{"id":1567,"date":"2016-06-27T07:00:43","date_gmt":"2016-06-27T07:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1567"},"modified":"2018-02-15T12:55:43","modified_gmt":"2018-02-15T12:55:43","slug":"aprendiendo-del-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/aprendiendo-del-pasado\/","title":{"rendered":"Aprendiendo del pasado"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p style=\"text-align: justify;\">Principios del Santuario y de la experiencia israelita que contribuyen al &eacute;xito de la iglesia en nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el antiguo Israel, el Santuario era la sede desde la cual el Se&ntilde;or gobernaba la vida y la adoraci&oacute;n israelita. Las formas en las que Dios se relacionaba con su pueblo all&iacute; nos ense&ntilde;an principios duraderos para el &eacute;xito que son aplicables a la iglesia hoy, mientras &eacute;l la gu&iacute;a, unifica y capacita para revelarlo al mundo. A continuaci&oacute;n aparecen algunos de esos principios:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Haga de dios el centro unificador de su comunidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra cultura se revela en independencia personal. Discursos desde todas direcciones refuerzan lo que ya sabemos: somos el centro del universo y nuestros deseos gobiernan. Por otro lado, N&uacute;meros cap&iacute;tulo 2 no concuerda con esta visi&oacute;n egoc&eacute;ntrica del mundo. En el campamento israelita, el Se&ntilde;or demostr&oacute; el &uacute;nico lugar apropiado para el Alt&iacute;simo: el centro. El campamento del desierto formaba una figura cuadrada, con el Tabern&aacute;culo de la presencia divina en el centro. &Eacute;l era la fuente de fuerza. El pueblo de Dios no era hijo del destino, sino una comunidad bajo su cuidado, con cada persona y cada grupo comprometidos con &eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el centro de la vida y de la adoraci&oacute;n israelita estaba el fuego santo. La religi&oacute;n del pueblo de Dios no era como la asociaci&oacute;n en un club social, un partido pol&iacute;tico o un sistema de dogmas; era un constante encuentro con lo divino. Para la continuidad de esa experiencia, el &ldquo;fuego del altar&rdquo; ten&iacute;a que brillar (Lev. 6:8-13). Cualquier otro brillo era rechazado. La respuesta de Dios al fuego extra&ntilde;o de Nadab y Abi&uacute; (Lev. 10:1, 2) mostr&oacute; lo que piensa respecto de la actitud de que se coloque al hombre en su lugar, como centro del culto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en los tiempos del Antiguo Testamento, los ministros de Dios del siglo XXI deben conservar la llama de las ense&ntilde;anzas del Se&ntilde;or, no resplandores de fuego o chispas de doctrinas propias. A semejanza de una antorcha ol&iacute;mpica, el fuego del evangelio de Dios debe ser diseminado por el mundo, de todas formas, a partir de la fuente sagrada y eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alabe a Dios a la manera de &eacute;l<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro de Lev&iacute;tico, Dios instruy&oacute; a los israelitas acerca de c&oacute;mo aproximarse a &eacute;l en alabanza en el Santuario. Dado que Dios es superior, &eacute;l controla el protocolo de interacci&oacute;n. A diferencia de los vegetales de Ca&iacute;n y del becerro de oro de los israelitas, nuestro culto debe aproximarnos a Dios de acuerdo con sus principios, de manera que a &eacute;l le agrade lo que le ofrendamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principios divinos de adoraci&oacute;n permiten una tremenda variedad. La &ldquo;alabanza alegre&rdquo; del salmista (Sal. 95:1, 2; 98:4-6) es tan leg&iacute;tima como el silencio de Habacuc (Hab. 2:20). Pero, usurpar prerrogativas divinas, dejar de exaltar a Dios como el centro de nuestra adoraci&oacute;n o representar- lo mal, violando las instrucciones de pr&aacute;ctica religiosa que &eacute;l especific&oacute;, se constituye en un problema serio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, despu&eacute;s de la victoria, divinamente provista, de Gede&oacute;n, &eacute;l hizo un efod dorado, que era un atav&iacute;o usado por sacerdotes (Juec. 8:27; &Eacute;xo. 28:6-14). No mucho