{"id":4987,"date":"2020-09-29T13:55:17","date_gmt":"2020-09-29T13:55:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=4987"},"modified":"2020-09-29T13:55:17","modified_gmt":"2020-09-29T13:55:17","slug":"sindrome-de-giezi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/sindrome-de-giezi\/","title":{"rendered":"Sindrome de Giezi"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p style=\"text-align: center;\">Sindrome de Giezi<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Gerald Kingbeil<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rudolf Otto Otto, profesor de teolog&iacute;a sistem&aacute;tica en diferentes universidades alemanas al comienzo del siglo XX, public&oacute; un volumen fundamental que discute la noci&oacute;n b&aacute;sica de lo Santo en todas las religiones. Aunque no estoy de acuerdo con muchas de las ideas del volumen de Otto, la noci&oacute;n de lo Santo como categor&iacute;a singular de religi&oacute;n es importante. Hablar sobre Dios es hablar acerca de lo Santo, porque Dios es el verdadero &ldquo;Otro&rdquo; que no puede ser comparado a nada en este planeta (Isa&iacute;as 46:5). &Eacute;l est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de nuestros constructos e ideas y es mayor que nuestros mayores pensamientos.<\/p>\n<p>En este art&iacute;culo, tratar&eacute; sobre un relato b&iacute;blico de alguien que, seg&uacute;n dicen, ten&iacute;a contacto cercano con lo Santo y viv&iacute;a d&iacute;a a d&iacute;a en la presencia de un mensajero elegido por Dios. Por desgracia, la historia que veremos no contiene todas las lecciones que pueden ser aprendidas por pastores, administradores de iglesia, profesores de Biblia y profesores de teolog&iacute;a ocupados. Esta historia es, despu&eacute;s de todo, solo una historia que describe la vida real. Sin embargo, nos deja con una pregunta que habla directamente al coraz&oacute;n del problema y desaf&iacute;a a aquellos de nosotros que pasamos la mayor parte del tiempo en la presencia de lo Santo y podemos estar en peligro de &ldquo;sufrir&rdquo; la familiaridad con lo Santo.<\/p>\n<p><strong>MINISTERIO DE PRIMERA FILA<\/strong><\/p>\n<p>Imagino que Giezi no pod&iacute;a creer lo que ve&iacute;a cuando vio a un muerto confirmado caminar entre los vivos o participar en la alimentaci&oacute;n milagrosa de cientos de personas, pero &eacute;l ten&iacute;a un lugar en la primera fila, observando de cerca el ministerio de uno de los m&aacute;s incre&iacute;bles profetas de Israel. S&iacute;, Eliseo hab&iacute;a recibido una doble porci&oacute;n del Esp&iacute;ritu de Dios (2 Rey. 2:9), y los rabinos hab&iacute;an sido r&aacute;pidos en se&ntilde;alar que Eliseo llev&oacute; a cabo el doble de milagros que su predecesor, El&iacute;as. Claramente, al pedir una doble porci&oacute;n del Esp&iacute;ritu de El&iacute;as, Eliseo invoc&oacute; Deuteronomio 21:17, que detalla que el hijo primog&eacute;nito heredar&iacute;a una doble porci&oacute;n de la herencia del otro hijo. Reconocemos este pedido como otra vislumbre del car&aacute;cter de Eliseo, el sirviente de El&iacute;as. Humilde y, supongo, algo abrumado por la tarea que ten&iacute;a por delante, Eliseo tuvo consciencia de que se necesitaba una doble porci&oacute;n del esp&iacute;ritu de El&iacute;as para enfrentar el desaf&iacute;o.<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n de Giezi con Eliseo era similar a la relaci&oacute;n anterior que Eliseo ten&iacute;a con su maestro El&iacute;as. &Eacute;l era un aprendiz errante. Estuvo ah&iacute; cuando Eliseo demostr&oacute; de forma visible que el Dios de Israel era completamente el <em>Otro<\/em> y que no deb&iacute;a ser comparado con Baal, Moloc o Asera. De hecho, Giezi le sugiri&oacute; a Eliseo que una de las mayores necesidades de la sunamita era un hijo porque ella era est&eacute;ril (2 Rey. 4:14), y tambi&eacute;n fue Giezi quien luego corri&oacute; por delante de Eliseo para apoyar la vara de su maestro sobre el rostro del ni&ntilde;o muerto. Giezi estaba cerca de la acci&oacute;n, mostraba iniciativa, hab&iacute;a sido entrenado por uno de los mejores, y aparentemente estaba listo para seguir adelante.