{"id":5648,"date":"2021-10-14T15:25:24","date_gmt":"2021-10-14T15:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/?p=5648"},"modified":"2021-10-14T15:25:46","modified_gmt":"2021-10-14T15:25:46","slug":"crecimiento-personal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pastor.adventistas.org\/es\/crecimiento-personal\/","title":{"rendered":"Crecimiento personal"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><!DOCTYPE html PUBLIC \"-\/\/W3C\/\/DTD HTML 4.0 Transitional\/\/EN\" \"http:\/\/www.w3.org\/TR\/REC-html40\/loose.dtd\">\n<html><body><p><span style=\"font-weight: 400;\">Crecimiento personal<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1443fw6A0MHyZ-viCFFHkXQKC7P8a11b8\/view?usp=sharing\">PDF<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Introducci&oacute;n: 1. El origen de la frase &ldquo;crecimiento personal&rdquo; se suele atribuir al psic&oacute;logo estadunidense Abraham Maslow. Seg&uacute;n Maslow, las dos primeras caracter&iacute;sticas que debe desarrollar una persona para crecer personalmente son: (a) la percepci&oacute;n m&aacute;s adecuada de la realidad, y (b) la aceptaci&oacute;n de s&iacute; mismo y de los dem&aacute;s. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Crecimiento personal: aportaciones de oriente y occidente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. M&oacute;nica Rodr&iacute;guez Zafra, 26.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo con estas apreciaciones propuestas como base para alcanzar el crecimiento personal, podemos entonces destacar la importancia que tiene el conocer la realidad de nuestra persona. Esta puede llegar a ser una tarea desafiante y sorprendente, pero tambi&eacute;n algo inc&oacute;moda, y hasta desalentadora en alg&uacute;n momento.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Les comparto la siguiente experiencia de crecimiento personal. Un joven estudiante universitario sol&iacute;a tener una actitud interior particular en los primeros minutos de los cultos cuando la predicaci&oacute;n estaba a cargo de pastores que visitaban la universidad, y sol&iacute;an tener muchos a&ntilde;os de ministerio. El punto era qu&eacute; para este joven, estos ministros de la Palabra hac&iacute;an introducciones que por lo general eran algo extensas. Usaban el tiempo para explayarse en asuntos como an&eacute;cdotas vividas en el viaje, cuestiones idiom&aacute;ticas, culturales o gastron&oacute;micas, experiencias de vida pastoral, etc. El muchacho razonaba en su coraz&oacute;n: &iexcl;Ya, que habr&aacute; la Biblia y comience el serm&oacute;n!&hellip; El punto sorprendente de esta vivencia de crecimiento personal es que ese muchacho es hoy es tambi&eacute;n es un pastor de &ldquo;muchos a&ntilde;os de ministerio&rdquo; &hellip;; y hay veces que hace lo mismo al inicio de mis sermones&hellip; Debo mejorar.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Ro 2:1.<\/span><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Con relaci&oacute;n al crecimiento personal hay dos declaraciones de Elena White, entre otras, que son pertinentes para citar. En la primera de ellas, Elena White declara que: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Conocerse a s&iacute; mismo es un gran conocimiento. El verdadero conocimiento propio lleva a una humildad que prepara el camino para que el Se&ntilde;or desarrolle la mente, y amolde y disciplina el car&aacute;cter&rdquo;.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 2 MCP, 366.&nbsp;<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este discernimiento de nuestra realidad no solo nos ayuda a nosotros, sino tambi&eacute;n puede hacernos comprender mejor a nuestros semejantes. Como consecuencia vemos la tremenda necesidad que tenemos de que el Esp&iacute;ritu Santo molde&eacute; nuestro car&aacute;cter a la semejanza de Jesucristo.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y la segunda cita es solo una oraci&oacute;n en la que ella asevera que: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;No puedes cambiar tu coraz&oacute;n, pero puedes elegir servirle&rdquo;.