despu&eacute;s, ese desautorizado instrumento de culto se convirti&oacute; en objeto de alabanza, un &iacute;dolo: el medio suplant&oacute; al mensaje. Una vez que las personas se focalizan en el instrumento m&aacute;s que en Dios, pierden la se&ntilde;al de &eacute;l, y es f&aacute;cil establecer dioses y volverse a Baal (Juec. 8:33, 34). &iquest;Qu&eacute; sucede cuando edificios, liturgia, m&uacute;sica y cantores, sermones y ministros del evangelio se convierten en el centro de atenci&oacute;n? Todo eso puede ser maravilloso y leg&iacute;timo en s&iacute; mismo, testificando la cualidad de lo que honran. Dios es el fundador de la fina est&eacute;tica. De acuerdo con el libro de &Eacute;xodo, fue &eacute;l quien dirigi&oacute; a los israelitas para que elaboraran vestiduras sacerdotales distintivas y un magnificente Tabern&aacute;culo para Rituales impresionantes (&Eacute;xo. 50:5-21). Pero &iquest;c&oacute;mo hacer para que la infraestructura y los procedimientos de nuestro culto modelen las actitudes en direcci&oacute;n a Dios, que debe ser el centro? La verdadera adoraci&oacute;n es como el ministerio de Juan el Bautista: en las palabras del Precursor: &ldquo;Es necesario que &eacute;l crezca, pero que yo meng&uuml;e&rdquo; (Juan 3:30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Siga<\/strong> <strong>la direcci&oacute;n de Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que los israelitas, en el desierto, tuvieran la presencia de Dios, ten&iacute;an que andar con &eacute;l. Eso no significaba retrasarse para venerar el lugar donde &eacute;l pasaba ni adelantarse para llegar adonde &eacute;l estaba. Lo importante era saber d&oacute;nde estaba la nube y seguirla (N&uacute;m. 9:17-22; 10:11-13). El liderazgo de Dios requiere prontitud para moverse en cualquier momento o esperar hasta que &eacute;l muestre otra direcci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es que la direcci&oacute;n divina sea un atajo para no tomar riesgos. &ldquo;En verdad, Dios quiere que desarrollamos buen juicio, y no existe modo de desarrollarlo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">aparte de un proceso que incluye elecciones y riesgos&rdquo;. Por lo tanto, su direcci&oacute;n sirve como un GPS (Sistema de Posicionamiento Global), un punto de referencia din&aacute;mico y una estructura para cruzar los desaf&iacute;os del camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se&ntilde;or sencillamente no da a su pueblo un mapa detallado de su &ldquo;itinerario&rdquo;; &eacute;l mismo es el mapa. Al tenerlo siempre en vista, podemos saber hacia d&oacute;nde Dios est&aacute; guiando, y seguirlo. Aun cuando no tengamos una nube para seguir, podemos discernir su voluntad a trav&eacute;s de una combinaci&oacute;n de avenidas, tales como su Esp&iacute;ritu, nuestra conciencia, la Biblia, la Providencia y el equilibrado consejo de creyentes maduros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Coopere<\/strong> <strong>c<\/strong><strong>on<\/strong> <strong>Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El censo y la organizaci&oacute;n de N&uacute;meros 1 y 2 fueron pasos importantes para transformar a un bando de esclavos en un ej&eacute;rcito disciplinado, concentrado y conquistador. Desde las inmediaciones del Santuario hasta el centro del campo de guerra, todo individuo estaba en su puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios provey&oacute; todo orden, eficiencia y poder que los israelitas necesitaban, y a &eacute;l deb&iacute;a adjudicarse la gloria por las victorias. A pesar de ello, Dios no har&iacute;a por ellos lo que pod&iacute;an y deb&iacute;an hacer por s&iacute; mismos. Cana&aacute;n era su promesa para ellos, pero solamente podr&iacute;an recibirla si avanzaban y la conquistaban. Cuando avanzaban, necesitaban cuidadosa estrategia y precisa ejecuci&oacute;n de los planes, para conquistar ciudades. Hoy, al igual que en Jeric&oacute; y Hai (Jos. 6-8), la confianza en los n&uacute;meros puede generar arrogancia negligente, pero la victoria solo viene por medio de la cooperaci&oacute;n con el Se&ntilde;or, que capacita plenamente a sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong><strong>al<\/strong><strong>ore<\/strong> <strong>tod<\/strong><strong>a<\/strong> <strong>c<\/strong><strong>ontri<\/strong><strong>buci&oacute;n<\/strong> <strong>al trabajo de Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el antiguo Santuario israelita, los levitas hac&iacute;an lo que parec&iacute;a ser trabajo servil: manutenci&oacute;n, vigilancia, acarreo, embalaje (N&uacute;m. 3-4). Pero, todo eso era honroso e importante, porque era para el divino Rey. De igual modo, las tareas menores y m&aacute;s insignificantes que contribuyen a la obra de Dios hoy, son importantes: limpiar el templo, cambiar l&aacute;mparas, preparar alimentos para un encuentro social, visitar enfermos, ense&ntilde;ar un c&aacute;ntico a un ni&ntilde;o, animar a un vecino y dem&aacute;s cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como los levitas eran separados para tareas en beneficio de los sacerdotes y de la comunidad (N&uacute;m. 3:6, 7; 8:5-22), los di&aacute;conos fueron separados para servir a la comunidad cristiana, realizando tareas administrativas de manera que los ap&oacute;stoles pudiesen quedar libres para el liderazgo espiritual (Hech. 6:1-6), dedic&aacute;ndose &ldquo;a la oraci&oacute;n y al ministerio de la Palabra&rdquo;. Dado que la dedicaci&oacute;n de los levitas incluye imposici&oacute;n de manos sobre ellos ante el Se&ntilde;or (N&uacute;m. 8:10, 13), cuando los cristianos escogieron a los di&aacute;conos, los &ldquo;presentaron ante los ap&oacute;stoles, quienes, orando, les impusieron las manos&rdquo; (Hech. 6:6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A semejanza de los d&iacute;as apost&oacute;licos, los problemas administrativos y sociales pueden robar la energ&iacute;a y el tiempo del pastor, dej&aacute;ndole poco espacio para el liderazgo espiritual. &iquest;Por qu&eacute; no regresar a la soluci&oacute;n cristiana primitiva, valorando el trabajo de los di&aacute;conos? Ellos eran administradores y gerenciadores de conflictos sociales, no sencillamente porteros. As&iacute;, ellos liberan a los l&iacute;deres para su tarea espiritual, lo que contribuye al crecimiento explosivo de la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Toqu<\/strong><strong>e<\/strong> <strong>a los necesitados<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lev&iacute;tico 11:29 al 38 enumera ocho reptiles e insectos, incluyendo algunas clases de lagartos, y describe c&oacute;mo sus osamentas contaminan los objetos. El vers&iacute;culo 36 dice: &ldquo;Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas ser&aacute;n limpias&rdquo;. Una fuente de pureza no puede convertirse en impura. Ese principio explica c&oacute;mo Jes&uacute;s toc&oacute; a los leprosos y a la mujer con hemorragia, para curarlos, sin contaminarse (Mat. 8:2, 3; Mar. 5:25-34; Luc. 8:43-48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun cuando Dios sea la fuente suprema de pureza y de vida, Cristo hace de sus seguidores una fuente secundaria. Dijo &eacute;l: &ldquo;El que cree en m&iacute;, como dice la Escritura, de su interior correr&aacute;n r&iacute;os de agua viva&rdquo; (Juan 7:38). As&iacute;, sus disc&iacute;pulos hicieron milagros de curaci&oacute;n y de liberaci&oacute;n semejantes a los de &eacute;l (Mat. 10:1, 8; Luc. 10:9, 17; Hech. 3:1-10; 9:36-42; 16:16-18; 19:11, 12). Cuando el pueblo de Dios se convierte en fuente de su pureza y salud para el mundo, no necesita preocuparse por la contaminaci&oacute;n al atender a los necesitados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Moti<\/strong><strong>ve<\/strong> <strong>al pueblo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al inicio de la historia de Israel como naci&oacute;n independiente, Dios emple&oacute; algunas estrategias para transformar a su pueblo en un equipo vencedor. Primeramente, se mostr&oacute; como un vencedor. Al derrotar a los egipcios (&Eacute;xo. 7-14)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el Se&ntilde;or mostr&oacute; a los israelitas que, estando ellos en su equipo, ellos tambi&eacute;n ser&iacute;an vencedores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav&eacute;s de elementos pr&aacute;cticos, tales como la alimentaci&oacute;n, el agua y la seguridad f&iacute;sica, Dios enfatiz&oacute; el principio