{"id":1733,"date":"2016-11-04T21:03:02","date_gmt":"2016-11-04T21:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=1733"},"modified":"2024-05-04T17:33:53","modified_gmt":"2024-05-04T17:33:53","slug":"la-herencia-teologica-de-los-pioneros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/la-herencia-teologica-de-los-pioneros\/","title":{"rendered":"La herencia teol\u00f3gica de los pioneros"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><head>\n<\/head><body><p><br>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos del ministerio de Cristo aparece en el cap&iacute;tulo 6 de Juan, cuando muchos de sus disc&iacute;pulos se apartaron, &ldquo;y ya no andaban con &eacute;l&rdquo; (vers. 66). En esa oportunidad, Jes&uacute;s se dirigi&oacute; a los Doce y les dijo: &ldquo;&iquest;Quer&eacute;is acaso iros tambi&eacute;n vosotros?&rdquo; (vers. 67). La respuesta de Pedro, formulada como una pregunta ret&oacute;rica, es un resumen elocuente del clamor de toda la especie humana: &ldquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos?&rdquo; (vers. 68).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti&oacute;n del signi&#64257;cado de la existencia humana y su destino s&oacute;lo se puede encontrar en la verdad de Cristo y en su evangelio. &iquest;Qu&eacute; otra respuesta puede competir con esta? Adem&aacute;s, la descripci&oacute;n de Cristo y su evangelio en el marco de las convicciones &ldquo;teol&oacute;gicas&rdquo; distintivas de los &ldquo;pioneros&rdquo; del adventismo (1845-1915) constituye un &uacute;nico y amplio juego de perspectivas y creencias. Y estas convicciones tienen poder para conformar el concepto que tienen los cristianos adventistas respecto del mundo, la &#64257;losof&iacute;a de la vida, su misi&oacute;n y su perspectiva &eacute;tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&ldquo;La verdad presente&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El historiador y escritor adventista George Knight sugiere que las dos mayores contribuciones teol&oacute;gicas del per&iacute;odo de los &ldquo;pioneros&rdquo; ha sido: (1) Dar forma a lo que es el &ldquo;adventismo&rdquo; y (2) de&#64257;nir qu&eacute; es ser cristiano en el sistema de creencias de los adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradicional expresi&oacute;n adventista &ldquo;verdad presente&rdquo; ha ejercido desde los comienzos de nuestra existencia como movimiento una gran in&#64258;uencia en cuanto a determinar qu&eacute; doctrinas condec&iacute;an con el concepto de los primeros pioneros adventistas (1845- 1863), y ayudaron a los &ldquo;pioneros&rdquo; de mediados del siglo XIX a aclarar qu&eacute; componentes eran m&aacute;s espec&iacute;&#64257;camente &ldquo;adventistas&rdquo; en su teolog&iacute;a cuando se la proyectaba contra el tel&oacute;n de lo que se consideraba &ldquo;cristiano&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este concepto inclu&iacute;a los siguientes puntos: (1) la segunda venida de Cristo literal, visible, inminente y anterior al milenio; (2) el ministerio de Cristo en el Santuario Celestial, que incluye su obra como Sumo Sacerdote en el Lugar Sant&iacute;simo de ese santuario, y el &ldquo;juicio investigador&rdquo;; (3) la vigencia eterna de la Ley de Dios y del s&aacute;bado; (4) el hecho de que el alma no es inmortal (condicionalismo) y el estado inconsciente de los muertos; (5) la idea de que los imp&iacute;os son destruidos en el lago de fuego; (6) el Milenio, como un per&iacute;odo durante el cual los redimidos reinan con Cristo en el cielo y Satan&aacute;s preside una tierra desolada; (7) los dones espirituales, incluso el de profec&iacute;a, permanecen en vigencia, y el Esp&iacute;ritu los puede conceder a la iglesia actual; (8) recibe un gran &eacute;nfasis una salud &iacute;ntegra: f&iacute;sica, mental, social y espiritual, como parte del proceso de desarrollo mental, espiritual y &eacute;tico (es decir, de la santi&#64257;caci&oacute;n); y (9) un profundo sentido de que, como &ldquo;iglesia remanente&rdquo;, el adventismo del s&eacute;ptimo d&iacute;a tiene una tarea especial en el cumplimiento de la visi&oacute;n de los tres &aacute;ngeles de Apocalipsis 14.