<\/p>\n<p><strong>LA HISTORIA DE NAAM&Aacute;N<\/strong><\/p>\n<p>Una joven ni&ntilde;a israelita, cuyo nombre no es mencionado, le se&ntilde;al&oacute; al poderoso cortesano arameo, que enfrentaba no solo una emergencia m&eacute;dica, sino tambi&eacute;n el aislamiento de la sociedad y el olvido, al profeta de Israel. Giezi tambi&eacute;n debe haber estado presente cuando el general arameo, Naam&aacute;n, llam&oacute; a la puerta de Eliseo, aunque el texto b&iacute;blico no lo menciona por nombre hasta que llegamos al triste anti cl&iacute;max de la narrativa en 2 Reyes 5:20. Tal vez, &eacute;l haya sido el mensajero que Eliseo envi&oacute; con la simple orden de que Naam&aacute;n fuera al Jord&aacute;n y se lavara siete veces (2 Rey. 5:10). Seguramente estaba impresionado por el hecho de que el ministerio de Eliseo estaba por avanzar al siguiente nivel. Parec&iacute;a que estaba por tener m&aacute;s visibilidad y acci&oacute;n en su mejor momento. El llamado a la puerta de Eliseo ese d&iacute;a significaba que Eliseo ya no era solo otro jugador local, sino que hab&iacute;a avanzado para transformarse en una celebridad internacional.<\/p>\n<p>La reacci&oacute;n inicial de Naam&aacute;n al mensajero de Eliseo no fue favorable. &Eacute;l estaba decepcionado, y ten&iacute;a sus razones. Era el asesor de seguridad nacional del poderoso rey de Siria, y no se le mostraban cortes&iacute;as especiales. Ni siquiera tuvo una conversaci&oacute;n cara a cara con el sanador milagroso. Todo lo que obtuvo fue un mensaje de una sola oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Naam&aacute;n no le gustaba como se ve&iacute;a el barroso Jord&aacute;n (fuera de la temporada de lluvia, no es un r&iacute;o muy impresionante) y estaba listo a regresar a su hogar, enojado, decepcionado y frustrado. Afortunadamente, ten&iacute;a una comitiva de siervos leales que lo animaron a intentar, y eso fue lo que hizo. Siete veces se sumergi&oacute; bajo el agua. Seis veces, al mirar sus manos y brazos, sus esperanzas se frustraron. Pero la s&eacute;ptima vez fue diferente. &Eacute;l fue sanado, maravillosamente hecho de nuevo. De manera inmediata, se dirigi&oacute; a rendir tributo (y algunas riquezas ganadas con mucho esfuerzo) a Eliseo y confesar su nueva fe. Esta vez, finalmente conoci&oacute; personalmente al profeta y Eliseo lo guio gentil y pacientemente hacia mayor verdad. No, no quer&iacute;a (ni necesitaba) nada de la riqueza de Naam&aacute;n. Estaba satisfecho con ver el plan inicial de Dios para Israel en funcionamiento: ser una luz a las naciones que atraer&iacute;a mucho inter&eacute;s y que har&iacute;a que individuos y personas vinieran para conocer acerca de este Dios que viv&iacute;a en Sion.<\/p>\n<p><strong>LA HISTORIA DE GIEZI<\/strong><\/p>\n<p>Giezi, sin embargo, no estaba satisfecho. En secreto sigui&oacute; a Naam&aacute;n, corriendo para alcanzar al agradecido arameo. Elabor&oacute; r&aacute;pidamente una historia y, para su deleite, recibi&oacute; dos talentos (aproximadamente 150 libras o 68 kilos) de plata y dos mudas de ropas. La vida era buena. Nunca m&aacute;s tendr&iacute;a que preocuparse por qu&eacute; comer&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Al volver al hogar de Eliseo, Giezi trat&oacute; de cubrir sus huellas. Imagino que entr&oacute; en la casa silbando y vi&eacute;ndose particularmente inocente para presentarse listo para volver al trabajo.