fundamental de que la victoria depende de la confianza en &eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se&ntilde;or prob&oacute; a su pueblo en lecciones b&aacute;sicas, al darle la oportunidad de demostrar lo que hab&iacute;a aprendido (&Eacute;xo. 15:25). Cuando los israelitas fracasaban en una prueba, Dios la repet&iacute;a hasta que eran aprobados. As&iacute;, ellos se quedaron sin agua en Mara (&Eacute;xo. 15:23), en Refidim (&Eacute;xo. 17:1), en Cades (N&uacute;m. 20:2) y camino al Mar Rojo, al rodear Edom (N&uacute;m. 21:5). Cada vez, ellos murmuraron, incr&eacute;dulos. Finalmente, en Beer, ellos confiaron en el Se&ntilde;or (N&uacute;m. 21:16- 18). En Cades, intentaron conquistar Cana&aacute;n independientemente de Dios, y fueron derrotados en Horma (N&uacute;m. 14). D&eacute;cadas despu&eacute;s, aprendieron a depender de Dios, y vencieron (N&uacute;m. 21:1-3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Delegue responsabilidades<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dwight Moody comprendi&oacute; el valor de delegar tareas. &Eacute;l dijo: &ldquo;Prefiero tener diez hombres para hacer un trabajo, en lugar de hacer el trabajo de diez hombres&rdquo;. Dios deleg&oacute; a Mois&eacute;s la responsabilidad de conducir una naci&oacute;n; y Mois&eacute;s aprendi&oacute; a delegar. Jetro lo encontr&oacute; intentando hacer el trabajo de diez hombres, y le aconsej&oacute; se&ntilde;alar l&iacute;deres auxiliares (&Eacute;xo. 18:13- 26). El Se&ntilde;or tambi&eacute;n lo vio abrumado por la carga de liderar al pueblo y lo instruy&oacute; para que escogiera setenta ancianos (N&uacute;m. 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Theodore Roosevelt declar&oacute;: &ldquo;El mejor ejecutivo es el que tiene sentido com&uacute;n para escoger buenos individuos con el fin de hacer lo que debe ser hecho y cuidarse de no entrometerse mientras ellos trabajan&rdquo;. Eso fue lo que hizo Mois&eacute;s. Cuando designaba una tarea, delegaba la autoridad necesaria para cumplirla. No se quedaba fisgoneando ni interfiriendo a sus subordinados, sino que esperaba y requer&iacute;a que las tareas fueran realizadas correctamente, para la seguridad de la misi&oacute;n de Dios y de Israel (Lev. 10:16- 18; N&uacute;m. 31:14-18). El estilo de liderazgo de Dios, a trav&eacute;s de Mois&eacute;s, nos ense&ntilde;a que, en nuestro viaje a la Tierra Prometida, no necesitamos cargar solos con toda la tarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ense&ntilde;e con sabidur&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En N&uacute;meros 9:1 al 14, encontramos operando algunos aspectos del car&aacute;cter de Dios. Primeramente, &eacute;l record&oacute; a los israelitas la llegada de la Pascua. En segundo lugar, fue flexible en su requerimiento con respecto a observar la fiesta, al ajustar el calendario religioso a los que estaban en dificultades por causa de la impureza inevitable. En tercer lugar, fue generoso y prudente, yendo m&aacute;s all&aacute; de la necesidad inmediata, al proveer para que los que estuvieran en largos viajes pudiesen celebrar la Pascua en una fecha posterior. En cuarto lugar, Dios fue previsor, al establecer reglas en respuesta a cuestiones semejantes en el futuro. En quinto lugar, no era susceptible de manipulaciones, pero consider&oacute; las excepciones aplicadas solo para los que realmente lo necesitaban. Finalmente, permiti&oacute; que los que no eran israelitas tambi&eacute;n participaran, siempre que siguieran las mismas reglas que los dem&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se&ntilde;or es un maestro sabio y equilibrado. Es considerado, y reconoce las debilidades y las circunstancias desafiantes de sus &ldquo;alumnos&rdquo;. Es razonable y justo, pero firme con respecto a establecer l&iacute;mites en su itinerario de ense&ntilde;anzas. Anticipa eventuales problemas y luego los aborda. Finalmente, permite que &ldquo;auditores&rdquo; verifiquen si la clase se toma las cosas en serio y no se descarrila en el mal comportamiento. En N&uacute;meros 9, aprendemos acerca del estilo efectivo de ense&ntilde;anza de Dios, que tiende a animar a los &ldquo;alumnos&rdquo; a permanecer comprometidos con &eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea donde fuere que trabajemos, ense&ntilde;ando, ministrando, administrando, relacion&aacute;ndonos con familiares, amigos o colaboradores, confraternizando, debemos seguir el modelo divino. &iquest;Somos atentos, flexibles, razonables, justos, pacientes, prudentes, generosos, organizados, previsores y firmes como lo es Dios? &iquest;Estamos listos para dar una segunda oportunidad, as&iacute; como &eacute;l extendi&oacute; la oportunidad de redenci&oacute;n, simbolizada por la Pascua, a aquellos cuyas circunstancias de vida los colocaron lejos del hogar (Luc. 15:11-24)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Anime y proteja<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Biblia, el Se&ntilde;or es severo con cierta clase de personas, pero es extremadamente gentil y animador hacia los pastores desanimados y estresados. Por ejemplo, en Kibrot-hataava, Dios no reprendi&oacute; a Mois&eacute;s por su reacci&oacute;n negativa a las quejas. En lugar de eso, trat&oacute; los problemas que causaron indebida presi&oacute;n al l&iacute;der de Israel (N&uacute;m. 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se&ntilde;or espera que su pueblo siga su ejemplo en apoyar a los l&iacute;deres. El privilegio y la influencia implican responsabilidad, no solo hacia los l&iacute;deres israelitas, sino tambi&eacute;n hacia sus familiares, de presentar el car&aacute;cter de Dios al pueblo. Se esperaba que todo hijo de sacerdote fuese ejemplar, algo semejante a lo que se espera de los hijos de los predicadores de hoy. Las fallas de un hijo podr&iacute;an minar la influencia del padre (Lev. 21:9). As&iacute;, el esp&iacute;ritu de exhortaci&oacute;n de Lev&iacute;tico 21:8, para del sacerdocio, puede incluir la idea de que las personas deber&iacute;an ayudar a todos los familiares del sacerdote a llevar la carga de vivir una vida ejemplar. No deber&iacute;an despreciar su distinci&oacute;n por causa de la cr&iacute;tica, la exposici&oacute;n al rid&iacute;culo, la rivalidad, el enga&ntilde;o o la obstrucci&oacute;n. Intentar destruir o comprometer a los que interceden por usted es un grave error.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministerio es algo muy serio como para ser destruido; por otro lado, es algo maravilloso para ser nutrido. En lugar de gastar preciosas energ&iacute;as en contienda y cr&iacute;tica, las congregaciones se benefician, al igual que sus comunidades y la causa de Dios, al dirigir esas energ&iacute;as en apoyar a los l&iacute;deres dedicados y caminar con ellos en el sendero de la santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Respete y valore a los hijos de Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que la esposa de Mois&eacute;s es descrita como &ldquo;cusita&rdquo; (et&iacute;ope), en el contexto de la menci&oacute;n que le fue hecha por Mar&iacute;a y Aar&oacute;n (N&uacute;m. 12), sugiere que ellos la discriminaban por causa del color de su piel. Aun cuando el comentario racial encubriera una cuesti&oacute;n de posici&oacute;n y control, el castigo del Se&ntilde;or a Mar&iacute;a indica que tom&oacute; su actitud xenof&oacute;bica muy en serio, haciendo que su piel se vuelva escamosa y horriblemente blanca (N&uacute;m. 12:10). Despu&eacute;s de excluir socialmente a la esposa de Mois&eacute;s, Mar&iacute;a fue f&iacute;sicamente excluida del campamento israelita. La reacci&oacute;n de Dios implica que &eacute;l considera el preconcepto como una lepra moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El preconcepto siempre est&aacute; relacionado con la posici&oacute;n y el ejercicio del control; por eso, es un insulto a Dios. Es groseramente injusto y atractivo a los que buscan promoverse a cualquier costo. No respeta l&iacute;mites. Surge en cualquier grupo social en el mundo y puede, silenciosamente, florecer y diseminarse como la lepra en la bella superficie de una instituci&oacute;n, escuela o iglesia (Lev. 14:43, 44). Combatirlo es una exigencia para todos nosotros. Quien se considera exento de su amenaza, deber&iacute;a leer N&uacute;meros 12:2, y aprender de la experiencia de Mar&iacute;a y Aar&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Mantenga<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp; los