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas doctrinas distintivas, o de la &ldquo;verdad presente&rdquo;, no eran perlas aisladas de un collar, sino que dispon&iacute;an de una fuerza teol&oacute;gica colectiva gracias al poder conector de cuatro perspectivas clave.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Una dedicaci&oacute;n plena al principio protestante de &ldquo;<em>Sola Scriptura<\/em>&rdquo;; de all&iacute; la profunda convicci&oacute;n acerca de la primac&iacute;a de la autoridad b&iacute;blica en todos los aspectos teol&oacute;gicos y &eacute;ticos.<\/li>\n<li>De acuerdo con el principio de la primac&iacute;a de las Escrituras, a las porciones apocal&iacute;pticas del canon b&iacute;blico (especialmente Daniel, el serm&oacute;n prof&eacute;tico, y el Apocalipsis) se otorg&oacute; un lugar de privilegio al modelar la teolog&iacute;a adventista.<\/li>\n<li>El tema del &ldquo;con&#64258;icto de los siglos&rdquo;. Esta gran historia nos remonta a los or&iacute;genes del pecado, la reacci&oacute;n de Dios frente a la ca&iacute;da en el cielo, y de qu&eacute; manera el pecado se difundi&oacute; por el mundo con la ca&iacute;da de Ad&aacute;n y Eva en la tierra. Sigue cont&aacute;ndonos todo lo que Dios hizo para redimir y salvar a la humanidad, y para la restauraci&oacute;n de la armon&iacute;a en todo el universo.<\/li>\n<li>Las im&aacute;genes del Santuario (extra&iacute;dass de los libros de Daniel, Apocalipsis, el serm&oacute;n prof&eacute;tico y la Ep&iacute;stola a los Hebreos) y el Juicio Investigador, que contribuyen a desarrollar una &ldquo;teodicea&rdquo; de alcance c&oacute;smico, que constituye el tel&oacute;n de fondo del gran con&#64258;icto entre Cristo y Satan&aacute;s, y su &#64257;nal.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El con&#64258;icto de los siglos y la doctrina del Santuario se convirtieron en elementos clave que contribuyeron a unir los pilares o fundamentos de la &ldquo;verdad presente&rdquo; con las &ldquo;eternas verdades&rdquo;,4 de la m&aacute;s amplia herencia doctrinal cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aceptaci&oacute;n de las &ldquo;eternas verdades&rdquo; puso de mani&#64257;esto una creciente toma de conciencia acerca de la importancia de las doctrinas funda- mentales aceptadas por la cristiandad occidental, gracias a las decisiones de los credos y los primeros cuatro concilios ecum&eacute;nicos, y m&aacute;s tarde, gracias tambi&eacute;n a la herencia de los reforma- dores protestantes desde 1517 hasta 1850.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las doctrinas m&aacute;s importantes asumidas por el adventismo, de esta herencia de la ortodoxia cristiana, tan- to latina como oriental, son:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La Trinidad, con un &eacute;nfasis especial en la plenitud de la divinidad y la humanidad de Cristo.<\/li>\n<li>La esencia del concepto de San Agust&iacute;n de Hipona acerca de la total depravaci&oacute;n del ser humano.<\/li>\n<li>El optimismo de los ortodoxos orientales acerca del poder transformador de la gracia.<\/li>\n<li>El &eacute;nfasis latino sobre las met&aacute;foras legales relativas a la salvaci&oacute;n. M&aacute;s adelante, estas &ldquo;eternas verdades&rdquo; se incrementaron gracias a la herencia protestante de los adventistas (1517- 1850):<\/li>\n<li>Las grandes &ldquo;solas&rdquo; de Lutero y Calvino (&#64257;de &ndash; fe, scriptura &ndash; escritura, gratia &ndash; gracia, y el sacerdocio universal de los creyentes).<\/li>\n<li>El &eacute;nfasis arminiano en el libre albedr&iacute;o.<\/li>\n<li>El &eacute;nfasis protestante en la total depravaci&oacute;n de la naturaleza humana, en las met&aacute;foras legales acerca de la salvaci&oacute;n y en el optimismo de la gracia.