencia? \u00bfApresuramiento o Espera?"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#website","url":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/","name":"Pastor Adventista","description":"Site del Pastor | Iglesia Adventista del S\u00e9ptimo D\u00eda","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/b62975631befbf27a50ed5a16aaa9705","name":"Asociaci\u00f3n Ministerial","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0fddd0154d1f535e92b122441494ba8e2edb8e724c89c93e17e0b23b366f8590?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0fddd0154d1f535e92b122441494ba8e2edb8e724c89c93e17e0b23b366f8590?s=96&d=mm&r=g","caption":"Asociaci\u00f3n Ministerial"},"sameAs":["http:\/\/pastor.adventistas.org\/"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1546"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1547,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1546\/revisions\/1547"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1172"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}