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> CC, 47. Por si mismos no podemos transformar nuestro coraz&oacute;n, pero si podemos elegir entregar nuestra vida al servicio del Salvador. En este sentido, un ejemplo b&iacute;blico de crecimiento personal y de entrega al servicio del Se&ntilde;or y a su iglesia, fue la vida de ap&oacute;stol Pedro. Veamos c&oacute;mo fue su crecimiento personal, y para ello lo dividiremos en tres etapas de su vida: preparaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y maduraci&oacute;n.&nbsp;<\/span><\/p>\n<ol>\n<li><b> Preparaci&oacute;n<\/b><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Pedro siempre estaba listo para hablar: Lc 8:45. En una oportunidad dijo afirmando: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Se&ntilde;or, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la c&aacute;rcel, sino tambi&eacute;n a la muerte&rdquo;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Lc 22:33. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Mi vida pondr&eacute; por ti&rdquo;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Jn13:37. En esa etapa de su vida la personalidad de Pedro era impetuosa. Sol&iacute;a obrar sin considerar mucho el alcance de sus palabras.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la ocasi&oacute;n en que un joven rico se present&oacute; al Maestro con la inquietud de saber c&oacute;mo alcanzar la vida eterna, y entre tanto que Jes&uacute;s aprovechaba la situaci&oacute;n para mostrar como las riquezas pueden obstruir en la vida para prepararse para el Reino de los cielos; la voz de Pedro aparece otra vez haciendo una declaraci&oacute;n contundente, acompa&ntilde;ada de una pregunta demandante: &ldquo;He aqu&iacute;, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; &iquest;qu&eacute;, pues, tendremos?&rdquo;. Mt 19:27.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Esta pregunta formulada por Pedro muestra que &eacute;l pensaba que cierta cantidad de trabajo de parte de los ap&oacute;stoles merecer&iacute;a una cierta cantidad de recompensa&rdquo;. CMC 355 &ldquo;Pedro manifest&oacute; los sentimientos de un asalariado&rdquo;. RH, 10 de julio de 1894&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Se&ntilde;or transform&oacute; esta situaci&oacute;n algo tensa, en un momento de crecimiento personal para Pedro y los disc&iacute;pulos presentes. El Maestro lo hizo a trav&eacute;s de la par&aacute;bola de los obreros de la vi&ntilde;a, Lc 20:1-16. Este era un momento particular en la vida de Pedro para crecer en los principios del Reino de Dios, sobre todo en la gracia, foco de la par&aacute;bola que present&oacute; el Se&ntilde;or.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En oportunidades la Divinidad opera a trav&eacute;s de las situaciones que viven sus hijos, con la finalidad de hacerlos crecer y transformarlos en mejores misioneros. Estas circunstancias pueden ser incomprensibles al presente de sus hijos. Pedro recibi&oacute; del Se&ntilde;or una declaraci&oacute;n que refleja este tipo de escenario: &ldquo;Lo que yo hago, t&uacute; no lo comprendes ahora; mas lo entender&aacute;s despu&eacute;s&rdquo;. Jn 13:7<\/span><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Seg&uacute;n Zafra los obst&aacute;culos m&aacute;s destacados para el crecimiento personal son <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el miedo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">la culpabilidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Zafra, 19, 20. Por los relatos de los Evangelios notamos que estas dos caracter&iacute;sticas negativas se manifestaron en ciertos momentos en la personalidad de Pedro.