<\/li>\n<li>Los reavivamientos, tan populares en Inglaterra y en los Estados Unidos, con su preocupaci&oacute;n por las misiones.<\/li>\n<li>El concepto norteamericano de &ldquo;restauraci&oacute;n&rdquo;, con su radical apego a la Biblia, su individualismo optimista y su &ldquo;racionalismo&rdquo; santi&#64257;cado.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cristo en el centro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El efecto colectivo de todo lo de- tallado m&aacute;s arriba fue despertar la con- ciencia acerca del car&aacute;cter central de la persona de Cristo: su vida, su muerte, su resurrecci&oacute;n, su ascensi&oacute;n y su en- tronizaci&oacute;n como abogado intercesor en el Santuario Celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es cierto que los &ldquo;pioneros&rdquo; adventistas eran buscadores de la verdad, es decir, de las doctrinas b&iacute;blicas expuestas con claridad, poco a poco llegaron a entender que la exaltaci&oacute;n no s&oacute;lo de las ense&ntilde;anzas sino tambi&eacute;n de la persona y la obra de Cristo, pod&iacute;a servir como catalizador para llegar a una experiencia m&aacute;s profunda en las cosas de Dios. Y esta perspectiva centrada en Cristo, m&aacute;s profunda, dar&iacute;a como resultado un reavivamiento que producir&iacute;a un car&aacute;cter m&aacute;s amante y considerado en el cristiano (y m&aacute;s e&#64257;caz), tanto para el servicio como para el testimonio ante el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, Elena y Jaime White se dieron cuenta de la aridez espiritual de los santos adventistas del &ldquo;remanente&rdquo;, cargados de &ldquo;verdades&rdquo;. Esta toma de conciencia los llev&oacute; a la emocionante convicci&oacute;n de que Cristo, la Cruz y el amor de Dios no s&oacute;lo deb&iacute;an formar parte del desenvolvimiento doctrinal del adventismo, sino adem&aacute;s de su coraz&oacute;n, su alma y su desarrollo espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este proceso &#64257;nalmente condujo a Elena de White a sus m&aacute;s profundas y conmovedoras descripciones acerca del amor de Dios. M&aacute;s adelante, esas descripciones fueron acompa&ntilde;adas por fervientes invitaciones dirigidas al pueblo de Dios, para que abrazara este &ldquo;amor divino&rdquo; tal como se mani&#64257;esta en la obra salvadora de Cristo y en la actividad redentora del Esp&iacute;ritu Santo. Esas descripciones abarcaron lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doctrinalmente, el amor piadoso se describi&oacute; en forma conmovedora como la revelaci&oacute;n de la justicia y la misericordia divinas, que constituyen la misma esencia de la naturaleza de Dios. Ese amor se expres&oacute; en formas m&aacute;s teol&oacute;gicas, pr&aacute;cticas y equilibradas mediante la Ley y la gracia, la justi&#64257;caci&oacute;n y la santi&#64257;caci&oacute;n, la constante misericordia y el juicio inminente de la raza humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta exposici&oacute;n crucial y superlativa del amor de Dios (especialmente en el marco de la muerte expiatoria de Cristo en el Calvario), la recuperaci&oacute;n de la doctrina de la Trinidad en el contexto del con&#64258;icto de los siglos y el ministerio de Cristo en el Santuario Celestial, aparecen en El Deseado de todas las gentes, especialmente en las p&aacute;ginas 706 a 713.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto del ministerio de Elena de White a partir de 1888 y hasta 1901, el adventismo realmente se dedic&oacute; a la tarea de integrar su herencia &ldquo;adventista&rdquo;, o su &ldquo;verdad presente&rdquo;, con la herencia m&aacute;s amplia de la &ldquo;ortodoxia&rdquo;5 y del protestantismo. El resultado de esta integraci&oacute;n se manifest&oacute; en el esfuerzo que se hizo para que la proclamaci&oacute;n de los mensajes de los tres &aacute;ngeles estuviera m&aacute;s centrada en Cristo y en la Cruz. Y el resultado de este esfuerzo fue la exaltaci&oacute;n del gran tema de todos los temas, a saber, el amor consecuente e inalterable del Dios