<\/p>\n<p>Eliseo solo hizo una pregunta intencionada: &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde vienes, Giezi?&rdquo; (2 Rey. 5:25, NVI), y mientras Giezi continuaba tejiendo su visi&oacute;n distorsionada de la realidad (a la que tambi&eacute;n podemos llamarla una mentira), Eliseo lo confront&oacute; con la realidad. &iquest;C&oacute;mo pudo haber esperado que su maestro no estuviera al tanto de esto, un maestro que ten&iacute;a una comuni&oacute;n &iacute;ntima con el Creador y Sustentador del universo, que hab&iacute;a resucitado a los muertos, alimentado a los hambrientos y pobres, y sab&iacute;a lo que un rey gentil susurraba en su alcoba (2 Rey. 6:12)? Incluso si hubiera pensado que pod&iacute;a enga&ntilde;ar a Eliseo, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a esperar esquivar al Se&ntilde;or, en nombre de quien Eliseo realizaba todos esos actos milagrosos?<\/p>\n<p>Eliseo le pregunt&oacute; a Giezi una pregunta que ha sido realizada muchas veces a trav&eacute;s de los siglos: &ldquo;&iquest;Acaso es este el momento de recibir dinero y ropa, huertos y vi&ntilde;edos, ovejas y bueyes, criados y criadas?&rdquo; (2 Rey. 5:26, NVI). No lo era, y el juicio divino sobre Giezi fue inmediato y de amplio alcance. Su codicia atrajo la lepra de Naam&aacute;n y le cost&oacute; su lugar privilegiado en primera l&iacute;nea en la maravillosa demostraci&oacute;n divina de se&ntilde;ales y prodigios.<\/p>\n<p><strong>NUESTRA HISTORIA<\/strong><\/p>\n<p>Soy un ministro ordenado, he sido profesor de Antiguo Testamento y Estudios del Cercano Oriente, y ahora trabajo como editor de una revista religiosa. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, en todo momento, he notado que la familiaridad con lo Santo puede llevarnos a tener actitudes (y a veces acciones) como las de Giezi. Confieso que nunca he visto una respuesta tan inmediata como la de 2 Reyes 5, pero argumento que esta familiaridad equivocada con la santidad de Dios con frecuencia nos desv&iacute;a del foco de nuestro ministerio.<\/p>\n<p>Oramos todo el tiempo, de forma p&uacute;blica y privada, y puede ser que la oraci&oacute;n haya perdido su misterio.<\/p>\n<p>Abrimos las Escrituras (para predicar o ense&ntilde;ar) todo el tiempo, de forma p&uacute;blica y privada, y puede ser que la Palabra de Dios haya perdido su poder y asombro.<\/p>\n<p>Somos testigos (o escuchamos) sobre el poder transformador de Dios todo el tiempo, y puede ser que nos hayamos vuelto sarc&aacute;sticos o c&iacute;nicos.<\/p>\n<p>&iquest;Ha notado el s&iacute;ndrome de Giezi en su ministerio &uacute;ltimamente? &iquest;Ha sentido que Dios, el Santo Dios de las Escrituras quien obr&oacute; en la vida de su pueblo y se sacrific&oacute; a s&iacute; mismo en Jes&uacute;s, se ha vuelto algo vac&iacute;o e incluso aburrido?<\/p>\n<p>A m&iacute; me ha pasado, algunas veces, de sentirme de esta forma, y me gustar&iacute;a compartir cuatro elementos que me ayudaron a redescubrir lo asombroso, el poder y la majestad de este Santo Dios que me ha llamado a su servicio. Tal vez, algunos de ellos puedan serle de utilidad.<\/p>\n<ol>\n<li><em>Recuerde su primer amor por Jes&uacute;s.<\/em> Recuerde (y relate) c&oacute;mo &eacute;l lo ha llamado a su ministerio. No, no es para mejorar su perfil o para mostrar a su congregaci&oacute;n que usted es mejor que ellos, sino que es un recordatorio de d&oacute;nde ha venido y de que su ministerio no es nada fuera del llamado de Dios. Me pregunto si Giezi alguna vez par&oacute; para recordar cuando Eliseo lo invit&oacute; a servir al Dios de Israel. Seguramente debe haber estado asombrado en ese momento.