<\/span><\/li>\n<li><b> Miedo:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Cuando Jes&uacute;s le concede a Pedro caminar sobre las aguas, este pudo hacerlo, siempre que tuviera su vista en el Se&ntilde;or. Al quitar su mirada de Cristo comenz&oacute; a dudar y a hundirse, Mt 14: 28-30. &ldquo;Mirando a Jes&uacute;s, Pedro andaba con seguridad; pero cuando con satisfacci&oacute;n propia, mir&oacute; hacia atr&aacute;s, a sus compa&ntilde;eros que estaban en el barco, sus ojos se apartaron del Salvador&hellip; Pedro sinti&oacute; miedo&rdquo;. DTG. 344<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu&iacute; tenemos otro escenario desfavorable para Pedro, el cual Jesucristo lo aprovech&oacute; para transformarlo en un momento de aprendizaje para su crecimiento personal y de confianza en &Eacute;l. &ldquo;Andando lado a lado, y teniendo Pedro su mano en la de su Maestro, entraron juntos en el barco. Pero Pedro estaba ahora subyugado y callado. No ten&iacute;a motivos para alabarse m&aacute;s que sus compa&ntilde;eros, porque por la incredulidad y el ensalzamiento propio, casi hab&iacute;a perdido la vida. Cuando apart&oacute; sus ojos de Jes&uacute;s, perdi&oacute; pie y se hund&iacute;a en medio de las ondas&rdquo;. DTG, 344<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;En este incidente sobre el mar, deseaba revelar a Pedro su propia debilidad; mostrarle que su seguridad estaba en depender constantemente del poder divino. En medio de las tormentas de la tentaci&oacute;n, &eacute;l pod&iacute;a caminar tan s&oacute;lo si, desconfiando totalmente de s&iacute; mismo, fiaba en el Salvador. En el punto en que Pedro se cre&iacute;a fuerte, era d&eacute;bil; y hasta que no discerni&oacute; su debilidad no pudo darse cuenta de su necesidad de depender de Cristo. Si hubiese aprendido la lecci&oacute;n que Jes&uacute;s trat&oacute; de ense&ntilde;arle en esa experiencia sobre el mar, no habr&iacute;a fracasado cuando le vino la gran prueba&rdquo;. DTG 345<\/span><\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li><b> Culpabilidad:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Probablemente una de las declaraciones b&iacute;blicas m&aacute;s profunda que muestra el estado de pecado del ser humano sea la siguiente expresi&oacute;n de Pedro, al poder contemplar tan de cerca la autoridad y santidad divina de Jesucristo: &laquo;Ap&aacute;rtate de m&iacute;, Se&ntilde;or, porque soy hombre pecador&raquo;. Y otra vez vemos al Se&ntilde;or actuando para ayudar a Pedro a comprender su misi&oacute;n, el prop&oacute;sito de su vida. &ldquo;Pero Jes&uacute;s dijo a Sim&oacute;n: No temas; desde ahora pescar&aacute;s hombres&raquo;. Lc 5:8, 10.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> &ldquo;Despu&eacute;s de que Pedro fuera inducido a negarse a s&iacute; mismo y a confiar en el poder divino fue cuando se lo llam&oacute; a trabajar para Cristo&rdquo;. DTG 213. Y esto de se dio en Pedro despu&eacute;s de recibir numerosas correcciones del Maestro. &ldquo;El impetuoso Pedro, tan violento y seguro de s&iacute; mismo, a menudo aparentaba ser inferior a Judas. El Salvador le reprendi&oacute; m&aacute;s veces que al traidor. Pero &iexcl;qu&eacute; vida de servicio y sacrificio fue la suya! &iexcl;C&oacute;mo atestigua el poder de la gracia de Dios!&rdquo; MC, 394<\/span><\/li>\n<li><b> Ejecuci&oacute;n<\/b><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> En esta etapa de crecimiento personal el disc&iacute;pulo pondr&iacute;a en pr&aacute;ctica lo que el Maestro le ense&ntilde;&oacute;. &ldquo;En los evangelios Pedro estaba en la fase de capullo, pero en el libro de los Hechos se convierte en mariposa&rdquo;. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cincelado por la mano del Maestro, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Edwin Lutzer, 144. Esto se nota en Hch 2. Lleno del Esp&iacute;ritu Santo, Pedro us&oacute; de las Escrituras en forma relevante, y ante la pregunta de la multitud, &ldquo;&iquest;qu&eacute; haremos&rdquo; (Hch 2:37), Pedro responde desde su propia experiencia con el Se&ntilde;or. La primera palabra que Pedro expresa para contestar a la interrogaci&oacute;n fue &ldquo;arrepent&iacute;os&rdquo;, Hch 2:38. En un encuentro posterior con una multitud, en el p&oacute;rtico de Salom&oacute;n, volvi&oacute; a utilizarla la misma palabra para persuadirlos de ir al Se&ntilde;or, Hch 3:19.