trino y uno por los indignos, alienados y depravados pecadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena de White siempre estuvo a la vanguardia de todo reavivamiento importante teol&oacute;gico o misional de los adventistas. Sin su contribuci&oacute;n, el adventismo muy f&aacute;cilmente habr&iacute;a llegado a ser una secta semicristiana. Su decidido &eacute;nfasis en que la verdad siempre estuviera de acuerdo con la Palabra fue fundamental para nuestra formaci&oacute;n doctrinal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Consideraciones adicionales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El apego a la Biblia que encontramos en estas iniciativas de avanzada incluye no s&oacute;lo reunir todos los textos fundamentales de un determinado tema teol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n su interpretaci&oacute;n cuidadosa en el contexto del amplio tema del con&#64258;icto de los siglos. Y este relato no tiene que ver s&oacute;lo con Satan&aacute;s y su rebeli&oacute;n, la Ca&iacute;da y la restauraci&oacute;n &#64257;nal de la paz y la justicia en el universo: el tema central que recorre, como un hilo conductor dorado, toda la narraci&oacute;n es la naturaleza o el car&aacute;cter del amor de Dios, especialmente cuando se mani&#64257;esta en la vida, las ense&ntilde;anzas, la muerte, la resurrecci&oacute;n y la intercesi&oacute;n celestial de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de esta &ldquo;historia de amor&rdquo; que gira en torno de la Persona y la obra de Jes&uacute;s, aparecen la contribuci&oacute;n teol&oacute;gica fundamental y las perspectivas de Elena de White. Y esta poderosa descripci&oacute;n del amor de Dios en permanente desarrollo ilumina cada doctrina con una aureola de fruct&iacute;fero signi&#64257;cado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Elena de White, el amor de Dios se manifest&oacute; ampliamente en la Cruz, e inclu&iacute;a dos componentes fundamentales: un desarrollo maravillosamente equilibrado de (1) justicia y (2) misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con toda seguridad, la &ldquo;primera carta&rdquo; del amor divino es su constante misericordia; pero ser&iacute;a muy f&aacute;cil que, en el concepto de los hombres, esta degenere en aguada complacencia. Por eso, en &uacute;ltima instancia, la misericordia divina tiene que estar equilibra- da por su justicia. Por otra parte, en la percepci&oacute;n de los seres humanos, esta puede f&aacute;cilmente degenerar tambi&eacute;n en una fr&iacute;a venganza o en una fr&iacute;a imparcialidad. Pero, en la Cruz, y en las etapas sucesivas del proceso de la redenci&oacute;n, el amor de Dios se ha manifestado constantemente como un maravilloso equilibrio entre la justicia y la misericordia, y ha dado como resultado la soluci&oacute;n plena y de&#64257;nitiva del problema del pecado. Y, como otra consecuencia de este amor redentor, nos encontramos con la genial contribuci&oacute;n trinitaria al peregrinaje teol&oacute;gico adventista. (<a href=\"https:\/\/www.whitestallion.com\/xanax-without-doctors-prescription\/\">whitestallion.com<\/a>) <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Secos como las colinas de Gilboa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros &ldquo;pioneros&rdquo; se hab&iacute;an convertido en &#64257;rmes defensores de la ley (tanto moral como f&iacute;sica, es decir, de la &ldquo;reforma pro salud&rdquo;) y en decididos mensajeros del mensaje del Juicio. Hab&iacute;a que guardar el s&aacute;bado: no tanto <em>experimentarlo<\/em>. El Milenio te- n&iacute;a m&aacute;s que ver con que el diablo recibiera su merecido que con el hecho de que Dios tomara decisiones reden- toras y desarrollara estrategias productivas tendientes a este &#64257;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena de White dijo que hab&iacute;amos predicado tanto acerca de &ldquo;la ley, que (hab&iacute;amos llegado a ser) tan secos como las colinas de Gilboa, que carecen de roc&iacute;o y