problemas&nbsp;&nbsp; de la iglesia &ldquo;en casa&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios pretend&iacute;a que los que no eran israelitas, como Baalam y los moabitas, conociesen y respetasen sus bendiciones sobre los descendientes de Abraham (G&eacute;n. 1:2, 3; N&uacute;m. 22:12). Muchos individuos hab&iacute;an perdido los beneficios del pacto debido a la desobediencia, y los que permanec&iacute;an todav&iacute;a estaban lejos de ser perfectos. Pero, el plan divino para el cumplimiento de sus promesas era inalterable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las imperfecciones de los israelitas quedaban entre ellos y Dios. Aun cuando los disciplinara dentro de sus l&iacute;mites corporativos, no &ldquo;sacaba los trapos al sol&rdquo; ante personas de otras naciones (N&uacute;m. 22-24). Para los que no eran israelitas, mostraba solo un apoyo monol&iacute;tico hacia los que proteg&iacute;a, como su posesi&oacute;n especial. Atacarlos era atacar al mismo Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La firme resoluci&oacute;n del Se&ntilde;or de bendecir a los hijos de Abraham, tambi&eacute;n alcanza a los cristianos que son &ldquo;linaje de Abraham y herederos seg&uacute;n la promesa&rdquo; (G&aacute;l. 3:29). Dado que el pueblo de Dios es un canal de bendiciones para el mundo, es beneficioso aceptar a tales personas, y contraproducente rechazarlas. Igualmente, es contraproducente y contrario al ejemplo de Dios exponer los problemas de su pueblo ante el mundo (1 Cor. 6:1- 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Discipline cuando sea necesario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el enga&ntilde;o de la apostas&iacute;a invade a la iglesia, los cristianos necesitan enfrentar el problema, como sucedi&oacute; con Finees en N&uacute;meros 25. Cuando Jes&uacute;s expuls&oacute; a los cambistas del Templo, &ldquo;[&hellip;] se acordaron que est&aacute; escrito: el celo de tu casa me consume&rdquo; (Juan 2:17). El resto del vers&iacute;culo aqu&iacute; citado dice: &ldquo;[&hellip;] y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre m&iacute;&rdquo; (Sal. 69:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una emergencia, cuando el pueblo de Dios est&aacute; en peligro de perder su v&iacute;nculo con &eacute;l, es necesario un liderazgo sabio, fiel, r&aacute;pido y equilibrado de una persona que lo defienda. Ya no vivimos en una teocracia que acostumbra imponer la pena capital. As&iacute;, los modernos &ldquo;Finees&rdquo; no necesitan echar mano de espadas literales, pero s&iacute; verbales. Sin embargo, habr&aacute; ocasiones en que seremos llamados a remover a pecadores contumaces de la iglesia, de manera que la reputaci&oacute;n del Se&ntilde;or, de su pueblo y de su causa sea preservada (1 Cor. 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sea leal a Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Santuario israelita, a trav&eacute;s de los rituales, el Se&ntilde;or provey&oacute; remedio para las imperfecciones de su pueblo siempre que este se mostraba desleal. Por otro lado, si ellos rechazaban o desde&ntilde;aban ese remedio, y no tomaban en serio el D&iacute;a de la Expiaci&oacute;n, eran condenados (Lev. 23:29, 30; N&uacute;m. 15:30, 31; 19:13, 20). Dios no ofrece salvaci&oacute;n a personas perfectas que nunca pecaron. &ldquo;Todos pecaron&rdquo; (Rom. 3:23). &Eacute;l sabe que su pueblo es imperfecto, mortal, d&eacute;bil, propenso a caer, incapaz de hacerse perfecto. Por lo tanto, no juzga sencillamente sobre la base de las faltas o la supuesta inexistencia de ellas en nuestra vida. Lo que requiere es lealtad. La lealtad es una cuesti&oacute;n de relaci&oacute;n con Dios. Es en esa experiencia que profundizamos nuestra lealtad al &uacute;nico Ser que puede curar la terrible enfermedad del pecado.<\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Principios del Santuario y de la experiencia israelita que contribuyen al &eacute;xito de la iglesia en nuestros d&iacute;as. En el antiguo Israel, el Santuario era la sede desde la cual el Se&ntilde;or gobernaba la vida y la adoraci&oacute;n israelita. 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