&nbsp;&nbsp;<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">C&oacute;mo se ha dicho, el crecimiento personal es gradual. En estos a&ntilde;os de su vida Pedro hab&iacute;a crecido junto al Se&ntilde;or, pero el proceso deb&iacute;a continuar y Pedro deb&iacute;a seguir conoci&eacute;ndose a s&iacute; mismo para comprender mejor a los dem&aacute;s. Hay un hecho que muestra esta necesidad en Pedro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tiempo despu&eacute;s Pedro estuvo en Antioqu&iacute;a. Al comienzo, su proceder con los gentiles que hab&iacute;an convertido era correcto, hasta que por influencia de algunos judaizantes mud&oacute; su posici&oacute;n en cuanto a las demandas del Evangelio para con los hermanos convertidos que no proced&iacute;an del juda&iacute;smo, Ga 2:12-14. &ldquo;&hellip; Pedro cambi&oacute; imprudentemente su actitud hacia los conversos del paganismo&raquo;. HAp 161<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Pedro vio el error en que hab&iacute;a ca&iacute;do, y se puso a reparar inmediatamente el mal que hab&iacute;a hecho, hasta donde pudo. Dios, que conoce el fin desde el principio, permiti&oacute; que Pedro revelara esta debilidad de car&aacute;cter, con el fin de que el probado ap&oacute;stol pudiera ver que no hab&iacute;a nada en s&iacute; mismo por lo cual pudiera enorgullecerse. Aun los mejores hombres, abandonados a s&iacute; mismos, se equivocan. Dios vio tambi&eacute;n que en lo venidero algunos se enga&ntilde;ar&iacute;an hasta el punto de atribuir a Pedro y sus presuntos sucesores las exaltadas prerrogativas que pertenecen a Dios solo. Y este informe de la debilidad del ap&oacute;stol subsistir&iacute;a como prueba de que no era infalible ni superior a los otros ap&oacute;stoles&rdquo;. HAp 161<\/span><\/p>\n<p><b>III. Maduraci&oacute;n<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritora Zafra, apoy&aacute;ndose en el pensamiento del fil&oacute;sofo y te&oacute;logo Mart&iacute;n Buber (nacido en Viena, de familia jud&iacute;a y nacionalizado alem&aacute;n) sostiene que el crecimiento personal de un individuo se puede ver al observar cuatro acciones: (a) en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">percibir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, (b) en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">decir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, (c) en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">conducta emocional<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y (d) en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">actitud amorosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Zafra, 21<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al observar estas cuatro conductas en el transcurrir de la vida de Pedro se observa su crecimiento personal. Percibamos esto en las siguientes declaraciones de Pedro, despu&eacute;s de a&ntilde;os de servir al Se&ntilde;or.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Por tanto, ce&ntilde;id los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traer&aacute; cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conform&eacute;is a los deseos que antes ten&iacute;ais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llam&oacute; es santo, sed tambi&eacute;n vosotros santos en toda vuestra manera de vivir&rdquo;. 1 P 1:13-15. Aqu&iacute; se observa el crecimiento personal del Pedro en el percibir, en el decir, en lo emocional y lo amoroso de su car&aacute;cter.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En una forma m&aacute;s compacta se puede ver todas estas conductas en Pedro en la siguiente declaraci&oacute;n: &ldquo;Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey&rdquo;. 1 P 2:17. Tambi&eacute;n en el siguiente pasaje b&iacute;blico se observa en la expresi&oacute;n que se le atribuye a ap&oacute;stol de Jesucristo: &ldquo;Santificad a Dios el Se&ntilde;or en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande raz&oacute;n de la esperanza que hay en vosotros&rdquo;. 