de lluvia&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este &eacute;nfasis en una justicia descarnada hab&iacute;a llevado a un estilo de predicaci&oacute;n que era, en buena medida, una serie de &ldquo;discursos te&oacute;ricos&rdquo; presentados con un estilo pol&eacute;mico. Lo m&aacute;s tr&aacute;gico es que todo esto se hac&iacute;a con la exclusi&oacute;n de todo &eacute;nfasis en Cristo y sin menci&oacute;n alguna de la &ldquo;piedad pr&aacute;ctica&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trataba, por supuesto, de que la Hna. White quisiera dejar a un lado los aspectos doctrinales y te&oacute;ricos de la verdad, o que descuidara el aspecto de la justicia de Dios; sencillamente, hab&iacute;a una carencia de la gracia centrada en Cristo, que deb&iacute;a saturar las doctrinas esenciales con el aspecto misericordioso del amor divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al percibir esta necesidad, en el Congreso de la Asociaci&oacute;n General de 1883 Elena de White pronunci&oacute; un poderoso mensaje de gracia. Este fue el per&iacute;odo que culmin&oacute; con el gran reavivamiento de la &ldquo;justi&#64257;caci&oacute;n por la fe&rdquo; y un claro &eacute;nfasis en la primac&iacute;a de la justi&#64257;caci&oacute;n por la gracia y la fe sola. La muerte expiatoria de Cristo, como un misericordioso sacri&#64257;cio por los pecados del mundo, fue la nota clave de sus escritos y sus discursos. Especialmente despu&eacute;s del congreso de 1888, ella exalt&oacute; al Cruci&#64257;cado como el gran canal por el que se derrama el amor de Dios hacia un mundo perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem&aacute;s, este per&iacute;odo no s&oacute;lo des- tac&oacute; al Cristo exaltado y su gracia misericordiosa y justi&#64257;cadora; tambi&eacute;n fue testigo de una recuperaci&oacute;n algo tard&iacute;a, pero persistente, de doctrinas claves tales como la plena divinidad de Jesucristo y la personalidad del Esp&iacute;ritu Santo. En otras palabras, la levadura de la Trinidad hab&iacute;a estado leudando la masa del adventismo inicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante notar que cuando el adventismo comenz&oacute; a proclamar su &ldquo;verdad presente&rdquo; a la luz del amor trinitario que &#64258;uye del Calvario y del ministerio celestial de Cristo, un nuevo elemento entr&oacute; en escena: esas doctrinas, que originalmente se ve&iacute;an s&oacute;lo como manifestaciones de justicia, se las vio entonces saturadas de misericordia. No es sorprendente que una nueva nota de esperanza haya invadido la proclamaci&oacute;n de la bendita esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suma de lo dicho es lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como herederos de este rico legado, los adventistas debemos enfatizar en cada doctrina, cada pr&aacute;ctica, cada norma y cada requerimiento &eacute;tico a la luz de la impresionante historia del amor triuno, tal como se revela en la cruz de Cristo, y en la salvaci&oacute;n por la fe sola en los m&eacute;ritos y la gracia de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si cualquier doctrina, pr&aacute;ctica o demanda &eacute;tica no se puede adecuar en forma estricta al amor trinitario de Dios, deber&iacute;a ser objeto de revisi&oacute;n. Si el amor revelado en la Cruz y apropiado por parte del ser humano por medio de la fe sola no est&aacute; presente en nuestra predicaci&oacute;n, ense&ntilde;anza o pr&aacute;ctica, tales esfuerzos no son dignos de nuestro tiempo ni de nuestras energ&iacute;as.<\/p>\n<p><\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos del ministerio de Cristo aparece en el cap&iacute;tulo 6 de Juan, cuando muchos de sus disc&iacute;pulos se apartaron, &ldquo;y ya no andaban con &eacute;l&rdquo; (vers. 66). En esa oportunidad, Jes&uacute;s se dirigi&oacute; a los Doce y les dijo: &ldquo;&iquest;Quer&eacute;is acaso iros tambi&eacute;n vosotros?&rdquo; (vers. 67). 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