<\/li>\n<li><em>Reserve tiempo para la oraci&oacute;n personal<\/em>. Lleve un diario de oraci&oacute;n y siga escribiendo y ley&eacute;ndolo. Creo que este es un elemento clave para evitar el s&iacute;ndrome de Giezi. Cuando hablamos y escuchamos al Creador del universo y a nuestro Salvador personal, deber&iacute;amos quedar boquiabiertos de asombro. &Eacute;l realmente se preocupa, incluso por los sirvientes cansados y descarriados que pueden haber perdido su camino moment&aacute;neamente. Escribir nuestro camino de oraci&oacute;n nos ayuda a recordar nuestra dependencia de este Dios Santo. &iquest;Ser&aacute; que Giezi estaba tan ocupado mirando las acciones y los indicadores econ&oacute;micos o las estad&iacute;sticas vitales del ministerio de Eliseo, que no ten&iacute;a suficiente tiempo para la oraci&oacute;n personal, y el silencio ante Dios?<\/li>\n<li><em>Encuentre un compa&ntilde;ero de oraci&oacute;n a quien rendirle cuentas<\/em>. Esta deber&iacute;a ser una persona en la que usted conf&iacute;e y que ame al Se&ntilde;or. Sea abierto con respecto a sus luchas. En este momento, puede bajar la guardia, y sentirse seguro al hacerlo. Por desgracia, nuestro sentido de posici&oacute;n y jerarqu&iacute;a hace que evitemos, a veces, encontrar un colega ministerial que pueda servir como nuestro compa&ntilde;ero de oraci&oacute;n. &iquest;Puedo orar realmente por todo lo que me preocupa con mi colega pastor que est&aacute; al otro lado de la ciudad o en la siguiente oficina? Me pregunto si Giezi se sent&iacute;a un poco as&iacute;, especialmente con las escuelas de los profetas.<\/li>\n<li><em>Deje de pensar peri&oacute;dicamente acerca de su ministerio y de planificar nuevas formas de hacer avanzar el reino. <\/em>Este no es su reino, sino el del Maestro. Aunque &eacute;l quiere que seamos creativos y estemos motivados por la misi&oacute;n, quiere a&uacute;n m&aacute;s que pasemos tiempo de calidad con &eacute;l. Det&eacute;ngase para un momento de reflexi&oacute;n y deje que Dios planifique. A juzgar por la acci&oacute;n cuidadosa de Giezi al volver con los bienes, debe haber sido un talentoso planificador, tal vez uno muy bueno.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>REDONDEANDO<\/strong><\/p>\n<p>Estoy agradecido de que las Escrituras est&eacute;n llenas de personas imperfectas que a menudo me reflejan bastante bien. Tambi&eacute;n estoy agradecido de que Jes&uacute;s mismo se haya tomado el tiempo de volver a enfocarse durante sus ocupados a&ntilde;os de ministerio y les haya dicho a sus disc&iacute;pulos &ldquo;Vengan [&hellip;] y descansen [&hellip;]&rdquo; (Mar. 6:31, NVI). Adem&aacute;s del descanso f&iacute;sico, parece que necesitaban &ldquo;procesar&rdquo; y recalibrar.<\/p>\n<p>Mi tel&eacute;fono celular tiene un programa incorporado que se ve y funciona como una br&uacute;jula. A veces, cuando trato de encontrar una direcci&oacute;n general, me dice que lo mueva en la forma de un ocho acostado. Las personas pueden estar desconcertadas al verme hacer esto, pero es la &uacute;nica forma de obtener una direcci&oacute;n calibrada. Al tratar de evitar el s&iacute;ndrome de Giezi, de volverme (demasiado) familiar con lo Santo, reconozco que puedo necesitar parar completamente y hacer un cambio similar en mi propia vida. &iquest;Y usted?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este art&iacute;culo fue extra&iacute;do de la Revista Ministry<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/deptos.adventistas.org\/ministerial\/portal-pastor\/es\/articulos\/Sindrome%20de%20Giezi.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Descargar em PDF<\/a><\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sindrome de Giezi Gerald Kingbeil &nbsp; Rudolf Otto Otto, profesor de teolog&iacute;a sistem&aacute;tica en diferentes universidades alemanas al comienzo del siglo XX, public&oacute; un volumen fundamental que discute la noci&oacute;n b&aacute;sica de lo Santo en todas las religiones. 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