1 P 3:15. Ya no es sacar la espada, Jn 18:10; sino con la &ldquo;mansedumbre y reverencia&rdquo;, usando otro tipo de espada, Heb 4:12.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pedro, que hab&iacute;a sido un hombre impaciente, con miedos y culpas; lleg&oacute; a expresar y escribir en su etapa madura esta reflexi&oacute;n. &ldquo;Echando toda vuestra ansiedad sobre &eacute;l, porque &eacute;l tiene cuidado de vosotros&rdquo;. 1 P 5:7.<\/span><\/p>\n<p><b>Cierre:<\/b><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Para el cristiano, el crecimiento personal en lo espiritual implica un conocimiento progresivo de su estado de pecado. Conocer la condici&oacute;n en que est&aacute; nuestro coraz&oacute;n. Y ese discernimiento lleva a la necesidad de la gracia salvadora y transformadora que proviene del Se&ntilde;or Jesucristo.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;A Pedro, el conocimiento de su propio coraz&oacute;n le permiti&oacute; predicar de manera efectiva. Sus debilidades personales lo llevaron a escribir con sensibilidad y profundidad, sus dos cartas&rdquo;. Lutzer, 140<\/span><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Para un cristiano el crecimiento personal tambi&eacute;n tiene que ver con tener el car&aacute;cter de Jesucristo. En este sentido, Elena White escribi&oacute;: &ldquo;Todo lo noble y generoso que hay en el hombre responder&aacute; a la contemplaci&oacute;n de Cristo en la cruz&rdquo;. JT, TI, 518<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> Al cerrar su segunda carta, Pedro manifest&oacute; todo el alcance de su crecimiento personal al describir el car&aacute;cter de Dios y del plan de acci&oacute;n de Dios con relaci&oacute;n a la promesa de restauraci&oacute;n del planeta y de sus hijos fieles. &ldquo;El Se&ntilde;or no retarda su promesa, seg&uacute;n algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el d&iacute;a del Se&ntilde;or vendr&aacute; como ladr&oacute;n en la noche; en el cual los cielos pasar&aacute;n con grande estruendo, y los elementos ardiendo ser&aacute;n deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay ser&aacute;n quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, &iexcl;c&oacute;mo no deb&eacute;is vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresur&aacute;ndoos para la venida del d&iacute;a de Dios, en el cual los cielos, encendi&eacute;ndose, ser&aacute;n deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundir&aacute;n! Pero nosotros esperamos, seg&uacute;n sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por &eacute;l sin mancha e irreprensibles, en paz&rdquo;. 2 P 3:9-14<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llamado: Entreguemos en cada experiencia de la vida, cada d&iacute;a, nuestro coraz&oacute;n a Cristo para que lo transforme, y nos haga crecer como cristianos para atraer a otros a su presencia.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al ver el estado de pecado de nuestro coraz&oacute;n, obra del Esp&iacute;ritu Santo en nosotros, confiemos en el Se&ntilde;or, entreg&aacute;ndole el coraz&oacute;n para que lo transforme para servirle. Jes&uacute;s nos quiere hacer pescadores de hombres. Por lo tanto, vivamos y compartamos la esperanza de la segunda venida de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, &ldquo;procurando con diligencia ser hallados por &eacute;l sin mancha e irreprensibles, en paz&rdquo;, &ldquo;y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande raz&oacute;n de la esperanza que hay en vosotros&rdquo;.<\/span><\/p>\n<\/body><\/html>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crecimiento personal PDF Introducci&oacute;n: 1. El origen de la frase &ldquo;crecimiento personal&rdquo; se suele atribuir al psic&oacute;logo estadunidense Abraham Maslow. Seg&uacute;n Maslow, las dos primeras caracter&iacute;sticas que debe desarrollar una persona para crecer personalmente son: (a) la percepci&oacute;n m&aacute;s adecuada de la realidad, y (b) la aceptaci&oacute;n de s&iacute; mismo y de los dem&aacute;s. 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